Mostrando entradas con la etiqueta Paul Whiteman. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Paul Whiteman. Mostrar todas las entradas

17 sept 2011

Alguien llora por mí

(Para Axis, que tiene un precioso blog y que se dio cuenta de  mi torpeza, al haber inhabilitado por error la posibilidad de dejar comentarios en esta entrada)

En octubre de 1932 la orquesta italoamericana de Ted Fio Rito, con el entonces cantante novel Muzzy Marcellino , le gana la partida al todopoderoso Paul Whiteman  publicando por primera vez este tema. En compensación, la versión del llamado "Rey del jazz" tuvo un éxito mucho más grande que la original.

500 o 600 versiones más tarde, ya en los 60,  Muzzy Marcellino vuelve a retomar el tema con el instrumento que le proporcionó más popularidad  gracias a su aparición en las películas de Disney o Sergio Leone.

En esos mismos años un dúo británico de pop algo relamido, Chad and Jeremy, consigue que el viejo tema vuelva a las listas de éxitos.

Ann Ronell es la autora de Willow Weep For Me y una de las pocas mujeres que pudieron entrar en esa gran fábrica de éxitos y eternos standards llamado Tin Pan Alley. Su mentor, su compañero, su pigmalión, quizás su amante fue George Gershwin a quien le dedicó el tema. Incluso los maldicientes llegaron a decir que Gershwin fue el autor real de la pieza y que le cedió los derechos a Ann como un regalo especial, algo que la posteridad y la bibliografía musical ha descartado.  

Ni que decir tiene que el jazz es el género musical que más provecho ha sacado de Willow Weep For Me. Por ejemplo, en esta escena de baíle llena de swing interpretada por Vera Ellen en la última película de los Hermanos Marx, Amor en conserva (Love Happy)

Cientos y cientos de versiones y arreglos para orquestas, pequeños grupos y solistas. 

¿Dónde elegir entre tanta variedad?
Ante la duda, me quedo con la que escuchándola suscitó esta entrada, la que me indujo a hacerla. No voy a ser nada original, aunque Art Tatum interpreto en muchas ocasiones este tema, la de 1949, del mismo año que la película de los Marx, ha quedado como la definitiva.

Para terminar una versión vocal realmente impresionante que no procede de la ortodoxia oficial jazzística. Se trata de la interpretada por la majestuosa Etta James, un nombre irreemplazable para los que nos gusta la música negra, sin fronteras.

29 ago 2008

Creadores de dulzura


Uno, pálido y con cierto aire germánico, charlatán, extrovertido, indisciplinado, inseguro. El otro, un descendiente de indios, taciturno, desgarbado, metódico, casi silencioso.
El primero sólo podía haber sido lo que fue: músico, uno de los grandes, aunque era incapaz de leer una partitura. El segundo, a pesar de su enormes conocimientos musicales, dejó   el jazz y se hizo piloto de pruebas.
Uno era un bebedor obsesivo y
no extrañó a nadie su temprana muerte en la era de la prohibición, cuando la gente moría tras consumir convulsivamente toda clase de venenos. El otro volvía a su casa tras cada concierto y vivió veinticinco más que el primero siendo éste bastante más joven.
El primero se llamaba Bix Beiderbecke y tocaba la corneta. El segundo era Frankie Trumbauer, conocido como Tram, y su instrumento era el saxo melódico y el alto.
Difícil imaginarse una pareja más diferente y sin embargo, los dos trabajaron juntos. Ninguno quería ser contratado sin la compañía del otro. Juntos participaron en la banda de Jean Godkette y como dúo se pasaron a la superorquesta de Paul Whiteman, el hombre al que algún desaprensivo coronó como Rey del Jazz.
En el año 1927, grabaron un tema que está considerado como la primera gran balada de la historia del jazz. Se trata de Singing the blues
. Un tema cuya apertura -con el ligero y relajado solo de saxo de Trumbauer y luego la contestación de Bix Beiderbecke- sería motivo de inspiración para muchos músicos de jazz durante los siguientes treinta años. El mismo Lester Young lo consideraba el tema que más le había influenciado en su formación y con el tiempo fue considerado un antecedente evidente de lo que en los 50 se llamó Cool jazz.


Y la actuación estelar de:

Archivo del blog