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5 may 2023

Llevas toda la vida escuchando música de Hoyt Curtin y no lo sabes

...Aunque también podría ser que nunca oyeras hablar de Los Picapiedra (The Flinstones), Los Supersónicos (The Jetsons), Don Gato (Topcat), el Oso Yogui (Yogui Bear), Los Pitufos (The Smurfs), Maguila el Gorila (The Maguilla Gorilla Show), Scooby-Doo y muchas series más pobladas por animosos animales y otras faunas humanas.
Estas gloriosas historias de nuestra infancia tienen un único autor musical, Hoyt Curtin, un tipo que quería hacer música para películas y se encontró, haciendo un jingle de cerveza, con otros dos seres que querían ser productores de dibujos animados, William Hanna y Joseph Barbera. La cosa fructificó y desde 1957 a 1986, fue el director musical de la compañía que puso animación a nuestra infancia.
(Desgraciadamente cuando Hoyt Curtin lo intento en la gran pantalla, lo hizo con el que nos han vendido como el peor director de la historia del cine, Ed Wood.  Pura mitología para atraer al personal a la gran película de Tim Burton)
¿Recórdais estas músicas? El amigo desconocido, Alex Duquette nos ofrece aquí una versión abreviada de las más clásicas en tan solo dos minutos.
 
Por si sois puristas y quereis más ortodoxia musical o visual, aquí teneis muchos intros originales de las más afamadas series de Hanna/Barbera en rigurosa ordenación cronológica.  
Hay versiones modernas de aquellas serie animadas aunque sin duda la más conocida es la de los B52 en la versión cinematográfica de Los Picapiedra de 1994.  
 Es curioso que sean grupos cañeros cercanos al rockabilly o al rock alternativo los que más han bebido de aquellos temas. ¿Un desafío musical provocador o una simple lección de nostalgia? 
Es el caso de Reverend Horton Heat interpretando el tema principal de Johnny Quest. 
Violent Femmes un trío de Milwaukee que cantaba en la calle, según comenta Rick en su blog, y que practicaban una especie de folk punk tuvieron la idea de escoger un tema, no el principal, de Scooby Doo, para darle un repaso a su especial manera.
Terminamos con Scooby-Doo, el motivo que originó esta entrada desde su aparición en furgo en el otro blog. 
Matthew Sweet, es un cantante norteamericano que  procede de la floreciente Athens en el estado de Georgia, vivero de R.E.M y de B52. De allí salió a Nueva York donde empezó una carrera solitario que le llevo al éxito en la década de los 90 con la eclosión de las nuevas bandas. Esta es su versión socarrona del Scooby-Doo. Where are you?

2 mar 2023

¿Escuchan los androides música robótica?

 


No tengo ni idea de lo que escuchan los robots, pero lo que sí sé es que tenía pendiente escribir algo sobre ellos a propósito de mi penúltima entrada en el Círculo de los Suicidas Perezosos. Me refiero a Pasa de musas y lárgate a la Inteligencia Artificial.

Es inevitable, mezclar música y robots nos lleva indefectiblemente a la música electrónica o a la que bebe de esa fuente. Personalmente mi tema favorito sobre el asunto, es aquel legendario Psyché Rock  compuesta por Pierre Henry en  colaboración con el coreografo Maurice Bejart en 1967. El tema fue la sintonía del  programa Estudio Abierto de José María Iñigo en los 70 y luego fue reactualizado para la serie de animación Futurama por Christopher Tyng. Esta es la versión completa con el vídeo original.

Inevitablemente Kraftwerk tiene que pasar por este espacio siendo los grandes promotores de la música electrónica contemporanea en el territorio del pop, junto aquel niño prodigio llamado Mike Oldfield. Hay muchos temas posibles en su dilatada discografía, pero ya que la cosa va de robots, recurramos a uno que lo lleva en el título. Es un single de 1978 que llevaba en su cara B el tema Skylab. Sin duda, una de sus grandes joyas.
 
"Yo Robot... La historia del ascenso de la máquina y el declive del hombre, que paradójicamente coincidió con su descubrimiento de la rueda... y una advertencia de que su breve dominio de este planeta probablemente terminará, porque el hombre trató de crear el robot a su propia imagen"
Alan Parsons pasó de ser ingeniero de grabación en los estudios de Abbey Road (siendo parte de la aventura de Beatles en sus dos últimos discos y tambien para Paul McCartney, Pink Floyd o los Hollies) a crear su propio grupo con Eric Woolfson al que llamó Alan Parsons Project. Su segundo disco, I, Robot, inspirado en los célebres cuentos de Isaac Asimov, contiene la leyenda de arriba.
 
Termino la jugada con uno de los grupos que desde finales de los 90 se convirtió en un estandarte de la música house europea. Thomas Bangalter y Guy-Manuel de Homem-Christo montaron Daft Punk, decidieron disfrazarse robots en sus mínimas apariciones públicas y llevaron el marketing musical a territorios insospechados. Solo cuatro discos grandes hasta su separación en el 2021, pero mira que dieron la tabarra con el Get Lucky en el 2013, apoyados en Pharrell Williams y luego con Starboy en el 2016 acompañados por The Weeeknd. Este Around The World es de su primerísima época en el 1997.  
María me ha sugerido este tema no previsto, del disco que probablemente mas veces he oído en mi vida y que como bien dice ella, le va de maravilla a la entrada con ese vídeo. 
Pink Floyd, año 1975, Welcome to Machine del eximio Wish you were here. 

26 dic 2022

Músicos en la calle


¿Cuántos músicos han empezado tocando en la calle? ¿Cuántos han terminado tocando en las calles? ¿Cuántos han tenido que sobrevivir allí, a pesar de tener una educación musical académica? ¿Cuántos han crecido musicalmente mientras esperaban un donativo? 
No lo sé. Nadie lo sabe. La música y la calle siempre han sido un refugio, una necesidad y un disfrute. Pongamos algunos casos, elegidos entre otros muchos posibles. 

Empezaron formando parte de un  grupo de heavy metal mexicano tocando la guitarra. Luego se vinieron a Europa absorbiendo toda clase de músicas y alcanzando gran popularidad al tocar en las calles y pubs de Dublín. Una de sus temas fue incluida en la banda sonora de la serie Breaking Bad y siguieron publicando álbumes y apareciendo como invitados en los más famosos "late shows" de la televisión norteamericana. En el 2011 colaboraron en la banda sonora de Piratas del Caribe.

