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4 may 2015

Don Covay, doctorado en soul

Se nos mueren los viejos ídolos. Nos estamos quedando a oscuras todos aquellos que amamos la buena música de los 60. Género a género las bajas van creciendo día a día. Dirán que es ley de vida, se han hecho mayores y les va llegando su hora, pero no deja de ser una putada para ellos y para los que nos quedamos aquí, más huérfanos y más solos.
En el glorioso territorio del soul ha habido cuatro muertes trascendentes en menos de un año. El último fue el 30 de abril cuando nos dejó Ben E. King, el célebre cantante de The Drifters y triunfador en solitario con Stand by Me y Spanish Harlem. Percy Sledge, el hacedor de When a Man Loves a Woman, falleció el día 14 anterior. Hace menos de un año le llegó su turno a Bobby Womack al que le dediqué esta entrada. El último y quizás el menos conocido, a pesar de su importancia, es el personaje de hoy en Sinfonía Azul
., Don Covay, que se fué a compartir jam sesions con Otis, Cooke, Ray o James Brown, el 31 de enero pasado. 
Conocemos a Don Covay por dos facetas diferentes: como cantante y como gran compositor de temas clásicos del soul y del pop en general. Un ejemplo es ese Mercy, Mercy de arriba. No sé puede decir que la versión de Don no tuviera éxito, lo tuvo y mucho ya que fue su principal hit, pero quedó eclipsada por la que conoce todo el mundo, la realizada por The Rolling Stones (la podéis ver en este enlace). En la versión original de Covay, publicada en 1964, contamos con la presencia a la guitarra de un casi primerizo Jimi Hendrix.
La historia de Don Covay parece que la hemos oído antes. Hijo de predicador, debuta en un grupo de Doo wop, The Rainbows, donde también debutan otros chicos con futuro: Marvin Gaye y Billy Stewart. Más tarde entra en la corte celestial de Little Richard como chófer y cantante invitado. Inicia una carrera en solitario y compone un baile en el tiempo de los mil bailes: twist, el limbo rock etc... Él era el compositor pero el éxito se lo llevó una vez más Chubby Checker, una especie de Georgie Dann con caché.


Las puertas de la gran fábrica de canciones de la Brill Building se abrieron para Don y allí creó temas memorables para los cantantes de moda en el cambio de década. Esta balada interpretada por el majestuoso "Papa Negro" Solomon Burke es uno de ellos.
Luego llegó el éxito de Mercy, Mercy y su entrada en la escuadra Atlantic en su período de mayor esplendor. Cerca de Otis Redding, Wilson Pickett y Aretha Franklin , a la que le compuso uno de sus más celebrados temas.


Don Covay
no triunfó en la Atlantic o al menos no lo hizo en la forma desmedida en la que lo hicieron otros, pero tuvo sus oportunidades al lado del gran Steve Cropper y el resto de chicos de la Booker T and the MGs.

Con posterioridad fue parte del Soul Clan, una especie de "Dream Team" formado por cuatro grandes del soul en horas bajas, entre ellos el recién fallecido Ben E King, junto a otros grandes como Solomon Burke, Joe Tex y Arthur Conley. No hubo resultados tangibles y tras la fracasada experiencia colaboró con la Jefferson Lemon Blues Band de John Hammond Jr.

Discos menores en compañías menores y un ictus que le apartó de los escenarios en 1992 con homenaje multitudinario posterior en un álbum titulado Back to the Streets: celebrating The Music Of Don Covay . Poco más.
Como cierre, os dejo con un vibrante y entrecortado dueto entre Aretha Franklin y Tom Jones interpretando otro de los grandes temas de Don Covay en el período Atlantic. 

