El 26 de septiembre pasado fallecía Uan Rasey, quizás el trompetista más importante salido de los estudios de Hollywood. Rasey, empezó su carrera cinematográfica en 1949 y su presencia fue ineludible en cualquier banda sonora donde se requeriese el uso de su instrumento. Sin embargo, pudiera haber sido una más entre los músicos anónimos que formaban aquellas deslumbrantes orquestas. Pudiera haber sido pero no lo fue y la causa de su popularidad tiene mucho que ver con su interpretación en esta banda sonora compuesta en apenas 10 días por el gran Jerry Goldsmith.
10 dias para componer y grabar la banda sonora de Chinatown después de que el compositor original fuera despedido por Robert Evans, un productor exigente y nervioso, artífice principal de esta obra maestra del cine negro cuando todos creían que el género había muerto. A su lado, un triangulo creativo de primer nivel: Roman Polanski intentando exorcizar sus terribles demonios personales tras el asesinato de Sharon Tate; Robert Towne que consiguió el Oscar al mejor guión por este film y el mencionado Jerry Goldsmith que compuso 8 de los 12 temas de la banda sonora.
Solo 30 minutos de música original salpimentada con viejos standards de los 30 y 40 pero lo suficientemente significativa como para ser nominada los Oscars ganados ese año ni más ni menos que por Nino Rota y Carmine Coppola por El Padrino 2ª parte. Hoy en día la American Film Institute considera a Chinatown como la novena mejor banda sonora de todos los tiempos. Su fascinante, misterioso y casi mágico teme de amor se ha convertido en uno de esos bombones musicales que ponen los dientes largos a muchos instrumentistas de viento, hasta el punto de que muchos hayan preferido comérselo casi sin sacarle el envoltorio. Puede ser el caso de Terence Blanchard cuando la homenajea en su disco Jazz in Film de 1999.
En la misma onda ortodoxa navega Nicholas Peyton cuando hace otra versión del tema en su álbum del 2008 titulado Into the Blue.
Después de estos adalides del tradicionalismo jazzístico, una versión de un heterodoxo consagrado, John Zorn. Su pieza está incluida en Naked City, una joya musical altamente recomendable publicada en 1989.
Pasen y elijan. O bien quédense con todas. Recuerden, ésto es Chinatown.
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* "Se editan libros que cuentan lo desagradables que eran los Who. Qué pena
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Pete Townshend, 1982