Mostrando entradas con la etiqueta Tony Bennett. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tony Bennett. Mostrar todas las entradas

6 mar 2012

Veintegenarios y octoañeros

Hace como unos quince años, Albert Pla ese cantante tan divertido, a fuerza de polémico y provocador, se reunió con un grupo de cantantes amigos y más o menos de la misma cuerda -Robe Iniesta, la voz de Extremoduro, Manolo Kabezabolo y Fermín Muguruza, gran artífice del rock vasco-para sacar un disco en directo titulado Veintegenarios en Alburquerque cuyo célebre tema principal, el que da título al álbum, retrata con acerado sarcasmo a esos jóvenes que viven sin objetivos ni futuro, como ancianos.

De ancianos va esta entrada, pero de otra naturaleza. Son ancianos jóvenes de larga vida artística y que llegados a los 80 siguen -o siguieron- en la brecha. Después de mi entrada anterior dedicada a Alberta Hunter y su maravillosa resurrección  artística cumplidos los 83, he decidido darle la vuelta al título y al contenido del tema de Pla para ofrecer un pequeño homenaje a los que prefiero llamar octoañeros musicales. Un ramillete arbitrario y sin ninguna pretensión que coincide precisamente con el día en que Gabriel García Márquez cumple 85 años. 

 Se necesitaría mucho espacio para recorrer la vida artística de Henri Salvador desde que acompañaba a Django Reinhardt en los cabarets de París. Su trabajo como cómico, guitarrista y cantante en orquestas y music halls; su labor como pionero del rock en francés; su dedicación al jazz. Con 83 años, en 2000, presentó al público, Chambre avec vue, un disco que es una joya de principio a fin. Murió de un aneurisma en el 2008, habiendo alcanzado el reconocimiento  generalizado de todo el mundo.

Si hablamos de la chanson, obligadamente tenemos que pasar por Charles Aznavour que aún sigue fresco y rebosante a sus 87 años. Convertido en un todoterreno se atreve con cualquier melodía en su disco del 2011, Toujours, incluso con una juvenil historia de amor ambientada entre las barricadas de Mayo del 68.

Vi a B.B. King en directo el día que cumplió 70 años. Hoy tiene 86 y como en la canción de Vicente Fernández sigue siendo el rey. En su club de blues o ante audiencias multitudinarias como la de Glastonbury.

Puede que las ganas siguen intactas, como sigue intacta la personalidad de estos grandes artistas pero llega un momento en que las fuerzas faltan o al menos no son las suficientes. Necesitan algún apoyo y un buen recurso son los duetos. Tony Bennett, 85 años, tiene una gran experiencia en la materia y le ha sabido sacar mucho partido. El año pasado publicó su Duets 2 con gran éxito. Sin duda a ello contribuyó la cercana muerte de Amy Winehouse, una de sus partenaires en aquella ocasión  con la que compartió un tema formidable, que casi todos habréis visto . También me gusta este otro clásico donde se acompaña por esa marabunta mediática llamada Lady Gaga. Sí, creo que detrás de esa aparatosa y extravagante crisálida postglam hay una excelente cantante que empieza a salir a la superficie. Baste un ejemplo.

6 feb 2010

100 años más con Johnny Mercer

Este es el comienzo de esa gran película de Clint Eastwood titulada Medianoche en el Jardín del Bien y el Mal a su vez basada en la novela de John Berendt del mismo título. Canta k.d. lang -la cantante que quiere que se escriba su nombre en minúsculas- y el tema es Skylark:



La historia de Berendt está inspirada en un crimen
ocurrido en Mercer House en 1981, la mansión que mandó construir en la aristocrática ciudad de Savannah el  que luego sería general confederado Hugh Weedon Mercer. Su bisnieto, cuya lápida se ve en las imágenes, es el letrista de éste y de otros mil quinientos temas que iluminan la mejor época de la canción clásica norteamericana.
Johnny Mercer hubiera cumplido 100 años el pasado noviembre.
Su infancia y primera juventud  fue un territorio de lujos y confort, ya que su familia era la de más solera en la ya de por si aristocrática Savannah. 
Estaba destinado a hacer una carrera universitaria y dedicarse luego a los negocios como su padre, pero la quiebra de éste cambió los planes. Desde siempre se había sentido atraído por el mundo musical y aunque se sentía incapaz de leer una simple partitura, poseía una buena voz y sabía hacer letras con cierta soltura. Finalmente, cansado de ayudar a la maltrecha economía familiar, decidió probar fortuna en Nueva York.



Cuando le pilló el crack, estaba buscándose la vida en la Gran Manzana. Había sido contratado como cantante por la orquesta de Paul Whiteman y a veces hasta conseguía editar alguna que otra canción pero su vida estaba instalada en la precariedad. En 1932 conoció al compositor
Hoagy Carmichael y su suerte empezó a mejorar. En 1935 sabiendo de su talento es llamado a Hollywood por Bing Crosby, convirtiéndose al poco en el compositor de letras muy solicitado. De aquella época es su primera nominación a los oscars, Jeepers Creepers, famoso en la interpretación del maestro Louis Armstrong:



En 1939 tiene su primer número 1 al escribir la letra para una melodía de Ziggy Elman, trompetista habitual de Benny Goodman. El título es el que está incorporado a su lápida en el Cementerio Bonaventure de su ciudad natal:



Volvió a Nueva York colaborando con la orquesta de Benny Goodman y obtuvo múltiples éxitos en la radio musical lo que le permitió meterse en negocios y fundar con otros socios la célebre discográfica Capitol Records. Le dio tiempo su incansable laboriosidad para tener un idilio clandestino con Judy Garland y expresar sus sentimientos hacia la joven actriz en la memorable I Remember You. Más tarde, su encuentro con Harold Arlen fue providencial; encontrando en el compositor al hombre que mejor podía desarrollar su inagotable lirismo romántico, irónico y nunca empalagoso. El tema que los unió es uno de los más grandes blues orquestales de todos los tiempos, interpretado en miles de ocasiones por cientos de intérpretes. Esta es la divertida versión de Cab Calloway sus muchachos:



Su primer Oscar es de 1946 por una canción cantada por su musa, Judy Garland y titulada On the Atchison, Topeka and the Santa Fe. El segundo, una composición de su amigo Hoagy Carmichael, se le otorga en 1951 con In The Cool, Cool, Cool of the Evening. Su fama por entonces era tan arrolladora que se le ofrece poner letra a temas que ya habían alcanzado fama universal en sus versiones propiamente instrumentales. Es el caso de Laura, Satin Doll o esa inmortal Autuum Leaves traducción inglesa del tema de Jacques Prevert.
Sus dos últimos Oscars con la colaboración de Henry Mancini fueron sin duda mucho más memorables: Desayuno con diamantes (1961) y Días de vino y rosas (1964). Pero otros temas casi siempre de origen cinematográfico lo mantuvieron en popularidad durante toda aquella época. Entre ellos Charada o éste que consagró definitivamente a Tony Bennett:

Los 70, hasta su muerte en 1976, fueron años de reconocimiento en todos los ámbitos para aquel chico bien, que a pesar de su gloriosa carrera, siempre consideró que uno de sus mayores logros había sido poder pagar todas las deudas que había contraído su familia en su lejana juventud.

Y la actuación estelar de:

Archivo del blog