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22 dic 2014

Bob Dylan para uno solo

Suena el soniquete de la lotería ahí fuera y al pensar en los agraciados que darán saltos y abrirán sus botellas de champán dentro de un par de horas, no puedo dejar de debatir conmigo mismo si me gustaría ser uno de ellos o cambiaría esta suerte por convertirme en una especie de Fredrik Wikingsson y tener la fortuna de oír en solitario a tu artista favorito en un gran escenario.
Seamos materialistas pero justos: todo dependería de la cuantía del premio descontando lo que nos birle Mamá Hacienda.

Os imagino conocedores de los pormenores de la noticia que salió a la prensa hace cosa de una semana. Si no es así aquí os dejo un enlace completo a la misma tal como informó el canal Antena 3.
"Tras el primer tema empecé a aplaudir, pero me sentí totalmente raro. Ellos ni miraron, ¿era todo absurdo o estaban siendo irónicos?"

Ya sabéis, se trata de un concurso de la televisión sueca, Experiment Ensam, en la que se quiere comprobar como funciona en solitario y a nivel psicológico algo que normalmente hacemos en compañía de otros.   En este caso, el concierto de Dylan. Otros programas se desarrollan en un karaoke o en una sesión de monologuistas.
Al parecer, Fredik, era amigo del director del concurso y tras muchos encuentros logró convencerlo de que era el mayor fanático del cascado pero vital genio de Duluth. Este es un vídeo, a falta de la versión íntegra, donde podéis ver más en detalle lo que ocurrió aquel día. Empezando por la visita a lugares emblemáticos de Bob Dylan en Nueva York  mientras la ansiedad va creciendo y creciendo en lo profundo. Luego el concierto y casi me parece percibir lo que siente y lo que sufre este hombre. Comprobarlo vosotros mismos.
Hay algo tan  poderoso en la música. Algo tan inaprensible, que convertirlo en palabras no deja de ser una mera intermediación fallida que no puede  responde a lo que realmente sucede ahí dentro, en la propia mente. Pero tampoco a lo que sucede ahí fuera, cuando tenemos la capacidad de compartir nuestra experiencia con otras personas.
Por eso el debate entre música en vivo y música  grabada es falso. Son dos realidades distintas que se unen por la propia capacidad de emocionarnos. Combinarlas de forma diferente, como hace este concurso, ofrece posibilidades inusitadas.
Me he acordado de una escena de un película de Luis Buñuel, El Fantasma de la Libertad (1974), donde con todo el sarcasmo del mundo se ríe de la convencionalidad de la vida burguesa haciendo exactamente lo contrario de lo que este concurso propone: hacer de lo privado algo público.
El efecto es tan surrealista como perturbador:

Os dejo con tres de las canciones en su versión original, que oímos fragmentadas en el concierto para un hombre solo de Bob Dylan.
Acaba de salir el gordo de Navidad. El 13437

Felices Fiestas

4 feb 2009

50 años y un día




Sí, ayer se cumplió el 50 aniversario del día en que murió la música. Ni más ni menos. Como muchos sabréis, se conoce así al día en que se estrelló la pequeña avioneta en el que iban tres grandes y jóvenes estrellas del naciente rock and roll: Buddy Holly, Ritchie Valens y Big Booper.
El accidente siempre despertó todo tipo de especulaciones y se elevó al territorio de la leyenda gracias al célebre tema American Pie de Don McLean:



"Y los tres hombres que más admiro
El padre, el hijo y el espíritu santo
Tomaron el último tren hacia la costa
El día que la música murió"


Era una gira agotadora en autobús y en un momento dado Buddy Holly tuvo la posibilidad de contratar una pequeña avioneta de tres plazas. En vez de llevar a otros miembros de su banda entraron en el aparato Big Booper  y Ritchie Valens, el chiquito de origen mexicano que con apenas 17 años estaba arrasando en las listas de ventas:
Atrás quedaron el resto de músicos, frustrados y sin saber que gracias a aquel abandono habían salvado el pellejo. A la mañana siguiente se encontraron los restos de la avioneta sobre un campo de maíz de Iowa.
Big Booper era un disc-jockey texano de 28 años que acababa de obtener un número 1 en las listas con el marchoso Chantilly Lace.


Buddy Holly por su parte, sólo tenía 22 años y era la gran esperanza blanca para destronar al rey Elvis. Su influencia fue decisiva en la música beat inglesa de principios de los 60. 


50 años y un día después, todavía los tenemos presentes. Sólo la música podía hacer algo así. La música que nunca puede morir.

Y la actuación estelar de:

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