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5 oct 2010

A la sombra del héroe

Han pasado las décadas y aquellas imágenes generadas en el viejo y dorado Hollywood, aquellas que emocionaron a nuestros padres o a nuestros abuelos, nos siguen impactando a nosotros a poco que tengamos la sensibilidad bien dispuesta. Lo curioso es que el séptimo arte que tiene como esencia definitoria el crear imágenes en movimiento nos ha ofrecido un repertorio de fotos fijas que persisten intactas al paso del tiempo. 
La silueta taciturna de Chaplin, el perfil andrógino y gélido de Greta Garbo, la mirada abrumadora de Marlene Dietrich bajo la luz cenital, la virilidad casi obscena de Clark Gable, la elegancia inconmovible de Cary Grant y todo un largo etcétera que cada uno puede ampliar con sus propios gustos.
Tony Curtis intepretó un buen montón de películas después de los años 80 cuando empezó a tomar en serio la pintura y dedicar menos tiempo al cine. Por entonces, era ya un actor envejecido y de pelo blanco. Ese inevitable deterioro físico está incluso presente en esa serie de principios de los 70 donde hacía tándem con el hierático Roger Moore . Por cierto, el tema principal de Los Persuasores,  la serie en cuestión,  es uno de los temas que cimentaron la fama de John Barry  más allá de sus colaboraciones en las primeras películas de James Bond. En la pieza, el rey absoluto es el sintetizador Moog usado por  Barry de forma innovadora.
Este último  Tony Curtis no deja de ser un personaje extraño, casi un intruso, en la imagen de galán joven y apuesto que ha permanecido en casi nosotros. Tenemos una imagen fija, a ella nos debemos y no a la de ese hombre mayor al que nos cuesta identificar.  

Sea como sea, en homenaje al actor, al mito y a la persona real que hubo detrás voy a poner algunos temas musicales que como el anterior están relacionados con su producción cinematográfica. 
El primero es una escena de Chantaje en Broadway (Sweet Smell Of Success), una película extraordinaria del cine negro tardío sobre la corrupción en la prensa. Tony Curtis es en ella un esbirro sin escrúpulos al servicio de un cronista de prensa, Burt Lancaster, chantajista, cruel y con poder absoluto sobre quien le rodea. La música incidental la pone el quinteto de Chico Hamilton.



Tres versiones de un mismo tema para esa incursión de Stanley Kubrick en el cine de romanos. Para Kubrick, el hombre de la perpetua insatisfacción, Espartaco fue una obra fallida. Para todos los demás es la mejor del género hecha en Hollywood. Aquí Tony Curtis como en otras producciones, está a la sombra del héroe, interpretado por Kirk Douglas con el que ya había compartido protagonismo en Los Vikingos, dos años antes. Una de las escenas más famosas de la película es el intento de seducción de Tony Curtis por un patricio romano interpretado por Lawrence Olivier. Una escena censurada por sus connotaciones homosexuales hasta su recuperación en los 90. El tema de amor de la película compuesto como el resto de la banda sonora por Alex North se ha convertido con el paso del tiempo en un clásico del jazz. Aquí dejo tres versiones soberbias de tres grandes del jazz: Bill Evans, Ahmad Jamal y Yusef Lateef.





No podemos rematar la jugada sin un tema archifamoso de un film emblema de la cinematografía de Curtis y de la comedia universal. Con faldas y a lo loco (Some like it) también conocida en Latinoamérica como Una Eva y dos Adanes es un ataque furibundo a las identidades personales. A los buenos propósitos y a los ideales de grandeza. Un monumento al sinsentido
de la vida. La pieza, cantado con una sensualidad torrencial por Marilyn Monroe había alcanzado popularidad a finales de los 20 en la voz casi infantil de Helen Kane, la cantante que inspiró el personaje de Betty Boop.

10 mar 2010

Una obra maestra siempre renovada

El nombre Poinciana puede designar a una flor muy llamativa -la Caesalpinia pulcherrima también llamada Ave del Paraíso- a una pequeña ciudad de Florida o a un árbol - la poinciana real- de belleza singular. El compositor Nat Simon y el letrista Buddy Bernier al crear el tema tema musical del mismo nombre en 1936 tenían en la cabeza ese árbol subyugante, con flores de un fiero color rojo, que bien podría valer como emblema de  las cadencias del Trópico y su atmósfera cálida y apasionada, propiciadora para el deseo y el amor. Un referente todavía más cercano fue un tema cubano grabado ese mismo año:  "La Canción del árbol" .
Hay muchas versiones que compiten por ser la original de este celebrado tema (la de Bing Crosby, Glenn Miller etc..) Sin embargo en aquellos años, 40 la más celebrada fue la del saxo alto Benny Carter y su orquesta en 1943:
 
