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25 feb 2010

Cosas que debes olvidar

Me imagino a Bill llegando cansado a su casa por la tarde, después de un duro día de trabajo en la McDonnell Douglas de Los Ángeles. Construir retretes para los Boeing no era precisamente lo que esperaba del futuro cuando se licenció de la US Navy algunos años antes. Pero con la música no podía vivir, a pesar de su tesón, de tocar muchas puertas, de vender incluso sus cintas a la puerta de los clubs e intentar sin éxito que alguna discográfica o algún promotor musical se fijase en él. Las oportunidades se acababan, ya tenía 32 años y seguía siendo un perfecto desconocido.
Seguramente se dio una ducha, preparó algo para cenar, sacó del congelador una cerveza y se tumbó en el sofá delante del televisor. Estaban echando “Días de Vino y Rosas”:

El final le había conmovido. La mujer subiendo por el callejón hasta su casa, con el letrero luminoso parpadeante y tan omnipresente como la música de Henry Mancini. El hombre arropando a la hija en la sosegante paz del hogar. La sorpresa ante la llegada de la mujer. La conversación tensa y emotiva de ambos.
Todo se ha acabado. 
Dos mundos se separan.
Ellos lo saben, pero hay que intentarlo.
No puedo”.
El tablón solo admite a un náufrago. La mujer sale y baja por el callejón mientras sigue parpadeando el letrero. Se despierta la hija, la arropa el padre y vuelve a la ventana. Ya no está la mujer, pero el letrero con la palabra bar sigue ahí, quizás para siempre.
¿Se pueden olvidar esas cosas que habiéndose aposentado en nuestra vida no nos han hecho ningún bien?
Bill Withers tenía necesidad de expresar todo aquello que la película le había suscitado y empezó a pergeñar la letra de una canción:
Ain't no sunshine when she's gone.
It's not warm when she's away.
Ain't no sunshine when she's gone
And she's always gone too long anytime she goes away...

Aquel tema le abrió las puertas del éxito. Sussex Record le contrató y pudo grabar el tema bajo la producción del gran Booker T. Jones y con el acompañamiento musical del grupo del teclista, The MG's, pero también  con la guitarra solista  de Stephen Still e incluso de Graham Nash. Todo un debut y un  éxito inmediato en las listas de pop y Rhythm and blues. Al año siguiente el premio Grammy a la mejor canción.
Una de las primeras versiones fue la de Michael Jackson en 1972 siendo el tema de apertura en su álbum de debut en solitario, Got to be there:

Películas, anuncios, series de tv. y un montón de versiones que han prolongado el éxito de este tema que desmiente esa estúpida idea de que la belleza y la emoción no tienen su sitio entre la austeridad o la sencillez.
Así vio el tema la magistral Eva Cassidy:

Y éste el atrevimiento de Rahsaan Roland Kirk. con sus tres saxos sonando al mismo tiempo desde su boca.
 
Por último, una versión coral del famoso grupo sudafricano Ladysmith Black Mambazo con la voz solista de Randy Crawford:

26 sept 2009

Otra de esas historias con chica triste en primer plano.


"Siempre me he sentido como un alma vieja. Me sentía como si tuviera cuarenta cuando solo tenía ocho años."