Una de las entradas más vistas en este blog, está ahí en el panel de la derecha y en este enlace, fue la que dediqué a Zaz en el 2011. Desde entonces se ha convertido en una de las voces más representativas de su país aunque en plena crisis musical, sus temas no nos lleguen como nos llegó el primero.

Una música callejera con un instrumento musical extravagante que uno solo recuerda verlo tocar a algunos payasos. Natalia Paruz, "Saw Lady", toca la sierra musical y es una de las artistas callejeras más conocidas. Empezó tocando en el metro de Nueva York y luego se ha convertido en la principal difusora de este instrumento en el mundo, siendo requerida para multitud de bandas sonoras y participando en conciertos con diversas orquestas filarmónicas.  
"Nuestra misión es simple: inspirar y conectar al mundo a través de la música. Creemos que la música tiene el poder de romper fronteras y superar las diferencias que nos dividen." Ese es el lema de Playing For Change, una asociación filantrópica musical -de fama mundial gracias a sus vídeos en las plataformas de Internet- creada por el productor Mark Johnson tras ver a Roger Ridley tocando en las calles de Santa Mónica. Roger fue una figura trascendente en mi entrada "Sensación de Felicidad" del 2010. De aquel movimiento, que cada año celebra su propio día, el Play for Change Day, podemos recordar la fama que adquirieron gente como el recientemente fallecido Grandpa Elliott, del que aquí pongo un reportaje con subtítulos en español...
... Y Clarence Milton Bekker, tambien llamado Cb Milton, que comenzó su carrera musical en una banda holandesa de soul, siguió con un disco en solitario de mucho éxito, fue incluso nominado como mejor cantante holandés en los 90, pero tras varios fracasos y una vida complicada por adicciones, acabó cantando en las calles de Barcelona hasta resurgir de nuevo gracias al proyecto Play for Change. Ya conocido y respetado, tuve la suerte de verlo en directo y disfrutar como un niño hace unos cuantos años.

20 abr 2015

Peter Gunn: cuestión de buenos principios

Todo empezó en 1958.
Un joven director de 36 años lanza en la NBC una serie con detective privado para competir con otras series con detective privado o de ambientación criminal que triunfaban en aquel momento. Era necesario un compositor que crease una entrada musical corta, poderosa y que atrajera al público a la historia en un momento en que la sintonía era una marca de fábrica ante un modelo de ficción televisiva muy homogéneo.
La elección tuvo su lógica. Escogió al tipo que había puesto la música a aquel principio genial de Sed de Mal (Touch of Evil), dirigida en el mismo año por el siempre genial, Orson Welles.

 
De esa manera la intro de Peter Gunn fue el primer encuentro artístico entre Blake Edwards y Henry Mancini. Luego llegarían: Desayuno con diamantes, Días de vino y rosas, La Pantera Rosa...y hasta 28 colaboraciones más en 35 años.
Este es el comienzo de su primer capítulo:

 
Aquel comienzo tan poderoso no pasó desapercibida para Duan Eddy, una estrella emergente del rock instrumental, que sacó su propia versión guitarrera en su disco de 1959, Especially for You. Fue un hit mundial y el inicio de la historia de un standard incombustible y eterno. Volvería a repetir éxito Duane Eddy, en 1986, cuando regrabó el tema acompañado de un grupo puntero del nuevo techno de los 80, Art of Noise.
El viejo tema del naciente rock and roll se convierte así en argumento sonoro para las pistas de baile.
Duane Eddy ha sido un referente para todos los grandes guitarras del pop-rock y por tanto cabía esperar que ellos llevasen a su propio territorio el legendario tema de Henry Mancini. Ese es el caso del malogrado Rory Gallagher en esta actuación en directo de 1982.


No solo de feroces guitarreros se nutre Peter Gunn. La "divina" Sarah Vaughan en su constante empeño de llevar las músicas más diversas a sus portentosas cuerdas vocales, realizó en 1965 una cortisima version cantada de Peter Gunn.


También la versión del músico y productor brasileño Eumir Deodato se apartó del estilo original del tema llevándola a un territorio funky en plena era disco.

No había pasado ni una año de la grabación anterior, cuando uno de los grupos más despreciados y al mismo tiempo, más envidiados de la música pop/rock, realizó su propia interpretación del tema. Del funkie bailongo y verbenero al rock sinfónico más fundamentalista. Pongámonos solemnes porque llegan...

Quizás nada de lo escrito hubiera tenido mayor trascendencia si no fuera por dos tipos gamberros que amenizaban las noches del sábado del televisión americana y que decidieron hacer un grupo con los mejores músicos de estudio que tenía aquel país y por lo tanto con gente como Steve Cropper, Donald "Duck" Dunn - compañeros en Booker T y los MGs - Tom Malone, Alan Rubin, Lou Marini, Matt Murphy etc...El disco, con la interpretación de Peter Gunn dentro, salió en 1978 y la exitosa película de John Landis es de 1980. Tras la muerte de John Belushi, The Blues Brothers incorporó a nuevos cantantes siguió funcionando con cierta regularidad hasta prácticamente hoy mismo. Cuestión de buenos principios

22 dic 2014

Bob Dylan para uno solo

Suena el soniquete de la lotería ahí fuera y al pensar en los agraciados que darán saltos y abrirán sus botellas de champán dentro de un par de horas, no puedo dejar de debatir conmigo mismo si me gustaría ser uno de ellos o cambiaría esta suerte por convertirme en una especie de Fredrik Wikingsson y tener la fortuna de oír en solitario a tu artista favorito en un gran escenario.
Seamos materialistas pero justos: todo dependería de la cuantía del premio descontando lo que nos birle Mamá Hacienda.

Os imagino conocedores de los pormenores de la noticia que salió a la prensa hace cosa de una semana. Si no es así aquí os dejo un enlace completo a la misma tal como informó el canal Antena 3.
"Tras el primer tema empecé a aplaudir, pero me sentí totalmente raro. Ellos ni miraron, ¿era todo absurdo o estaban siendo irónicos?"

