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8 jun 2023

Cuatro tenores de los charcos

Dice la canción:
Sapo de la noche, sapo cancionero
Que vives soñando junto a tu laguna
Tenor de los charcos, grotesco trovero
Estás embrujado de amor por la luna...

El famoso tema Sapo cancionero  es un clásico del folklore argentino y aunque ha sido interpretado por mucha gente, la versión más conocida es la de los ChalchalerosSu autor fue un odontólogo aficionado a la música de su tierra, Jujuyal norte del país, lindando con Bolivia.  

   

Podemos dar un gran salto de sapo -con ese nombre hay una enorme cascada al sur de Venezuela- y llegar a Estados Unidos, concretamente a la escena de San Francisco en los 70, para recordar a un grupo blanco especializado en música funk y soul. Tower of Power tuvieron una serie de exitos inmediatos pero efímeros, aprovechando los primeros efluvios de la música disco. Languidecieron en los 80 e intentaron el retorno a principios de los 90. Entre sus temas está este Paseo salvaje del Señor Sapo, que nos remite a una película de Disney y a una vieja atracción de la primitiva Disneylandia.

 

Joao Gilberto era un tipo poco amigable, que en mi opinión personal, debía ser algo así como la antitesis de la música suave y amable de la que es el principal creador junto a Antonio Carlos Jobim. Me gusta la bossa nova pero a poquitos, sin exagerar. Prefiero a sus creadores que a sus epígonos, salvo a Elis Regina y poco más. En este tema de puro tarareo, Joao Gilberto, está algo sobrado. Como si ser fundador del género le permitiera exhibir sus dotes con cierta soberbia y repitiendo esquemas que ya había ensayado en discos anteriores. Este es de 1970.


Dejo para el final un tema de Cream. Se bautizaron con ese nombre porque se veían como la crème de la créme del pop/rock británico. Es probable que ese exceso de vanidosa autoconciencia, les garantizasen cierta antipatía por parte de la competencia musical , pero los tres chicos se lo tenían creído que le vamos hacer. Aquí, Eric Clapton, Jack Bruce y sobre todo un Ginger Baker desatado, el tema es basicamente un solo de batería, ofrecen una sugerente versión en directo de su tema The Toad.

Repican tus voces en franca porfía 
Tus coplas son vanas, como son tan bellas 
¿No sabes, acaso, que la luna es fría... 
Porque dio su sangre para las estrellas? 
Sapo cancionero 
Canta tu canción 
Que la vida es triste 
Si no la vivimos con una ilusión

20 may 2014

Atrapando melodías entre palmas doradas

Este domingo, cuando ya sepamos el ganador de la Champions, habrá elecciones al Parlamento Europeo y  se entregará por 67ª vez el premio a la mejor película en el  Festival de Cannes. Un trofeo diseñado por Jean Cocteau para la edición de 1955 y que desde entonces es conocido como Palma de Oro.
 ¿Es el Festival de Cannes el gran festival de cine? ¿Es el festival al que van las mejores películas y dónde siempre ganan las más excelsas? 
He visto casi todas las películas ganadoras de Cannes entre el año 1959 y el 2013, me faltan cuatro cuando escribo estas líneas,  y puedo afirmar, sin dudarlo, que no es cierto. Las circunstancias políticas, sociales y culturales de cada momento han influido más de lo debido a la hora de elegir la mejor cinta del certamen. Y sin embargo, hay películas triunfadoras en Cannes que son consideradas unánimemente obras maestras del cine mundial. 
Pero este blog no es de cine. Pretende ir de música y canciones. Por eso me he permitido elegir algunas melodías de películas con Palma de Oro en Cannes y que han llegado intactas, al menos en nuestra memoria, hasta la actualidad. Es dificil elegir entre una lista tan larga, pero como tengo que seleccionar, me quedo con su época de esplendor entre finales de los 50 y mediados de los 60, momento en que los países todavía elegían los films a concurso y no los propios e interesados organizadores. 
Empecemos por al año 1959. Orfeo Negro es la adaptación francesa de la obra de teatro Orfeu da Conceição de Antonio Carlos Jobim que en su momento (1954) supuso el lanzamiento definitivo de la bossa nova. La película, que ganó posteriormente el óscar a la mejor película extranjera, tiene ese exotismo primitivista que tanto gustaba por entonces al público occidental. Eso sí, hay un puñado de canciones legendarias.

