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2 dic 2014

¿Cuál es el secreto de A Taste of Honey?

Lo primero fue el título ...
y tuvo su origen en una obra de teatro de la jovencísima Shelagh Delaney, tenía tan solo 18 años, que triunfó en los escenarios ingleses y que en el año 1961 se convirtió en uno de las grandes películas del Free Cinema, aquella corriente cinematográfica que quiso apartar el cine británico de los artificios de Hollywood, los palacios de la nobleza o las películas de terror de la Hammer para volverla a la realidad de la gente corriente de la forma más  sencilla y documental posible. Aquí tenéis imágenes y argumento de aquella cinta de Tony Richardson
Más tarde, en 1967, Los Beatles tomarían como referencia la historia de aquella obra  para una pieza fundamental de su Magical Mystery Tour:
Luego llegó la música...

Fue en la adaptación de la pieza teatral en Broadway donde se escucha por primera vez ese: tará, tarán, tarará, tarara...
que nació como pieza instrumental de la mano de Bobby Scott y Ric Marlow. En 1965, Herb Alpert y sus Tijuana Brass triunfaron en todas las listas y ganaron cuatro Grammys con la versión canónica del tema:

 
Y finalmente la letra...
Sí, ya sé que muchos sabéis que la versión de los Beatles aparecida  en su primer LP de 1963  es anterior a la de Herb Alpert, pero es que en realidad lo que hicieron fue adaptar, bastante fielmente, la primera interpretación vocal del tema realizada por el casi desconocido Lenny Welch en septiembre de 1962. Aquí tenéis las dos versiones para que comparéis.
 

(Aquellas canciones pop con sus angelicales coros. En fin...)
Hace un mes justo que falleció uno de los causantes de que los Beatles introdujeran este tema en su primer disco grande. Formaba parte del repertorio del grupo desde su estancia en Colonia, pero fue el éxito obtenido en ese mismo año de 1963, con la versión almibarada del clarinetista, Acker Bilk, la que les impulsó a tenerla en cuenta para su álbum de inicio.

¿Cual es el secreto de A Taste of Honey?
¿Quizás el magnetismo de su melodía? ¿Quizás lo que permite conseguir con la voz?

¿O quizás simplemente lo que suscita en nosotros, aunque llegue vestida con traje de fiesta y a toque de ska? 

11 ago 2014

Ese descarado ska

Buscad vosotros el motivo, porque cualquier motivo puede ser válido para poner un poco de ska. Es verano o eso me han dicho y simplemente creo que llega el momento de mover el esqueleto mientras el mundo se cae a pedazos.
Pura evasión, puro escape de la cárcel de la realidad. Ese descarado ska.

 
A finales de los 50 no se habían realizado grabaciones en Jamaica,  pero existían los llamados sounds system, equipos musicales que se transportaban en camiones para organizar sesiones de música y baile en las plazas de Kingston o de otro cualquier núcleo poblacional isleño. La falta de grabaciones locales se suplía con discos norteamericanos de rhythm blues y jazz a los que aquellos primeros pinchadiscos aportaban un sello original mezclando temas y sonidos para crear un espectaculo propio. La competición era dura y los aguerridos fans de cada sound system, los rude boys, estaban dispuestos a defender con cualquier arma, incluso con los puños, el poderío de su facción. De aquella época derive la fama belicosa del ska y el mensaje pacificador -A message to you, Rudy- que Dandy Livingstone y luego clamorosamente The Specials llevaron a la fama.

Dicen que los padres de ese descaro llamado  ska fueron los The Skatalites, un grupo mítico que todavía sigue en activo ofreciendo sus joyas instrumentales. Su versión del tema principal de la película bélica Guns of Navarone es su tema más conocido.