29 jun 2014

Joven pareja creando famosas canciones

Admiramos tanto la huella de los pioneros, de los creadores, de los descubridores de lo nuevo que siempre nos coge desprevenidos cuando inmediatamente detrás llega el carromato de los mercaderes para vender sus flamantes manufacturas y recoger los dividendos. Algo así le ocurrió al rock and roll cuando exhausto de teenagers con tupé rebelde, descubrió que ya era tiempo de engrandecer la industria musical convirtiendo el fenómeno juvenil en fuente de suculentos royalties.
El Brill Building de Nueva York era un lugar con cierta tradición al respecto, ya que desde antes de la Segunda Guerra Mundial era sede de muchas de las oficinas de las grandes editoras musicales que pululaban en la Gran Manzana. Allí llegaron en 1958 dos compositores y productores ambiciosos llamados Don Kirshner y Al Nevins creadores de Aldon Music, la más exitosa fábrica de canciones que conocería la música popular desde los tiempos de la legendaria Tin Pan Alley. Avispados negociantes, reclutaron a gente joven, tremendamente joven, para manufacturar sus éxitos. Quizás porque les podían pagar menos. Quizás porque entendieron que a su potencial público adolescente solo lo podían entender bien otros adolescentes como ellos.  
Ella era una espabilada chica judía de 16 años residente en Brooklyn que cantaba, tocaba el piano y hasta tenía un grupo propio. Él era un compañero de estudios que tenía 3 años más y hacía sus pinitos como poeta. Se complementaban bien en todos los aspectos y decidieron que podrían ser una buena pareja tanto en lo artístico como en lo sentimental. Como una de esas románticas películas de aquellos tiempos se casaron un año más tarde, en 1959, y formaron la más famosa pareja de compositores de la escudería de Aldon Music. Junto a ellos estaban gente como Barry Mann, Cynthia Weil, Neil Sedaka, Neil Diamond, Paul Simon, Phil Spector, Howard Greenfield o Jack Keller.
La posteridad le ha dado un lugar de privilegio a la maravillosa y excepcional Carole King pero le ha reservado un lugar más discreto para su acompañante de primera hora. Gerry Goffin. El hecho es que los éxitos de la pareja abarcaron hasta mediados de los 60. A partir de ahí sus vidas se bifurcaron. Gerry Goffin se metió en cuerpo y alma en la experiencia hippie y tras visitar toda clase de paraísos artificiales salio de allí maltrecho y con una severa enfermedad psiquiátrica. Se separó de su mujer en 1969, antes de que la cantante se lanzase a su fulgurante carrera artística a principios de los 70, y tras una dificil rehabilitación siguió componiendo, y grabando algún disco de escaso éxito ya que revelaban sus escasas dotes vocales. Así transcurrió su vida y nos hemos vuelto a acordar de él tras su muerte el 19 de este mismo mes de junio. Pero volvamos al principio, al primer gran tema de la pareja, Will You Love Me Tomorrow, interpretado originalmente por The Shirelles y aquí en una versión actual de Amy Winehouse. Ese fue el primer gran éxito del dúo pero en ese mismo año, 1961, tuvieron otros 20 más. Entre ellos destaca uno por su singularidad. Resulta que descubrieron, o así dice la leyenda, que la niñera que cuidaba a su propia hija llamada Eva Narcissus Boyd, tenía una voz excepcional y sin pensarlo mucho le ofrecieron una de sus canciones, Keep Your Hands Off My Baby. Fue un éxito más de la pareja y u año más tarde el triunfo fue aún mayor  cuando Little Eva reventó las listas de todo el mundo con The Loco-Motion.  
A los componentes de The Animals no les entusiasmaba hacer versiones de temas salidos de la factoría de la Brill. En The Story Of Bo Diddley (1964) habían ironizado sobre la decadencia del rock desde finales de los 50 usando como ejemplo el título de una canción de la exitosa pareja: 
 "Then in the U.S. music scene there was big changes made 
Due to circumstances beyond our control such as payola 
The rock n roll scene died after two years of solid rock and you got discs like, 
Ah... Take good care of my baby
 Please don't ever make her blue and so forth
En el rock siempre hay tiempo para el arrepentimiento, por eso un año más tarde con su nuevo productor, Tom Wilson, aquel que les había prometido una libertad artística que no poseían con el antiguo, el célebre Micky Most, tuvieron que aceptar un tema del dúo King/Goffin. Fue uno de sus grandes éxitos y alcanzó el número 6 en la listas británicas de singles.
Esta podría ser una entrada casi interminable, tan interminable como los éxitos de aquel dúo siempre inspirado. Como de todas formas hay que acabar, mejor hacerlo con una canción reflejela idiosincrasia de Gerry Goffin y esa comprensión que se dice que tenía de los sentimientos femeninos. Es un tema escrito para la Reina del Soul, parte fundamental de su maravilloso repertorio y que apareció por primera vez en un disco sencillo de 1967. Cuesta decir adios a aquella joven pareja que creó tantas famosas canciones.

9 jul 2010

Rey y maestro



Era una bonita melodía y su banda, The Kingpins, no podía dejar de tocarla como homenaje en su funeral. Pocos días antes, el 14 de agosto de 1971 King Curtis era apuñalado mortalmente en el corazón tras una riña cerca de su casa en Nueva York. El rhythm and blues y el soul perdieron a uno de sus instrumentistas más reconocibles.



Los amantes del jazz no tienen mucha consideración a aquellos músicos que abandonaron el género y decidieron pasarse o integrarse en ese ómnibus multimusical conformado por lo que primero se llamó rhythm and blues y luego rock and roll y soul. Hay una escena en la película Bird de Clint Eastwood en la que Charlie Parker, recién salido del hospital, asiste indignado a un concierto donde otro saxofonista con un traje de lentejuelas está tocando para una multitud de jóvenes enfervorizados. Toca con mucha fuerza pero de forma rutinaria y comercial y Charlie no puede dejar de reprochárselo al final. Esta visión simplista de Eastwood es hija de esa idea tan habitual en el arte de que todo lo que no es vanguardia es despreciable.