Ya sabéis, se trata de un concurso de la televisión sueca, Experiment Ensam, en la que se quiere comprobar como funciona en solitario y a nivel psicológico algo que normalmente hacemos en compañía de otros.   En este caso, el concierto de Dylan. Otros programas se desarrollan en un karaoke o en una sesión de monologuistas.
Al parecer, Fredik, era amigo del director del concurso y tras muchos encuentros logró convencerlo de que era el mayor fanático del cascado pero vital genio de Duluth. Este es un vídeo, a falta de la versión íntegra, donde podéis ver más en detalle lo que ocurrió aquel día. Empezando por la visita a lugares emblemáticos de Bob Dylan en Nueva York  mientras la ansiedad va creciendo y creciendo en lo profundo. Luego el concierto y casi me parece percibir lo que siente y lo que sufre este hombre. Comprobarlo vosotros mismos.
Hay algo tan  poderoso en la música. Algo tan inaprensible, que convertirlo en palabras no deja de ser una mera intermediación fallida que no puede  responde a lo que realmente sucede ahí dentro, en la propia mente. Pero tampoco a lo que sucede ahí fuera, cuando tenemos la capacidad de compartir nuestra experiencia con otras personas.
Por eso el debate entre música en vivo y música  grabada es falso. Son dos realidades distintas que se unen por la propia capacidad de emocionarnos. Combinarlas de forma diferente, como hace este concurso, ofrece posibilidades inusitadas.
Me he acordado de una escena de un película de Luis Buñuel, El Fantasma de la Libertad (1974), donde con todo el sarcasmo del mundo se ríe de la convencionalidad de la vida burguesa haciendo exactamente lo contrario de lo que este concurso propone: hacer de lo privado algo público.
El efecto es tan surrealista como perturbador:

Os dejo con tres de las canciones en su versión original, que oímos fragmentadas en el concierto para un hombre solo de Bob Dylan.
Acaba de salir el gordo de Navidad. El 13437

Felices Fiestas

10 oct 2014

En serie y en serio


Son como pequeñas píldoras para abrirnos la boca y darnos apetito con lo que vendrá luego. Aperitivos que funcionan como faros localizadores de nuestra sensibilidad e interés. En ocasiones duran pocos segundos. En otras, en cambio, se extiende durante uno, dos o hasta tres minutos. Nos llaman, a través de sus imágenes impactantes y sus atrevidas propuestas musicales, y luego se  refugian en un rincón de nuestra mente donde se quedan para siempre.
 
Pocos términos tienen una nomenclatura tan variada: apertura, secuencia de apertura, inicio, cabecera, entrada, entradilla, intro, cuña, opening, genérico, cortina musical, sintonía, presentación...
En el año 2010 escribí un texto en Sinfonía Azul (aquí lo tenéis enlazado) sobre cuatro de estas secuencias y sus correspondientes series, algunas de las que más me han impactado. Más tarde, en el 2011, le dedique a la serie Treme una entrada entera a la que llamé Donde todo empezó una vez. Ahora vuelvo a las andadas y sondeo de nuevo las escenas de apertura de conocidas series más o menos actuales, ya que las dos primeras son de la década pasada.
La primera es muy conocida y todavía me sigue poniendo los pelos de punta. Empezó en el 2001 y duró 5 temporadas. De la parte musical se encargó uno de los grandes compositores de Hollywood, Thomas Newman, perteneciente a una saga ilustre junto con su tío Lionel y su hermano David. Por esta joya ganó dos Grammys y un Globo de Oro. Danny Yount es el responsable de la parte visual.
 

Carnevale no es tan famosa como A dos metros bajo tierra y apenas duró dos temporadas desde que empezó en el 2003. Realmente es una pena que lo que le sucedió a esta sorprendente serie ambientada en una feria o circo ambulante en la época de la Gran Depresión. Su cancelación sorprendió muchos y hoy está considerada una obra de culto. A mi personalmente me encantó.  Su hipnótica secuencia de apertura ganadora de un Emmy está creada visualmente por los estudios A52 de Los Ángeles, mientras que la parte musical fue realizada por Wendy Melvoin y Lisa Coleman.
 
Vayamos sin prisas pero sin pausas a la más rabiosa actualidad. Homeland es una serie que está en boca de muchos. Se va a estrenar su cuarta temporada y los seriófilos queremos saber como van a salvar el estropicio de la tercera tras dos sesiones anteriores trepidantes y adictivas. Su famosa secuencia de apertura es un batiburrillo de imágenes, voces de presidentes USA y sonidos dispersos con el fondo de una trompeta desamparada a lo Miles Davis. El responsable de la  música es Sean Callery, famoso por sus trabajos anteriores en las series 24 y Nikita y de la cuestión visual se encargó el Thomas Cobb Group.
 
Boardwalk Empire me ha defraudado. Tenía todo para triunfar: presupuesto, producción, actores, guionistas, directores etc... Gran parte del equipo procede de Los Soprano como su creador erence Winter o su protagonista el estupendo Steve Buscemi, además entre sus productores están Scorsese o Mark Wahlberg. Demasiado poco para tantas buenas posibilidades. Quedan al margen las buenas intenciones retratando el gangsterismo norteamericano de los años 20 desde Atlantic City, las soberbias interpretaciones de una buena cuadrilla de actores secundarios y esta estupenda entrada con un tema del grupo de rock norteamericano The Brian Jonestown Massacre, titulado Straight Up and Down. En la parte visual el trabajo fue de Karin Fong y Michelle Dougherty. El vídeo de entradilla no se puede insertar en el blog pero aquí tenéis el enlace.  En su lugar os pongo el tema musical completo.
 
True Detective es la mini serie del momento y consiguientemente de las que más se ha hablado en esta temporada, hasta cierta exagerada mitificación según mi personal punto de vista. Está muy bien, el guión es decente aunque un poco enrevesado y las interpretaciones de Matthew McConaughey y Woody Harrelson son brillantes pero la noto ligeramente efectista, como si se tocasen todos los palos necesarios para enganchar a todas las sensibilidades. El director creativo de la secuencia inicial fue Patrick Clair y el fascinante tema principal es Far From Any Road de The Handsome Family.
Y para postre mi serie favorita de las de la última hornada: Orange is the new black. 
En ella se combina humor, drama y tragedia. La historia de una chica pija pasando un año en la cárcel y teniendo que convivir con mujeres de todas las etnias y circunstancias. Lo que nació como autobiografía personal de Piper Kerman se convierte en una fastuosa obra coral donde las mujeres tienen todo el protagonismo. Pocas veces he visto un retrato tan afilado de la psicología femenina y de las condiciones sociales en la Norteamérica interracial. Pocas veces he visto tanta capacidad de penetración social  sin recurrir a aspavientos, retórica o subrayados.  Hace una semana que vi el último capítulo disponible y todavía estoy magnetizado. Como escribía arriba, está basada en el relato autobiográfico de Piper Kerman aunque desconozco cuantas libertades se tomó su creadora, Jenji Kohan, respecto a la obra original. El tema de la apertura es de una cantante excepcional,  Regina Spektor, capaz de cantar cualquier género que se le ponga por delante. Las caras que aparecen en el vídeo, realizado por los mismos que hicieron el de la apertura de Homeland, corresponden a mujeres  expresidiarias a las que se les pidió que buscaran en si mismas tres pensamientos emotivos al posar ante el fotógrafo. 

