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6 jul 2011

Contra viejos crooners en odres nuevos

Cuando uno piensa en un cantante masculino de jazz de raza blanca, le suelen venir a la memoria alguno de esos crooners impecablemente vestidos y triunfantes después de hacerse unas galas por Las Vegas. Un tópico. Un tópico alimentado desde la era del swing por el poderío de ciertas figuras legendarias: Big Crosby, Dean Martin, Andy Williams, Tony Bennett y por encima de todos “la Voz”, Frank Sinatra. Sí, también existen algún heterodoxo a lo Chet Baker  pero eso solo cuenta como excepción que confirma la regla. Lo malo es que el estereotipo no se ha renovado y hoy en día siguen proliferando, e incluso se han puesto otra vez de moda, los crooners a la vieja manera instalados en un confortable limbo musical. Me refiero a gente como Harry Connick Jr., Michael Bublé, Jamie Cullum o el el multilaureado y elogiado Kurt Elling
¿Son buenos? Sí, pero suenan a viejo. A viejo arcón musical. Suenan a algo ya pasado, gastado y polvoriento.  Tom Waits los conoce bien y les dio duro,  convertido en un irónico Satchmo, en este Straight  to the Top de su disco Frank´s Wild Years de 1987.

No, no es posible cantar jazz como si la música popular no hubiera existido en los últimos 50. Creo que hacerlo hoy en día es un anacronismo lamentable. Siempre hubo otras alternativas. El propio Tom Waits de los 70 es un claro ejemplo. Aquel muchacho que siempre quiso aparentar ser mayor exagerando hasta el límite su voz arrastrada como papel de lija y  que gustaba de vestirse como un vagabundo callejero y suburbial. Aquel muchacho diferente empeñado en convertirse en un Charles Bukowski lastimero y apocalíptico.

Pero hubo otros antes que él. En Francia, entre la chanson y el jazz estuvieron Boris Vian, Henri Salvador y ese hombre adorablemente feo pero imán irresistible para las mujeres hermosas llamado Serge Gainsbourg.

El, como los otros, entendió desde el principio que el verdadero jazz vocal estaba más cercano al cabaret que a lo que pudiera hacer un tipo relamido vestido de smoking cantando éxitos de Broadway en una gran sala de conciertos. Lo siento por el espléndido Rufus Wainrighto por la glorias "reswingeantes" llamadas Sting, Rod Stewart o Brian Ferry pero sin desmerecer su categoría creo que el jazz vocal puede y deba ser otra cosa. Quizás aquel antiguo  Fred Buscaglione (ver entrada) encontrara un camino, o un siempre moderno Nick Cave, o ese sarcástico tan peculiar llamado Randy Newman.

 Coda final para esa leyenda italiana, el indomable Paolo Conte, del que no me atrevo a poner otra canción que no sea ésta archiconocida maravilla que viene tan al pelo.


Son unos cuantos y muy buenos. ¿No cantan jazz? Es posible, eso lo dejo al criterio de cada cual, pero al menos hemos pasado un buen rato ¿o no?

Y la actuación estelar de:

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