De alguna manera King Curtis hizo el camino contrario al de otros grandes saxofonistas, el caso de John Coltrane sin ir más lejos. Empezó tocando en grupos de jazz tejanos, continuó tocando en la orquesta de Lionel Hampton para luego marchar a Nueva York y convertirse en presencia imprescindible en las grabaciones de las grandes figuras del soul y el rock. Pero siguió vinculado al jazz y tuvo mucho que ver en el nacimiento de lo que con el tiempo se llamaría soul-jazz gracias a su coalboración con los hermanos Adderley, Horace Silver o Wynton Kelly.



Como músico de estudio sus aportaciones son fundamentales en la música grabada de sellos tan fundamentales como Atlantic o Capitol. Ese saxo que suena en el Yakety Yak de The Coasters o en las grabaciones de Buddy Holly son marca suya y tendrían mucho que ver en la manera que se entendería el saxo en la nueva música popular hasta bien entrados los 60.




¿Era King Curtis un hombre que buscaba una seguridad económica y buscó amparo bajo el paraguas de los estudios de grabación? Es probable, pero el hecho es que supo crear un estilo propio tanto en sus propias grabaciones como en aquellas en que ejercía de acompañante. A mediados de los 60 se estabiliza en Atlantic Records donde empieza a producir discos y crear su propia banda . En los últimos años, se convierte en el mayor soporte musical de una joven diosa de la música: Aretha Franklin.   La muerte se lo llevó en su etapa más floreciente cuando su inquietud musical estaba en plena ebullición.

2 oct 2009

Ahogarse en las propias lágrimas


It brings a tear,
Into my eyes,
When I begin,
To realize,
I've cried so much,
Since you've been gone,
I guess I'm drowning in my own tears,
I sit and cry,
Just like a child
My pouring tears
Are runnin' wild
If you don't think
You'll be home soon
I guess I'll drown in my own tears
I know it's true
Into each life
Some rain, rain must pour
I'm so blue
Here without you
It keeps raining
More and more
Why don't you
Come on home
Oh yes so I won't
Be all alone
If you don't think
You'll be home soon
I guess I'll
(drown in my own tears)
Ooh, don't let me
(drown in my own tears)
When I'm in trouble, baby
(drown in my own tears)
Oh, yeah, baby don't let me
(drown in my own tears)
I guess I'll drown in my own tears
Oh, mmmmm.

Drown in my own tears
, también conocida como I'll Drown in My Own Tears, es un tema de Henry Grover grabado en un single de 1951 interpretado por el pianista de sesión Sonny Thompson y la cantante Lula Reed. Siendo cara B llegó a ocupar el 5º puesto en el Billboard de rhythm and blues:



En 1956, Ray Charles grabó la versión canónica de este tema coincidiendo con su celebrada etapa de Atlantic Records. Con Drown in my own tears consiguió por tercera vez un número 1 en las listas. La canción se prestaba al estilo de Ray con ese piano omnipresente en la melodía principal. Se dice que la eficacia del coro de voces femeninas que acompaña esta canción, tuvo mucho que ver en la decisión de Ray de contratar un grupo permanente de acompañamiento vocal, las luego conocidas como Realettes:



En 1967 Aretha Franklin ficha por la Atlantic tras una carrera desangelada en la CBS. El factotum de la discográfica, Jerry Wexler estaba convencido de que era una cantante desaprovechada y se encargó de la producción de su primer LP I Never Loved a Man the Way I Love You que convertiría a Aretha en la indiscutible reina del soul. Tras el célebre Respect con el que comienza el álbum, se hallaba el tema de Henry Grover. La cantante siendo muy fiel al estilo de Ray ralentiza el tiempo y le da un toque más dramático a la composición:



Johnny Winter debuta en Columbia en el año 1969 con un disco que lleva su propio nombre. El hombre más blanco que se haya acercado jamás a la música negra -recordemos que tanto él como su hermano Edgar son albinos- hace su mejor álbum en su debut como solista y se convierte en el portaestandarte del blues blanco norteamericano.
Drown in my own tears era uno de sus temas.



Jeff Beck recrea el tema desde un punto de vista instrumental demostrando una vez más, porque es un guitarrista tan extraordinario. En la imagen se le ve actuando con la orquesta del músico y presentador Jools Holland, en un concierto de fin de año en la televisión británica.