4 sept 2014

Hitos musicales del 1 de septiembre

Tengo cierto respeto para las cuestiones astrológicas. No es que sea un creyente a machamartillo, pero estoy convencido de que nacer en un determinado momento tiene más importancia de lo que podríamos pensar. Somos seres surgidos del mundo, quizás nuestra propia condición de "productos mundanos” nos impida conocer algunos secretos de nuestro fabricante.
A lo que iba, un servidor nació un 1 de septiembre y aunque no es una fecha con buena fama en este hemisferio norteño - por la cosa esa del retorno vacacional - posee interesantes hitos musicales.
Empecemos por un fallecimiento. En el el año 2005 murió R.L. Burnside, uno de esos talentos extraordinarios del blues del Delta redescubiertos tardíamente. En estas grabaciones está apoyado por la Jon Spencer Blues Explosion. Le dediqué esta entrada en el 2011.

El 1 de septiembre de 1984, Mick Jones, el otro gran nombre del mejor grupo punk de la historia, es expulsado de The Clash por desavenencias personales y artísticas con el líder natural de la banda, Joe Strummer. Hay un magnífico documental de Julian Temple, altamente recomendable, titulado The Future is Unwritten donde nos cuenta la vida y vicisitudes de Joe Strummer y por supuesto su relación con los otros miembros de la banda. Aquí tenemos a un veterano Mick Jones  recordándonos esa canción. que nacida en su mente. fue la gran seña de identidad del grupo.
El 1 de septiembre de 1946 nace en la Isla de Man, Barry Gibb, el único componente vivo de los Bee Gees y el más conocido de los tres. Falsetes y fiebres del sábado noche aparte, creo que el tiempo recolocará a este grupo en donde merece estar dada su importancia en el desarrollo de la música popular desde mediados de los 60. Se ha hecho famosa la treta que empleó su productor, Robert Stigwood, para dar a conocer al grupo en sus inicios. Se envío
a los comentaristas de las emisoras de radio un single cuya única información era el título de la canción, Nueva York Mining Disaster 1941, y éstos al no tener más datos pensaron que se trataba del nuevo disco de los Beatles. El éxito fue colosal e inmediato y lanzó al grupo en Gran Bretaña y Estados Unidos. El 1 de septiembre de 1933 nace Conway Twitty aunque sus padres en la pila bautismal adornaron su apellido, Jenkins, con un nombre cinematograficamente apabullante: Harold Lloyd. Salidos de los tupés del rockabilly, Conway Twitty fue durante muchos años el cantante de música country con más números uno en las listas. Es curioso, pero a Jenkins le pasó algo parecido a lo que le ocurrió a los Bee Gees. Su primer tema de éxito, It's Only Make Believe, que lideró las listas en más de 20 países durante más de un año, hizo pensar a algunos que tras el seudónimo se escondía el propio rey del rock, Elvis Presley. Para el final he dejado a Art Pepper. Nacido el 1 de septiembre de 1935, fue un extraordinario saxo alto de jazz al que también le dediqué una entrada hace cinco años y cuya enorme calidad musical queda oscurecida por su leyenda trágica como consumidor de estupefacientes y reo, casi permanente, en las más legendarias cárceles de California. Tenemos mucha información de su vida gracias a un estupendo documental Art Pepper: Notes from a Jazz Survivor y por la autobiografía que escribió con su tercera esposa, Laurie Pepper, poco antes de su muerte en 1982.

24 ago 2014

10 pinceladas funky para repintar el verano

Este verano se nos va de las manos y se le nota algo desvaído. Quizás vaya siendo hora de darle color con algunas pinceladas de música funky. Procuraré ser variado sin ser exhaustivo para evitar intoxicaciones con tanta pintura fresca. El funky es como un parque botánico donde uno se pierde no por culpa de sus sinuosos laberintos sino por tanta maravilla que encuentras a cada paso y que a menudo te hace perder el camino de salida. 
Empezamos con Average White Band traducido= "Una banda blanca cualquiera". Tanta modestia asusta y más cuando se trata de un fantástico grupo escocés que ha dado grandes momentos de gloria a la música de raíz negra. Su "Pick Up the Pieces" es un clásico entre los clásicos instrumentales del funk y del soul. Para no ir a lo obvio esta vez voy a elegir otro tema menos famoso pero también de enorme calidad.  Sí, el toque Clapton está presente. Es la hora de una de las joyas de la corona. Uno de esos temas tan famosos como irresistibles a cargo de un grupo que es parte importante de la segunda ola de la Motown ya entrados los años 70. Si no os suena mucho el nombre de la banda, The Commodores, al menos os sonará el nombre de su cantante principal, Lionel Richie, con una posterior carrera en solitario en el pecaminoso mundo de las baladas empalagosas. Pero el futuro  no tiene nada que ver con este tempranero Brick House.  
Extremadamente tentador este vídeo de Joe Tex, una de las luminarias del soul, actuando en directo para una emisión de "Galas del sábado" (TVE) de 1968 presentado por Joaquín Prat, nuestro particular Johnny Carson. Si Joe Tex nos pide que lo mostremos, Bill Whiters , con su austeridad y dramatismo inconfundibles, nos pide que lo usemos. No, no hace falta tener un grupo con una gran sección de metales y plagado de instrumentos electrónicos para hacer funk de calidad.   
Tower of Power era una banda que nació al calor de la movida hippie de San Francisco a finales de los 60 aunque su éxito se forjó ya en los 70. Lamentablemente terminaron la década de mala manera con  incompatibilidades artísticas y abuso de estupefacientes. La sección de metal acabó trabajando por su propia cuenta apoyando a otros famosos artistas. Se reagruparon a principios de los 90 y siguen en candelero hasta ahora mismo.
 