"Come here, Marcello, come here" y aunque Marcello, como buen latino, hace las debidas genuflexiones ante la belleza nórdica, la amargura se impone para descubrir que la gran fiesta de la vida siempre termina en la gran resaca. La Dolce Vita es de 1960 y la banda sonora es del magistral Nino Rota. Está dicho todo.
El gatopardo es una de las mejores adaptaciones cinematográficas que se hayan hecho de una narración literaria. Una película extraordinaria basada en una novela absolutamente deslumbrante. Pocas veces he disfrutado tanto leyendo y pocas películas han sabido estar a la altura de el original literario. Luchino Visconti era un director algo afectado y pretencioso cuando hablaba de la clase social donde había nacido, pero no en esta obra que ganó el Festival de Cannes en 1963 y cuya banda sonora también fue musicada por Nino Rota. Era todo tan bello. Desde siempre el cine francés, quizás la cultura francesa en general, se ha negado a someterse a las directrices estilísticas llegadas desde la gran potencia dominante. Por eso tuvo y tiene su propio cine negro, el polar, sus propias comedias y más recientemente su propio cine de acción. En los 60 lo intentó con los musicales y contó con un director, Jacques Demy y un compositor, Michel Legrand que tenían mucho que decir al respecto. En 1964 Los Paraguas de Cherburgo ganó la Palma de Oro y sus autores dejaron para la posteridad y nuestra nostalgia este comienzo otoñal. El resto es pura cursilería pero con gracia.
Un hombre y una mujer fue la célebre ganadora del festival en 1966. Una película de Claude Lelouch ribeteada por la historia de amor entre dos personas que comparten infortunios, sus respectivas parejas han muerto trágicamente, y el colegio de sus hijos. El final es el deseado. La música la pone aquí Francis Lai aunque todos sobre todo recordemos un tarareo.
Sexta y última propuesta, al menos por ahora. Blow-Up, ganadora en 1967, fue dirigida por Michelangelo Antonioni y la música la puso Herbie Hancock. Se trata entre otras cosas de un canto a eso que se llamó el Swinging London, es decir a esa "movida" cultural que agitó la capital británica a mediados de los 60 y que quedó marcado por hitos como la psicodelia, los mods, Carnaby Street, la minifalda, Twiggy o la de King's Road en Chelsea. Antonioni que siempre fue muy moderno y al que siempre le habían preocupado las formas de (in)comunicación entre las personas realizó una curiosa parábola de aquellos tiempos agitados y tan cambiantes que hoy en día todo aquello nos resulta extraño y desfasado. Puro vintage pero con mucha calidad. Esta es su música interpretada al vibráfono por Bobby Hutcherson.
Solo dos detalles para el recuerdo. La Dolce Vita fue estrenada en España el 28 mayo de 1981, 21 años después de su estreno. A la Santa Madre Iglesia no le gustaba lo que pasaba al otro lado de la ciudad en Vía Véneto y el gobierno español franquista se puso en posición de firmes. Por su parte Blow-Up se estreno a la muerte del Generalísimo junto a un paquete en el que estaban Viridiana, Amarcord, La naranja mecánica etc...

19 ago 2013

Los efectos dañinos de la bossa nova

Si la recién fallecida Eydie Gormé lo tenía tan claro, siendo como era una cantante de mucho arrebato ¿quiénes somos nosotros para dudarlo? 

Pues sí, la culpa es de la bossa nova y si ella no lo dijo con más contundencia y prefirió ampararse en las ligerezas de la tonalidad poppy/yeyé es quizás por algo de miedo ante aquel monstruo carioca capaz de devorar todo lo musicalmente masticable.
Nadie duda del valor del género. Nadie duda de que era un desafío minimalista  a la extroversión sudorosa y descontrolada de la samba,  convertida en paradigma tópico de aquel enorme país en su versión hollywoodiense y frutera.
 

Pero seamos sensatos, el estilo creado por aquel triunvirato mágico formado por el diplomático juerguista y mujeriego, el tímido pianista de club y aquel extravagante guitarrista de voz susurrante tenía dos peligros: su aparente facilidad y su invitación para que cualquiera lo hiciese suyo incluso en circunstancias de lo más adversas. Ese nos dice aquel al que llamaban "Joãozinho da Patu" en un tema arquetípico aparecido en el LP inaugural del género.  
Aquella era una respuesta irónica y cargada de sentido contra los puristas que veían en la bossa nova una música susurrante que podía cantar cualquiera.  Una respuesta valiente y democrática pero peligrosa ya que por aquel agujero se podía colar cualquier bicho. 
Luego vino aquella célebre reunión neoyorquina donde un siempre extraordinario  Stan Getz, pero necesitado de aire fresco, tras ser seducido por el entusiasmo de su amigo Charlie Byrd pergeñó con el matrimonio Gilberto un álbum que reventó las listas de éxitos. Siendo Getz/Gilberto uno de los grandes hitos de la música popular de todos los tiempos tenía una trampa dentro: desde el momento en que Astrud con su vocecilla insignificante canta dos canciones en inglés abre la puerta a toda clase de insensateces.  Músicos y cantantes norteamericanos se lanzaron a la vorágine. El capo Sinatra lo tenía muy claro y vio negocio. La gran Ella Fitzgerald en su época tardía asumió aquel repertorio ya estandarizado. Hasta hoy en día las grandes voces y las mediocres han usado y abusado de la bossa nova, pero casi nunca respetando su espíritu. La bossa nova no es una música sexy aunque pueda tener su toque, ni un género para cantantes perezosas/os, ni un repertorio para night clubs en París o Las Vegas y sobre todo, su territorio natural es el  portugués, el idioma que le da sentido y relevancia.  Al menos, eso pienso yo.

