"Pero, como en los cuentos de hadas, érase una vez en la que un productor llamado Thomas Langmann financió un proyecto con apariencia suicida, una película muda y en blanco y negro. Ocurrió al final de la primera década del tercer milenio, cuando ninguna televisión exhibía cine en blanco y negro en la certidumbre de que no las vería ni Dios, cuando casi todos los niños ignoraban que habían existido dos maravillosos hacedores de risa e incluso de lágrimas (lo segundo solo en el caso de Chaplin, la poética de Keaton no se permitía el sentimentalismo), cuando los agoreros o el realismo aseguraban que iban a desaparecer cosas, rituales y costumbres que habían donado entretenimiento, alegría, emoción, consuelo y felicidad a la gente de cualquier parte. Se titulaba The artist y la parió Michel Hazanavicius, un soñador dotado de fe inquebrantable en su criatura."
"Y cuentan las crónicas que esa película presuntamente descabellada enamoró a un público numeroso, le concedieron oscars y multitud de premios e incluso esos seres tan raros cuyo exótico trabajo consistía en hacer críticas de cine le concedieron su solemne bendición. Y si todas esas apetecibles y lógicas cosas no hubieran ocurrido con The artist, daría igual. Nadie podría despojarla de su condición natural de joyita, o de joya a secas."
(CARLOS BOYERO - EL PAIS - 2-02-2012)
A pesar de mi indomable curiosidad, tenía cierta desconfianza cuando fui a ver esta película. Acostumbrados a lo nuevo, lo antiguo nos da recelo. Cuando terminó, la sensación era de puro bienestar. Hacía tiempo que no sentía algo parecido en el cine. En esta edad tardía hemos perdido la capacidad de entregarnos a las cosas, aunque el niño que fuimos sigue ahí abajo. Agazapado. Esperando desbordar nuestras emociones al primer descuido. The artist se lo pone fácil. Por ejemplo, con esos viejos temas que forman parte de su hermosa banda sonora.
Pero también con los temas originales del compositor Ludovic Bource
Imágenes fascinantes. Un guión que sabe jugar a fondo y sin miedo con viejos estereotipos: actor triunfante en decadencia por culpa del cine sonoro frente a chica de la calle convertida en emergente estrella de los nuevos tiempos. No hay derrotados. Una mano a tiempo convierte la tragedia en comedia y ayuda al triunfo del final jubiloso.
Como los de antes.
audrey chen
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audrey chen, voc y electrónica. (the philosopher).
jazz a luz. luz st sauveur. 13 julio 2024.
Hace 2 horas