Sería un crimen de lesa humanidad no poner algo del grupo más divertido, socarrón y maravilloso que ha dado el funk y el que le dio su sentido rítmico un bajista excepcional llamado Larry Graham , el inventor del slap, y el liderazgo de un tipo tan original como Sly Stone.  
Seguimos en las alturas y nos encontramos con una de las grandes columnas sobre las que se sostuvo el armazón de la música vocal negra en el apogeo del soul. Curtis Mayfield, esa voz aguda que impresionaba con The Impressions convertido en figura imprescindible del soul comprometido de los 70. Su Superfly es, junto con Shaft de Isaac Hayes, la banda sonora cinematográfica que mejor define los sentimientos afroamericanos en aquella década convulsionada. Una de sus piezas maestras es este tema.  
Ahora llega El Padrino. Todos quietos, cualquier cosa puede pasar. Por cierto, la segunda voz es la de Bobby Byrd el cantante que descubrió a James Brown y uno de los grandes artífices del nacimiento y triunfo del funk.
   
Dos temas trepidantes para terminar nuestro cuadro al óleo. La primera es de War un grupo interracial e intermusical, cualquier género estaba al alcance del grupo, concebido por Eric Burdon tras la primera separación de The Animals en 1969. Tuvieron una buena cantidad de éxitos a lo largo de su sugestiva historia aunque quizás ninguno como éste célebre Low Rider.  
El postre como corresponde. Un tema que no puedo dejar de oír constantemente, venga o no venga a cuento. ¿Qué culpa tengo yo de que me guste tanto esta pieza de Earth, Wind and Fire?

26 mar 2014

De llama y cristal

Hasta hace una semana no sabía de la existencia de una pieza musical que tiene el mismo título que este blog. Pero resulta todavía más sorprendente pensar en la cantidad de veces que la había oído, como tantos de vosotros, sin prestarle la menor atención. No os dejéis corroer por la curiosidad, aquí la teneis al alcance de un clic. 
Se trata de un tema orquestado del extraordinario compositor Frederic Mompou que podemos oír a piano solo, en la que es para muchos su obra maestra, Música callada cuyo primer volumen, compuesto por nueve piezas cortas, -ésta es la tercera- data de 1951.

Sí, señores, la sinfonía de la Cadena Ser, la emisora de radio de referencia en España, salió de las portentosas manos de un músico y compositor excepcional que un día decidió hacer un homenaje a san Juan de la Cruz inspirado por un verso contenido en su más celebrado poema, Cántico espiritual:
La noche sosegada
en par de los levantes de la aurora,
la música callada,
la soledad sonora,
la cena que recrea y enamora.
Decía Mompou de Música callada: 
Esta música no tiene aire ni luz. Es un débil latir del corazón. No se le pide llegar más allá de unos milímetros en el espacio, pero sí la misión de penetrar en las grandes profundidades de nuestra alma y regiones más secretas de nuestro espíritu. Esta música es callada porque su audición es interna. 
Efectivamente el talante reservado, austero e introvertido del autor se refleja en su obra en general y especialmente en esta serie de pequeñas piezas de piano que constituyen el momento cumbre de su carrera. Y sin embargo también realizó obras para coros y orquesta como Los Improperios o para guitarra como su Suite Compostelana de 1962 dedicada a su amigo Andrés Segovia.
Recordar a Frederic Mompou nos lleva inexcusablemente a recordar una pieza musical que inspirada en un poema de Josep Janés, perteneciente a su obra El combat del somni, se ha convertido con el tiempo en un emblema musical de la cultura catalana. Damunt de tu només les flors está interpretada aquí por el propio Mompou al piano y Victoria de los Ángeles a la voz. 
Las composiciones de Mompou son muy tentadoras para los pianistas de jazz por ese estilo despojado y elegíaco que lo acercan a la escuela que tiene a Bill Evans como máximo exponente. En vida, el músico no expresó un especial cariño por este género músical aunque recientemente se ha descubierto un tema compuesto en su juventud y titulado Temps de blues.  Lluis Vidal lo interpreta junto a otras piezas del autor en su disco de homenaje, Mompiana, en el que colaboran músicos de la talla del trompetista Dave Douglas o el saxofonista español Perico Sambeat. Aquí os lo dejo para los que tengáis la posibilidad de oírlo por el Spotify. Este, además, es un reportaje de la televisión catalana tras la publicación del álbum en el 2009.

Por su parte el trío del pianista gallego Abe Rábade interpreta aquí en directo la Chanson nº 6 del ciclo titulado Cançons i Danses escritas por su autor durante buena parte de su vida artística, entre 1918 y 1972.
Terminemos este somero acercamiento a la obra de Frederic Mompou con un texto que le dedicó su amigo, el gran poeta Gerardo Diego:
Hay una rara estirpe de artistas para quienes no cuenta la vanidad de la ciencia profesional, el impudor de la técnica acumulativa, la ostentación del poderío mecánico, sino la voz íntima y necesaria, rara, preciosa y fortuita del propio corazón. A ella pertenece este músico de llama y cristal que es Federico Mompou.

9 ene 2014

Desnudos sin música

Creo que para los que no vivimos de ella, la música apenas tiene sentido si no suscita alguna emoción. Lo entendió así Manuel Vázquez Montalbán  cuando en su  Crónica Sentimental de España  de 1969, bautizo con ese nombre una extraordinaria colección de artículos describiendo los avatares sociales posteriores a la Guerra Civil a través de pinceladas entresacadas del cancionero popular en boga. Una idea que llevó a su culminación Basilio Martín Patino en su legendaria Canciones para después de una Guerra, quizás el mejor retrato de aquellos desgarradores años de la Posguerra en su sorprendente mezcla de imágenes y canciones.
Televisión Española abrió sus emisiones el 28 de octubre de 1956 pero tardó al menos diez años en formar parte de la vida sentimental de los ciudadanos de este atribulado territorio. Para entonces, algunos de nosotros ya correteábamos por alfombras, baldosas y parqués en la búsqueda de nuevas experiencias ¿y que mejor experiencia que aquella nueva caja mágica -lo de caja tonta sobrevino cuando nos convertimos en mayores descreídos- capaz de proporcionarnos magnos placeres? La música formaba parte de esos placeres deslumbrantes pero no nos conformábamos con las habituales galas del sábado y preferíamos algo más rompedor, algo diferente y sobre todo que fuera musical. Éramos niños pero no idiotas.
Escala en Hi-Fi (1961-1976) fue una temprana escenificación de canciones en glorioso playback presentado por Juan Erasmo Mochi.
En Ultimo Grito (1968-1970) José María Iñigo e Ivan Zulueta fueron capaces de crear un programa tan pop que si la censura lo permitiese hubieran convertido a Andy Warhol en pretencioso advenedizo.
 