24 ago 2009

Mala suerte para Big Mama

  Si hubiera nacido veinte años antes hubiera estado a la altura de Bessie Smith y el resto de diosas del blues clásico. Si hubiera nacido veinte años más tarde podría haber sido una artista comparable la gran Aretha Franklin. Pero nació en 1926 y cuando llegó a la madurez, principios de los 50, era época de cierto desconcierto musical. Estoy hablando de Willie Mae Thornton, más conocida por Big Mama Thorton y ésta es su voz:
Siendo hija de un predicador y de una mujer que cantaba en el coro de la iglesia hubiera tenido un futuro asegurado en el gospel, pero Willie Mae era un ser especial. No solo le gustaba vestirse como un hombre -camisas a cuadros obligadamente holgadas y sombrero vaquero- lo que aún realzaba más su envergadura ya que medía 1'82 m. y pesaba más de 150 kilos; también adoptaba un aire desafiante, muy poco visto entre las mujeres de la época. Antes de marcharse de casa, lo hizo en su primera adolescencia, ya cantaba como pocas y había aprendido a tocar la armónica y la batería de forma autodidacta. Aquí la tenemos tocando, con entre otros, un joven John Lee Hooker:
A principios de los 50, empieza a grabar en pequeños sellos de Houston y en 1952 unos desconocidos veinteañeros Jerry Leiber y Mike Stoller, con el tiempo dos de los más celebrados autores de la música popular contemporánea, le ofrecen su primer composición: Hound Dog que arrasó en las listas de éxito en la versión hirviente e irrepetible de Big Mama Thornton:
Hound Dog fue el alfa y el omega de Willie Mae. En el año 1956 el tema es grabado por el ciclón Elvis y se convierte en una de las canciones imprescindibles de su repertorio y del naciente rock'n'roll. La interpretación de Presley es extraordinaria, pero desgraciadamente supone otra vuelta de tuerca más en el expolio blanco sobre el patrimonio musical negro. Big Mama apenas recibió unos dólares por la versión del "Rey" y la oportunidad de tener un éxito semejante no se volvería a producir. Conocida exclusivamente en los circuitos del blues y el r&b, su enorme capacidad vocal permaneció desconocida para el gran público el resto de su vida. Solo en los 60, cuando Janis Joplin se decide a grabar uno de sus temas, Ball and Chain, vuelve a sonar su nombre y puede grabar algún disco de éxito discreto. Envejecida, alcohólica, extremadamente flaca y con apenas unos dólares en el bolsillo, muere de un ataque al corazón en un hotelucho de Los Ángeles cuando se celebraban los Juegos Olímpicos de 1984. Aquí la tenemos en su última actuación en directo pocos meses antes de su muerte. Canta, desmejorada pero manteniendo su espíritu indomable, su clásico Ball and Chain:

12 mar 2009

Bendiciendo a los niños


El maravilloso tema God Bless The Child es un espiritual basado en algunos versículos de la Biblia que compuso una muy joven Billie Holiday en 1939. Estaba a punto de emprender su vuelo solitario cansada de su papel relevante pero secundario en las orquestas de swing. El otro compositor del tema fue Arthur Herzog Jr. colaborador habitual de ella y compositor de relativo éxito. La canción está en el Salón de la Fama de los Premios Grammy y en el puesto 58 en la lista de las Canciones americanas del Siglo publicado por diversas entidades norteamericanas. En la grabación original de 1941 Ladyday contó con la participación entre otros del trompetista Roy Eldridge:

Them that’s got shall get
Them that’s not shall lose
So the Bible says and it still is news
Mama may have, Papa may have
But God bless the child that’s got his own, that’s got his own
Yes the strong get smart
While the weak ones fail
Empty pockets don’t ever make the grade
Mama may have, Papa may have
But God bless the child that’s got his own, that’s got his own
Money, you’ve got lots of friends
They’re crowding around your door
But when you’re gone and spending ends
They don’t come no more
Rich relations give crusts of bread and such
You can help yourself, but don’t take too much
Mama may have, Papa may have
But God bless the child that’s got his own, that’s got his own
Money you’ve got lots of friends
They’re crowding around your door
But when you’re gone and spending ends
They don’t come no more
Rich relations give crusts of bread and such
You can help yourself, but don’t take too much
Mama may have, Papa may have
But God bless the child that’s got his own, that’s got his own
Here just don’t worry about nothing cause he’s got his own
Yes, he’s got his own

Las grandes reinas del soul, en sus deseos de emular a Ladyday, realizaron espléndidas interpretaciones del tema donde exhiben sus portentosas cualidades vocales. Aquí tenemos a Aretha Franklin, Diana Ross y Gladys Knight:





La malograda y siempre conmovedora Eva Cassidy, tiene esta maravillosa versión con un irresistible toque de blues:


La versión de estilo instrumental, aunque también cantada, que más me gusta es ésta de Blood, Sweat and Tears. Puro soul, puro jazz:

Y la actuación estelar de:

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