2 jul 2012

Fútbol y música: ¿una extraña pareja?

Al final ganamos la Eurocopa del 2012. ¿Ganamos? Una de las peculiaridades que distinguen al fútbol de otros deportes es el uso que se hace de la primera persona del plural. Algún compatriota gana Wimbledon o el Tour o la Formula 1 e incluso el campeonato mundial de baloncesto o una medalla en balonmano pero si se trata de fútbol, ganamos nosotros.
¿Cómo escribir de fútbol a personas que pueden verlo como un espectáculo escapista y manipulado en el que masas amorfas e inconscientes abandonan sus verdaderas preocupaciones y se entregan a una pasión ridícula y banal llena de patriotismo barato, banderitas de colores y pretenciosos himnos "chunda-chunda" que satisfacen emociones simplonas? 
Pues bien, aunque suene extraño, una posibilidad es escuchar algo de su música. Como el fútbol mismo, la música es pasión y ha habido momentos en que esas dos pasiones se han entrecruzado con buenos y hasta excelentes resultados. 
Pongamos un caso. Alfredo da Rocha Viana Filho, más conocido como Pixinguinha fue un saxofonista, flautista y compositor considerado uno de los  grandes pioneros de la música popular brasileña desde  sus comienzos a finales de los años 10. Aunque los puristas lo acusaron de estar demasiado influenciado por el jazz, fue el  hombre que le dio una forma contemporánea  al choro, música de raíz popular nacida en las primeras décadas del siglo XIX.  Una de sus primeros éxitos también fue  uno de los primeros temas que toman al fútbol como protagonista. Su título no puede ser más revelador.   Seguimos en Brasil. A veces el fútbol puede servir como pretexto para hablar de otras cosas. Canta Elis Regina, que no se puede ser un perfecto goleador como Pelé porque la perfección es solo una meta. Como mucho se puede ser Tostão -mediocampista clave de aquel Brasil de ensueño del 70- y poder marcar gol alguna vez. Un tercer y ultimo tema brasileño compuesto e interpretado por Jorge Ben en homenaje a un futbolista casi desconocido si no fuera por un gol y por la canción que lo inmortalizó para siempre.    Vayamos a la decrépita Europa. De este continente lo que más me gusta en el territorio musical-futbolero son esos himnos de los clubs ingleses cantados en sus vetustos estadios con emoción infinita. El más ilustre de ellos, el que más se ha popularizado, el más emocionante para muchos oídos es un viejo tema compuesto por Rodgers y Hammerstein para un musical de Broadway. Convertido en un standard universal fue cantado entre otros por Frank Sinatra, Mahalia Jackson, Ray Charles, Elvis Prestley y sobre todo por un grupo del merseybeat, el sonido de Liverpool, contemporáneo de los Beatles: Gerry and the Peacemakers. Adoptado como propio por los hinchas del Liverpool F.C. pasó a formar parte de su escudo y de la verja de entrada a su estadio de Anfield Road. El Crystal Palace es un club londinense de no muy brillante historia pero que adoptó como himno un tema de The Dave Clark Five, un excelente grupo beat de los 60. David era un forofo del Crystal Palace desde su infancia. I'm Forever Blowing Bubbles es una canción de 1918 y también procede de Broadway. Interpretado por muchos grupos, incluyendo a la Original Dixieland Jass Band, era un tema que triunfó en los salones de baile de los años 20. Su letra algo cursi  ha propiciado que sea parodiado en múltiples ocasiones, por ejemplo por parte de Harpo Marx.  Es el  himno del West Ham United, el grupo con hinchas más cañeros del fútbol británico. Para el final, Maradona. Hay muchos canciones sobre este "barrilete cósmico", pero me quedo con la que interpretó Manu Chao en el documental divinizador -y falso diría yo- que le dedicó Emir Kusturica.