A finales de los 70 llega la gran división: "Aplauso es un programa mayoritario, standard. Popgrama es un espacio esotérico, minoritario, extraño" (J.M. Costa El País 1979) Yo no tenía dudas pero aunque elegía el segundo sin duda, estaban mis admirados Carlos Tena, Diego Manrique, Ramón Trecet, Moncho Alpuente etc... -no dejaba de echar alguna miradita al primero.  
Un antiguo componente de Popgrama, Angel Casas, dirigirá y presentara Musical Express decapitado en 1983.

El texto lo dice todo y el recuerdo también:  

Sí era una auténtica Edad de Oro y los programas se sucedían unos a otros en tiempos de movidas y fulgor.
Por cierto, ayer al escribir esta entrada me olvide de hacer reseña de un programa infantil que con su tono inteligente, socarrón y decididamente libertario contribuyó mucho a la difusión del pop español de los 80. Me refiero "a la bola que a todo el mundo le mola".

El mismo Carlos Tena, antes de convertirse en patético portavoz del régimen cubano, estuvo detrás de Caja de ritmos -eliminado tras la famosa actuación de Las Vulpes- Pop que o Auambabulubabalambanbú. Miguel Ríos realizó una historia del rock español en ¡Qué noche la de aquel año! y Juan Carlos Cifuentes presentó entre 1984 y 1991 Jazz entre amigos.  
De los 90 poco hay que recordar, quizás Plastic como alternativa al comercial Rockopop de Beatriz Pecker. Ahí se acaba de todo. Lo demás no merece ser nombrado. Desde entonces vivimos en un erial en el que solo nos permiten alimentarnos con raíces de los viejos recuerdos. Al parecer el vídeo no solo mató a la estrella de la radio y también hizo estragos en la televisión. 
A la espera de tiempos mejores, marchémonos con un buen sabor de boca. Se lo debemos a Antonio Fernández, un magnífico profesional que falleció el año pasado y que además de una larga y exitosa trayectoria radiofónica con su programa Área Reservada tuvo un corto pero hermoso programa de televisión con el mismo nombre. Esta era su extraordinaria sintonía, una pieza de John Lee Hooker y Santana. También nosotros nos sentimos desnudos desde que nos han quitado la música en televisión.

29 dic 2013

2, 0, 1, 3 y adiós

Vamos a jugar con las cifras de este año que está soltando sus últimas bocanadas. Mejor así, que se largue bien pronto y le vaya bonito  en el cementerio de los años perdidos, allí donde los recuerdos adquieren la solidez de las lápidas. 
2 temas de dos gloriosos músicos de jazz que nos han abandonado en este mes de diciembre. 
Uno era la personificación de la calma, de la sutileza, de la hondura al amparo de esa guitarra a la que era capaz de sacar una expresividad inaudita y casi diría irrepetible. En este vídeo está acompañado por las manos magistrales de Michel Petrucciani, con el que formó un tandem cum laude.
Un día antes de la Nochebuena falleció a los 93 años, Yusef Lateef, un músico en constante búsqueda de su propia identidad y que no tuve reparo en ir dejando por el camino sus viejos ropajes: su propio nombre, William Emanuel Huddleston; los sonidos en las que se había forjado y su bagaje musical al introducir en el jazz instrumentos tan clásicos como el fagot o el oboe y otros tan extraños a la cultura occidental como el shanai, el shum, el koto o el argul.
0 glorioso y reluciente a  muchos de los sucesos que hemos vivido y sufrido en este año que termina, pero prefiero dejarlo a vuestro libre y atinado albedrío ya que estás cosas son muy de cada cual y cada cual las sufre a su personal manera.
1 de los nuestros. De mi generación. De esos que te prolongan a ti mismo en sus canciones. Y se murió el mismo día de Nochebuena. Una perdida que se siente cercana y duele. Duele mucho. Al menos, Germán, no se preguntará nunca más aquello de "no sé por que todo sale mal".
 
3 versiones para reivindicar un tema, del que ya he hablado en alguna ocasión en este blog, y que está siendo utilizado por una conocidísima marca de moda y perfumes en sus ventas navideñas. Por cierto ¿por qué son tan ininteligibles los anuncios de perfumes? Eso requiere un estudio serio por mi parte. Yendo a la cuestión, no es que a uno le parezca mal que Scarlett Johansson y Matthew McConaughey protagonicen un anuncio donde suena de fondo un fragmento de esta maravilla, pero es que me sabe a poco y después de la ráfaga me apetece oírlo de nuevo de principìo al fin  y por 3 intérpretes diferentes: Mina, Franco Battiato (me encanta su inserción con imágenes de Luces de la Ciudad de Chaplin) y su propio autor el grandísimo Gino Paoli que para mí ya tiene ganado el cielo, valga la redundancia, con esta joya. 
Como lo tenéis ganado vosotros por haberme seguido hasta aquí.
Feliz 2014.
 

1 dic 2013

Un flechazo musical y otros amores primerizos

En la última entrada de su blog, Jazz, ese ruido, Félix Amador Gálvez nos invita a los lectores a que escribamos sobre quién nos inspiro para convertirnos en amantes de esta música inacabable que es el jazz. Mi comentario fue éste: 
“En casa algún disco de las orquestas de Benny Goodman o Duke Ellington y un día aluciné con el My Favorite Things de Coltrane. Pero antes, al final de los 70, -sin saber que se trataba de jazz- me daba calma, paz y sosiego en mi tumultuosa adolescencia esta sintonía de Encuentro con las Letras que hace muy poco encontré en Internet después de tantos años."
Aclaro para los que lo desconozcan o no lo recuerden: Encuentros con las Letras era un programa de Televisión Española entre finales de los 70 y principios de los 80, dedicado a la literatura. En él, prestigiosos profesionales del periodismo y la escritura como Carlos Vélez, Daniel Sueiro, Esther Benítez, Jesús Torbado, Andrés Trapiello o el inefable y por entonces muy juvenil Fernando Sánchez Dragó, entrevistaban a los diferentes autores y revisaban en una mesa redonda los libros que habían despertado su interés entre los recientemente publicados. Un paraíso repleto de vivificantes manjares por un chaval devoralibros como era yo por entonces y en el que se entraba a través de este inolvidable preámbulo musical:  
Mi amigo Rick ha tenido la generosidad de enviarme este fragmento, maleado por las nieves del tiempo pero que quizás os sirva para entender mi primera fascinación por aquella música desconocida y placentera.
No sé quién es el autor de esta versión y aunque lo he intentado en alguna ocasión, no  he utilizado todos los resortes que la red ofrece para localizar al responsable. También he de confesaros que hasta la semana pasada solo tenía un vago recuerdo de esta melodía y que fue entonces cuando me lo encontré de nuevo, mayor pero increíblemente bella como entonces,
en uno esos programas recopilatarios que se pueden encontrar en la web de RTVE. Si alguien sabe más sobre esta versión de "Días de vino y rosas" le estaré tremendamente agradecido.
Luego llegó el swing y un destartalado disco que tenía como protagonista a la muy celebrada Orquesta de Benny Goodman. Estos dos temas, pero en versiones mucho más antiguas, formaron parte de mi bautizo jazzístico.
 

