No sé si es un sentimiento compartido por los demás, pero tengo la impresión de que a medida que cargas años sobre tus espaldas los domingos son cada vez más pesados y tristes. Afortunadamente todavía la tristeza no es tan inconmensurable como la que protagonizaba la letra de la llamada “canción de los suicidas” a la que hace dos años dediqué una entrada en el Círculo de los Suicidas Perezosos, pero sí la suficiente como para escribir esta entrada un jueves cualquiera.
Sí, no hace falta que lo digáis, cuando éramos jovencitos no teníamos tantos días de ocio y colmábamos los domingos de dulces expectativas.
Es tan difícil resistirse a ellas.
Aunque a veces hay que reconocer que eran un poco exageradas
¿Pero que pasaría si se hubieran cumplido?
¿Si hubieramos tenido domingos brillantes y luminosos?
Esperábamos demasiado y por eso los domingos eran tan importantes. En cambio, ahora.
Casi deseamos que el resto de los días de la semana no sean tan pesados y tan tristes como el domingo.
Caray con los domingos, ¡no son fáciles de entender!
audrey chen
-
audrey chen, voc y electrónica. (the philosopher).
jazz a luz. luz st sauveur. 13 julio 2024.
Hace 2 horas

