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1 jun 2011

La visión global de Avishai Cohen

Ese formulismo de la música clásica, donde cada músico ocupa en los conciertos un lugar determinado, ha sido heredado en otros ámbitos, como puede ser el jazz. El piano a la izquierda, según la perspectiva del espectador. A la derecha, la batería. Los sopladores, como diría Nicolás Peña, delante, en el medio. Detrás el contrabajo, aunque Mingus se saltaba ésto a la torera, por algo era Mingus. Avishai Cohen podría incluso tocar desde el camerino, al final del patio de butacas o en el tercer anfiteatro, siempre se notaría su presencia.

Hoy en día Cohen está en la cresta de la ola, pero nadie le regaló nada para llegar hasta allí. Nacido en un kibbutz israelí era un jovencísimo músico de apenas 18 años cuando decidió emprender la aventura neoyorquina. No era un niño pijo de familia adinerada y por ello, en vez de acumular diplomas en Berklee o Julliard, estudió en un conservatorio más modesto mientras se buscaba la vida trabajando en la construcción y tocando en el metro. Curiosamente aquel insólito contrabajista israelí consolidó su estilo haciendo música latina junto con Danilo Pérez. Más tarde llegó su hada madrina Chick Corea  y se lo llevó consigo. En el sello del pianista desarrollo la primera parte de su carrera discográfica. Este tema es de su primer disco, Adama.

Desde su tercer álbum, Colors, se atreve a combinar su bajo eléctrico o contrabajo, con el piano y la voz. Además es arreglador y productor de todos sus temas. La personalidad de Avishai como músico se fue consolidando y tuvo su refrendo definitivo con su salida de la órbita de Chick Corea en el 2003. Ese mismo año debuta en su nuevo sello, Razdaz Recordz, con Lyla, un disco intimista y variado donde incluso se atreve con una divertida versión del Come Together de los Beatles.

Continuo es un álbum donde la influencia de la música del Medio Oriente vuelva a aparecer con enorme fuerza gracias a su renovada colaboración con su compatriota Amos Hoffman. Avishai sigue proyectándose a las alturas y recibe calificativos desbordantes de las revistas especializadas. Para Downbeat es un "visionario del jazz de proporciones globales". Hasta los más escépticos están de acuerdo en una cosa: el gran atractivo de este músico reside en sus formidables actuaciones en directo donde se entrega a un deliberado furor musical. Buena prueba de ello es su disco del 2007 grabado  en el Blue Note de Nueva York.

Aurora es su penúltimo disco y Avishai aprovecha la para echar una mirada hacia sus orígenes sefardíes e incluso se atreve a cantar en cuatro idiomas diferentes: inglés, hebreo, español y en el casi extinguido ladino. Musicalmente es una mirada hacia un pasado perdido donde la mistura de elementos diferentes y contradictorios, lo que llamaríamos hoy fusión, fue posible. El sonido final es de una intensidad y una emoción pocas veces vista en los últimos años. Un tratado sobre la tolerancia cultural hecho desde el corazón y el sentimiento.

Y la actuación estelar de:

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