Pero la guinda de la tarta la puso el Duke quizás, en parte, por culpa de este inmenso tema.

14 feb 2013

La magia de un título

 
Hace unos meses  María, entusiasta bloguera desde El saco de mis pensamientos, me recordaba que Dancing in The Dark era - aparte de la pieza que había puesto yo en la entrada, Cosecha del 58 - un célebérrimo tema de Bruce Springsteen. Lo recordáis ¿no?. ¿Quién se puede olvidar de uno de esos exorcismos épicos del Boss azuzándonos a quemar las naves y salir huyendo a cualquier parte? Estaba en el mítico Born in the U.S.A. de 1984 y dejó detrás una larga estela de laureles: primeros puestos en las listas, Grammy, MTV, Canción del Año etc..
 
Debe haber algo muy especial detrás de un título como Dancing in the Dark. Escribía entonces que aparte de los dos nombrados, hay otros dos temas que siendo diferentes llevan la misma cabecera. Debo rectificar no son dos, al menos hay cinco. Allmusic enumera además 59 discos con ese nombre. En otros ámbitos, hay tres peliculas de cine- uno con Antonio Banderas y Angelina Jolie-, cinco capítulos de series de televisión, y hasta cinco novelas tituladas Dancing in the Dark. 
El motivo no lo sé, pero no me resisto a pensar que algo aportó esta escena de uno de los mejores musicales nacidos en Hollywood.

Volvamos al principio. El standard Dancing in the Dark fue compuesto por Arthur Schwartz y el letrista Howard Dietz para una revista de Broadway de 1931 titulada The Band Wagon. La escena anterior, con Fred Astaire y Cyd Charisse, forma parte de la versión cinematográfica de 1953 titulada en España Melodías de Broadway. Parece ser que Arthur Schwartz, ya escrita la obra, sintió la necesidad de añadir una pieza lenta que sirviese para darle a la composición un tono más sofisticado y misterioso. Misterio y sofisticación a la que no era nada ajeno Duke Ellington, uno de los artistas más entusiastas de esta pieza tantas veces interpretada.  
A riesgo de que a alguien le de el tembleque, es casi imposible olvidarnos de la conmovedora versión de Charlie Parker en su denostado disco, al menos durante mucho tiempo, Charlie Parker with Strings.   

Por último, así canta la pieza, la reina de  las baladas de jazz, Sarah Vaughan, en una interpretación en directo de 1957.
Creo que lo he conseguido, a pesar de mis pobres palabras, la magia todavía sigue en pie. Además, y aunque no creo en esas cosas,ya fue 14 de febrero. A quien Dios se la dé, San Valentín se la bendiga.

24 feb 2012

La jubilosa jubilación de Alberta Hunter

Navegaba por Internet sin rumbo, a la caza de algo nuevo para este blog, cuando de repente habiendo recalado en las maravillosas músicas de esa no menos maravillosa serie llamada Boardwalk Empire -obligatoria si sois aficionados la temática de gangsters, Ley Seca, FBI  etc-- me topé con este tema.

Nunca he podido resistirme a la tentación de estas voces roncas, enérgicas y curtidas. Cuando las oigo, siento que hay mucha vida detrás ...y que esa vida me llama.
Le pregunté pues a la sibila de Internet que me informase sobre esta mujer y ella me dice que se llamaba Alberta Hunter, nacida en 1895 y fallecida en 1984. Una cantante del llamado "blues clásico" y por lo tanto contemporánea de Bessie Smith, Ma Rainey, Ethel Waters etc. Como las otras, también tuvo una vida difícil. Hija de una criada de burdel abandonada por su marido, empezó actuando desde niña en  esa clase de lugares y en cabarets de mala muerte, antes de encontrar su primeras oportunidades en Chicago.

En 1920, con la promulgación de la Ley Seca un ciclón de vida y muerte se había instalado en la ciudad convirtiéndola en el centro del contrabando de licor. Allí mantuvo contactos con el combo de King Oliver y en especial con su pianista Lil Hardin. Pronto huyó del maremagnum de la Ciudad del Viento para instalarse en el ambiente más relajado de la Gran Manzana. Allí se acompaña de un joven pianista llamado Fletcher Henderson, compone canciones -una de ellas será el primer éxito de Bessie Smith- , graba con distintos nombres artísticos para distintas compañías y actúa en revistas musicales.

En 1927 se marcha Europa y así como en su época neoyorquina había sustituido en una revista a Bessie Smith, su oportunidad le llega en Francia ocupando en el escenario el lugar de Josephine Baker. 


Su estancia en Europa se prolongó hasta finales de los 30. Volvió a casa, pero enseguida fue parte de las giras que animaban a los soldados americanos primero en la Segunda Guerra Mundial y luego en la guerra de Corea. En 1956 a punto de cumplir los 60 años decide hacerse enfermera y olvidarse de su larga carrera musical. Eso no le impide hacer alguna grabación esporádica junto a cantantes de los viejos tiempos aunque profesionalmente su decisión de abandonara la música era irrevocable.. 
Tenía más de 80 años cuando le llegó su jubilación como enfermera. Joven como era, algo tenía que hacer y decidió volver a la música.

Un contrato de dos semanas en un club del Greenwich Village, luego prolongado de forma indefinida hasta convertirse en el fenómeno de la temporada. Alberta Hunter había vuelto para quedarse y el viejo John Hammond, siempre con la red preparada, vio en Alberta una buena oportunidad.  Las grabaciones no consiguieron el éxito esperado pero llovieron las ofertas de actuación en todo el mundo y surgieron propuestas sorprendentes como realizar una banda sonora para un film de Robert Altman , actuar en la Casa Blanca o escribir su propia autobiografía. Tras su muerte se realizaron dos documentales que nos han transmitido su legado vital y musical.