No es normal que una chica que acaba de cumplir 24 años pueda hacer un comentario semejante; pero el caso de Melody Gardot, cantante norteamericana de jazz vocal y pop, es singular. Desgraciadamente singular.
Siendo muy joven
cantaba y tocaba el piano, más por afición que por otra cosa, en los ambientes nocturnos de Filadelfia, su ciudad de residencia.
Con solo 19 años, en el 2003, su vida cambió para siempre: un Jeep Cherokee se cruzó con su bicicleta ocasionándole
fracturas pélvicas, lesiones espinales y otras de tipo cerebral con perdidas de memoria y problemas en el habla. Casi se le dio por muerta y su recuperación requirió un año de hospital, múltiples operaciones y una penosa terapia de rehabilitación que incluía el reaprendizaje de las tareas más sencillas.
En esa terapia su amor a la música fue fundamental. Ella se sentía como un vegetal, pero aconsejada por los médicos se decidió a escribir canciones
desde su propia cama hospitalaria grabándolas en una cinta.
Ya recuperada parcialmente, aunque obligada a llevar bastón y con enormes problemas de fotosensibilidad que le obliga a llevar gafas oscuras para protegerse de la luz solar, publica los temas de su convalecencia en un EP titulado "Some Lessons: The Bedroom Sessions" de cierto éxito en las emisoras del Noreste.
Su segundo disco de 2006, "Worrisome Heart" que lleva el título de su más conocido tema, la convierte en una cantante fundamental en ese difuso territorio, entre el jazz y el pop, que tanto odian los puristas pero que en su haber cuenta con gente tan de primera línea como Peggy Lee, Eva Cassidy o los grandes de la bossa nova. 2009 ha sido un año my prolífico para Melody. Ha sacado un álbum en directo "Live from SoHo" y un excelente "My One and Only Thrill" que la ha lanzado a la fama mundial.
Un consejo, si os interesan este remillete de canciones, no busquéis en ella solo esa dulzura y suavidad que tanto se lleva como música de fondo en aeropuertos, centros comerciales o en cadenas del estilo FNAC o Starbucks. Aquí hay dolor y unas enormes ganas de combatirlo a través de un arma invisible pero poderosa: la música.
Estas son las propias palabras de Melody Gardot:

"Para ser honestos con ustedes, estar en el escenario y en un estudio de grabación son las experiencias más placenteras que puedo tener ya que durante ese tiempo no siento ningún dolor. Creo que eso es fundamental, algo así como cuando te duele la cabeza y alguien te golpea en el estómago haciendo que te olvides de lo que te dolía antes. Sin embargo, no soy de las que me despierto por la mañana y olvido mi buena suerte. Me olvido de muchas cosas, pero de ella no."



12 mar 2009

Bendiciendo a los niños


El maravilloso tema God Bless The Child es un espiritual basado en algunos versículos de la Biblia que compuso una muy joven Billie Holiday en 1939. Estaba a punto de emprender su vuelo solitario cansada de su papel relevante pero secundario en las orquestas de swing. El otro compositor del tema fue Arthur Herzog Jr. colaborador habitual de ella y compositor de relativo éxito. La canción está en el Salón de la Fama de los Premios Grammy y en el puesto 58 en la lista de las Canciones americanas del Siglo publicado por diversas entidades norteamericanas. En la grabación original de 1941 Ladyday contó con la participación entre otros del trompetista Roy Eldridge:

Them that’s got shall get
Them that’s not shall lose
So the Bible says and it still is news
Mama may have, Papa may have
But God bless the child that’s got his own, that’s got his own
Yes the strong get smart
While the weak ones fail
Empty pockets don’t ever make the grade
Mama may have, Papa may have
But God bless the child that’s got his own, that’s got his own
Money, you’ve got lots of friends
They’re crowding around your door
But when you’re gone and spending ends
They don’t come no more
Rich relations give crusts of bread and such
You can help yourself, but don’t take too much
Mama may have, Papa may have
But God bless the child that’s got his own, that’s got his own
Money you’ve got lots of friends
They’re crowding around your door
But when you’re gone and spending ends
They don’t come no more
Rich relations give crusts of bread and such
You can help yourself, but don’t take too much
Mama may have, Papa may have
But God bless the child that’s got his own, that’s got his own
Here just don’t worry about nothing cause he’s got his own
Yes, he’s got his own

Las grandes reinas del soul, en sus deseos de emular a Ladyday, realizaron espléndidas interpretaciones del tema donde exhiben sus portentosas cualidades vocales. Aquí tenemos a Aretha Franklin, Diana Ross y Gladys Knight:





La malograda y siempre conmovedora Eva Cassidy, tiene esta maravillosa versión con un irresistible toque de blues:


La versión de estilo instrumental, aunque también cantada, que más me gusta es ésta de Blood, Sweat and Tears. Puro soul, puro jazz:

Y la actuación estelar de:

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