En 1952, el hoy longevo y multipremiado grupo vocal blanco Four Freshmen obtiene uno de sus primeros éxitos con una versión muy cercana al espíritu Doo-wop:

Cuando Ahmad Jamal hizó aquellos dos conciertos en el Pershing Lounge de Chicago con sus inseparables Israel Crosby y Vernell Fournier, los días 16 y 17 de Enero de 1958, seguro que no sabía lo que se venía encima. El éxito del disco del But not for me, fue tan mayúsculo, tan inesperado -dos años en las listas de popularidad- que todavía no se lo han perdonado muchos de los que creen que el jazz debe ser producto para una "elite exclusiva", como tampoco le perdonaron a Dave Brubeck su éxito con Take Five, un año más tarde.
En realidad, Ahmad Jamal no hizo mas que confirmar en ese disco un estilo propio de tocar el piano en las antípodas del "horror vacui" del bebop. Esa forma de crear volumen musical con apenas unas pocas notas, una mirada impresionista desde el jazz, tendría una repercusión fundamental en la música de aquel tiempo y fundamentalmente en sus figuras señeras: Miles Davis y Bill Evans. Además su grupo le ofrecía un acompañamiento absolutamente novedoso que causó un auténtico terremoto entre las secciones rítmicas de la época.
En el terreno personal aquel disco le supuso a Jamal  sustanciales beneficios en su trayectoria musical. Pudo montar su propio club y volcarse en grabaciones- especialmente en directo- obteniendo cierto popularidad en una época como los 60 durante la cual el jazz sufrió su más profunda crisis. 
Poinciana ya era un standard universal aunque nunca más se pudo despegar de la huella que había colocado en su lomo el músico de Pittsburgh. A mi modo de ver, las versiones más interesantes que se han hecho desde entonces proceden del territorio del jazz latino a cargo de gente como Cal Tjader o Chucho Valdés:

Han pasado 52 años y Jamal sigue en plena actividad, demostrando su inquebrantable fortaleza musical. Desde entonces en cada uno de sus conciertos ha vuelto sonar Poinciana. Poderosa. Emocionante. Tan bella y frondosa como el árbol tropical del que deriva su nombre
Una obra maestra siempre renovada.

14 ene 2010

Maldiciendo sueños



Era noviembre de 1939 y solo dos meses antes había comenzado la mayor conflagración bélica que había conocido la historia.  En Nueva York el nerviosismo se palpaba en el ambiente y la gente no estaba para fiestas; ni siquiera el teatro o la alegre música swing eran capaces de calmar el ánimo agitado y ansioso de sus gentes.
Difícilmente podía triunfar una comedia musical en estas condiciones, por mucha ilusión, empeño y dólares que se pusieran en la tarea. A Swingin 'the Dream le ocurrió eso.
Se trataba de una obra basada en El Sueño de una noche de verano de William Shakespeare en el que Louis Armstrong interpretaba el papel de Oberon  y el septeto de Benny Goodman ponía el fondo musical junto a otros grupos del momento. Además el propio clarinetista de Chicago era el supervisor musical. Solo hubo 13 representaciones que constatan un fracaso espectacular, absoluto y sin paliativos. Tampoco los músicos se lo tomaron muy en serio, ni creían en el proyecto, tal como comenta Eddie Condon en su celebrada autobiografía.
 ¿Que quedó de todo aquello? Exclusivamente su tema principal, escrito por Jimmy Van Heusen y Eddie DeLange. Una obra maestra que ha perdurado hasta nosotros gracias a su misteriosa y aterciopelada belleza. Estoy hablando de Darn that Dream y estas son algunas de las versiones más interesantes que se han realizado de esta joya resplandeciente.

La más antigua es de Billie Holiday en 1940:





En el mítico disco, Birth of the cool, el noneto de Miles Davis realiza una de las interpretaciones más conocidas y canónicas del tema. El cantante era Kenny Hagood:





Convertida en tema imprescindible del movimiento cool es interpretada por el grupo de Gerry Mulligan y Chet Baker en 1953:





Aquí lo interpreta en directo, Ahmad Jamal con su habitual estilo barroco y estilizado. Aparte de la música, la secuencia es un tratado psicológico de la visión que se tenía del jazz en 1959:





En 1963, Bill Evans y Jim Hall realizan Undercurrent, un álbum antológico dentro de esa corriente de jazz impresionista, calmada y envolvente que es la seña de identidad de ambos músicos. Allí está también Darn that swing:





Finalmente, también aparece en ese disco imprescindible de Thelonious Monk, Solo Monk, de 1965:


Y la actuación estelar de:

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