18 feb 2012

Carne...levare

Musa, la máscara apresta,
ensaya un aire jovial
y goza y ríe en la fiesta
del Carnaval.

Ríe en la danza que gira,
muestra la pierna rosada,
y suene, como una lira,
tu carcajada.
Para volar más ligera
ponte dos hojas de rosa,
como hace tu compañera
la mariposa.

Y que en tu boca risueña,
que se une al alegre coro,
deje la abeja porteña
su miel de oro.
Únete a la mascarada,
y mientras muequea un clown
con la faz pintarrajeada
como Frank Brown;

mientras Arlequín revela
que al prisma sus tintes roba
y aparece Pulchinela
con su joroba,

di a Colombina la bella
lo que de ella pienso yo,
y descorcha una botella
para Pierrot.
Que él te cuente cómo rima
sus amores con la Luna
y te haga un poema en una
pantomima.

Da al aire la serenata,
toca el auro bandolín,
lleva un látigo de plata
para el spleen.

Sé lírica y sé bizarra;
con la cítara sé griega;
o gaucha, con la guitarra
de Santos Vega.
Mueve tu espléndido torso
por las calles pintorescas,
y juega y adorna el Corso
con rosas frescas.

De perlas riega un tesoro
de Andrade en el regio nido,
y en la hopalanda de Guido,
polvo de oro.

Penas y duelos olvida,
canta deleites y amores;
busca la flor de las flores
por Florida:

Con la armonía te encantas
de las rimas de cristal,
y deshojas a sus plantas,
un madrigal.

Piruetea, baila, inspira
versos locos y joviales;
celebre la alegre lira
los carnavales.
Sus gritos y sus canciones,
sus comparsas y sus trajes,
sus perlas, tintes y encajes
y pompones.

Y lleve la rauda brisa,
sonora, argentina, fresca,
¡la victoria de tu risa
funambulesca!
(RUBÉN DARIO - CANCIÓN DEL CARNAVAL)

6 oct 2008

Una vida por una canción


Era agosto del año 1962 y cuenta la leyenda que después de una interminable noche de música y copas, los dos amigos decidieron salir a la luz de la mañana e ir a tomarse unas cervezas a su chringuito habitual: el Bar Veloso. De repente alguien pasó junto a aquella terraza. Vinicius lo comentó así:
“Desde nuestro puesto de observación en el Veloso, secando nuestra cervecita, Tom Jobim y yo enmudecíamos ante su llegada maravillosa. El aire se ponía más volátil como para facilitarle el divino balanceo de su andar. Y así iba ella, toda linda, la garota de Ipanema, desarrollando en su recorrido la geometría espacial de su balanceo casi samba, y cuya fórmula se le habría escapado al propio Einstein; sería necesario un Antonio Carlos Jobim para pedir en el piano, en gran y religiosa intimidad, la revelación de su secreto”
Luego el mismo Vinicius comentaría, con su habitual estilo alambicado, en un libro titulado: Revelação: a verdadeira Garota de Ipanema:
“ Ella es el paradigma del tipo carioca; una mujer dorada, mezcla de flor y sirena, llena de luz y de gracia pero cuya visión es también triste, pues lleva consigo, camino del mar, el sentimiento de lo que pasa, la belleza que no es nuestra — es un don de la vida en su lindo y melancólico fluir y refluir constante."
Heloísa Eneida Menezes Paes llamada Heló Pinheiro era una chica bien -tenía 18 años en 1962- y vivía muy cerca del bar Veloso. Dos años después se enteró que era la musa del famosísimo tema e edificó su vida alrededor de él. Hizo padrino de su boda al propio Jobim y se convirtió en modelo, actriz y empresaria. En esta última faceta tuvo un célebre proceso judicial cuando los descendientes de Vinicius y Jobim le acusaron de haber puesto ilegalmente el nombre "Garota de Ipanema" a su tienda y marca de ropa. Ella alegó que sin ella, la canción nunca hubiera existido. Al final consiguió ganar el pleito.
La letra de la canción sufrió cambios muy importantes desde su primera escritura. La primera versión de Vinicius, cuando aún llevaba el título Menina que passa, empezaba así:

Vinha cansado de tudo

De tantos caminhos
Tão sem poesia
Tão sem passarinhos
Com medo da vida
Com medo de amar

Quando na tarde vazia
Tão linda no espaço
Eu vi a menina
Que vinha num passo
Cheio de balanço
Caminho do mar

Y la actuación estelar de:

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