Cecil Bustamantte Campbell es más conocido por su nombre de guerra, Prince Buster y fue un tipo involucrado en el nacimiento del ska, de su hijo el rocksteady y de su nieto el reggae. Empezó siendo uno de aquellos "toasters" que animaban los sound sessions y se convirtió con el paso de los años en la gran materia gris de la que se nutriría el género caundo resurgió en Gran Bretaña a finales de los 70.  Al Capone fue la primera producción jamaicana que alcanzó un lugar de privilegio en las listas británicas.
En 1968 otro cantante jamaicano, Desmond Dekker, ya bien conocido en la isla revienta las listas de éxito en todo el mundo con un tema que se convertiría en la avanzadilla de un nuevo género llamado reggae.
The Paragons es uno de los grandes grupos del rocksteady, ese estilo musical donde las trepidaciones del ska adquiere un tono moroso y lánguido sin perder el dinamismo rítmico y la fortaleza acústica anterior. Su tema principal es este The Tide Is High luego popularizado por Blondie. El reggae estaba llegando.
El otro gran grupo del naciente rocksteady era y son The Matyals aunque más tarde se pasaron a llamar Toots and The Maytals. Pertenecían a la escudería de Leslie Kong, el gran productor jamaicano de origen chino que empezó trabajando con Jimmy Cliff, grabó el primer disco de Bob Marley en 1962 y fue el artífice de los éxitos de buena parte de las figuras de la música jamaicana de los 60 exceptuando las de su acérrimo enemigo Prince Buster. El primer gran éxito internacional de The Maytals también fue recuperado tras el resurgimiento del ska a finales de los 70. Os sonará a casi todos. Hay versiones para todos los gustos.
Ahora me SKApo, necesito un deSKAnso después de tanto SKA.

11 dic 2013

Como una celebración interminable

La sobresaturación informativa que se ha producido tras la muerte de Mandela ha sido realmente aterradora y sin embargo uno tiene la sospecha de que no se ha hecho justicia al extraordinario luchador sudafricano. Ayer mismo a raíz del comentario de un amigo escribí ésto en el Facebook
"Lo que hizo Mandela fue una estrategia de supervivencia para evitar una guerra civil contra los afrikaners que estaban armados hasta las cejas y los zulús que habían colaborado con el régimen racista y querían acabar con el CNA. Él se movió con habilidad, pero nunca llegó al entreguismo ya que era lo que las circunstancias demandaban. El uso de su figura despojado de su lucha y convertido en nuevo santo laico para justificar los crímenes de las élites políticas mundiales, de todas sin excepción, es el precio que debemos pagar por su ejemplo. Pero eso ya es muy viejo, empezó en Jesucristo y se prolongó con Francisco de Asís y los que vinieron después hasta Luther King o Gandhi"  
Es hermoso que mucha de la música que se ha hecho en favor del ídolo tenga ese aire festivo y bailable. Quizás todo empezó con esa mítica pieza, omnipresente en estos días, creada por Jerry Dammers exlider de The Specials y fundador de su continuación en el espacio/ tiempo, The Specials AKA. Si queréis saber como se gestó el tema y sus consecuencias es muy recomendable este artículo de Diego A. Manrique en la edición de hace dos días de El País
 

Puede filmar Clint Eastwood lo que quiera e intentar tranquilizar la mala conciencia de la comunidad blanca sosteniendo que la unidad del pueblo sudafricano se produjo tras la final de un campeonato mundial de rugby, un deporte que sigue siendo coto exclusivo de una raza, pero no es cierto. Mucho antes estuvo la música. El pueblo sudafricano es lo que es gracias a la música.
 

En los 50, cuando la política del apartheid estaba empezando a demostrar su despiadada criminalidad, resurgía la cultura negra y su música en un inmenso guetto a las afuera de Johannesburgo. Se llamado Sophiatown y allí un inquieto montón de chicos, amantes de la música, creó el primer grupo de jazz africano, The Jazz Epistles. Un musical, sobre un boxeador sudafricano, fue su gran oportunidad de triunfar dentro y fuera de su país.
 

Fue todo demasiado efímero. La espantosa represión, generalizada a partir de 1960, acabo con Sophiatown y todo aquel incipiente oasis musical y obligó a sus más conocidos representantes- Hugh Masekela, Miriam Makeba, Chris McGregorAbdullah Ibrahim, Jonas Gwangwa o Kippie Moeketsi a exiliarse al extranjero.
Los "domesticadores" blancos eran muy ingenuos si creían que podían encauzar la  incontenible catarata de la música sudafricana, nacida en la precariedad de guetos y arrabales, pero triunfante, luminosa y alegre. Como una celebración interminable.

Y la actuación estelar de:

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