No, esta historia no se merece un final con música triste y melancólica. 

Mejor sera echar el cierre con una cosa que refleje el dinamismo y el espíritu indomable de esta mujer.
Aunque la entrada se haga muy muy larga.
Perdonadme.

8 jun 2011

Donde todo empezó una vez.

Frente a la bazofia televisiva imperante a algunos nos queda un pequeño refugio, un “locus amoenus”, donde refugiarnos y sentirnos a salvo. Me refiero a esos prodigios narrativos que la televisión por cable americana, en especial la HBO, nos ofrece desde hace unos años con especial benevolencia. Treme es una de sus últimas propuestas.

El viejo y destartalado barrio de Nueva Orleans también conocido como Faubourg Tremé, centro de la cultura negra y criolla, intenta renacer de sus escombros pocos meses después del paso del Katrina. Un grupo heterogéneo de personajes intenta reconstruir la vida del barrio y la suya propia a pesar de las dantescas adversidades. Las naturales y las generadas por la inopia y la corrupción política. Una vez más David Simon, el autor de The Wire, nos muestra el latido de una ciudad con todos sus claroscuros y en este caso con toda su música, porque Treme es por encima de todo una serie donde se homenajea al inmenso, al casi oceánico mundo musical de Nueva Orleans.
Puede tratarse de un funeral con su ceremoniosa ida:

y su desenfrenada vuelta:

Puede ser un grupo de artistas famosos -y otros no tanto- lanzándonos rápidos destellos de su maestría:

Pero sobre todo es Nueva Orleans, esa ciudad, ese universo sonoro donde todo empezó una vez:

1 dic 2010

Cuatro joyas en serie

Cada vez cuesta más ir al cine. Nuestras acogedoras celdas domésticas disponen de los medios necesarios para satisfacer nuestras necesidades de ocio sin tener que salir de la colmena. El cine tradicional se ha convertido en un festival de fuegos de artificios, películas bobaliconas para adolescentes, unos cuantos films de figuras relevantes que a duras penas mantienen el tipo o lo pierden vergonzosamente –caso de Woody Allen, Coppola etc…- y esos pocos films exóticos que han triunfado en los últimos festivales. Frente a este panorama desolador, los mejores creadores han decidido desarrollar su carrera en la televisión, un medio denostado hasta la nausea pero que hoy en día ofrece productos de calidad inusitada. Grandes productos de ficción acompañados de excelentes bandas sonoras, casi siempre. He decidido recordar cuatro de las series que más me han impresionado en las últimas décadas a través de sus temas principales. Para muchos será un territorio trillado de tan conocido. Para mi un bonito recuerdo a cuatro joyas que me han hecho disfrutar de lo lindo. Empezaré por los 90 con dos series que rompieron los moldes, que propiciaron el boom actual y que con los años se han convertido en objetos de culto. El tema de la primera está compuesto por un por entonces desconocido compositor recién licenciado en Berklee que pronto se especializaría como compositor de series de televisión. David Schwartz no volvió a tener un éxito aquel que le lanzó a la fama y le hizo ser candidato a un premio Emmy.
A pesar de su ya por entonces larga carrera musical, vinculada al jazz y a la composición, Angelo Badalamenti alcanzó fama universal a la sombra del director David Lynch, en películas como Terciopelo Azul, Mulholland Drive y sobre todo gracias a esta inolvidable pieza maestra  para la serie de mayor impacto de los 90. 
  
Dos producciones emblemáticas de la última década pero cuya trascendencia rebasa esos límites. Creo que estamos hablando de dos de los mejores ficciones jamás salidos de un estudio de televisión norteamericano. La primera es mucho más que una película sobre la Cosa Nostra y el mundo que la ha hecho posible, en ella se traza una radiografía implacable de la familia americana actual solo comparable a lo que en el terreno caricaturesco nos ha revelado Los Simpson. A Alabama 3, un oscuro grupo británico que gusta de coquetear con múltiples géneros musicales, le tocó el premio gordo cuando su tema Woke up this morning -un título que remite al comienzo de muchas letras del viejo blues- fue elegido como sintonía de Los Soprano.
 

Baltimore es una de esas antiguas ciudades americanas del Este. De esas que hemos oído nombrar un montón de veces pero de lo que no sabríamos trazar una imagen, un paisaje, un monumento significativo. Gracias a The Wire (Bajo escucha) ahora nos parece increíblemente cercana por lo menos su lado oscuro, como si pusiéramos una lupa delante de  un cuadro hiperrealista. Corrupción, droga, redes mafiosas, policía, política, extorsión ¿Es Baltimore así o solo una obra de  ficción pergeñada por David Simon, en la  que se refleja el estado de descomposición que se puede percibir en cualquier metrópoli actual? No lo sé, me conformo con saber que es una obra de arte difícilmente repetible en la pequeña pantalla. El tema principal es el mismo en las cinco temporadas aunque con distintos intérpretes. Way Down on the Hole es una de las piezas más notables de ese gran disco de Tom Waits titulado Franks Wild Years (1987). En la serie me quedo con las versiones de la primera y segunda temporada.  The Blind Boys of the Alabama es un grupo creado ni más ni menos que en 1939 por un grupo de jóvenes invidentes volcados hacia los espirituales. Hasta hoy mismo han cosechado grandes éxitos como los Grammy del 2002 al 2005 como mejor álbum de soul gospel original. Su versión de Way Down on the Hole es el de la primera temporada de la serie.
En la segunda temporada brilla la interpretación original de Tom Waits. Esa melodía quejumbrosa, abismal, inquietante tan cercana al estilo más genuino de su autor.

5 oct 2010

A la sombra del héroe

Han pasado las décadas y aquellas imágenes generadas en el viejo y dorado Hollywood, aquellas que emocionaron a nuestros padres o a nuestros abuelos, nos siguen impactando a nosotros a poco que tengamos la sensibilidad bien dispuesta. Lo curioso es que el séptimo arte que tiene como esencia definitoria el crear imágenes en movimiento nos ha ofrecido un repertorio de fotos fijas que persisten intactas al paso del tiempo. 
La silueta taciturna de Chaplin, el perfil andrógino y gélido de Greta Garbo, la mirada abrumadora de Marlene Dietrich bajo la luz cenital, la virilidad casi obscena de Clark Gable, la elegancia inconmovible de Cary Grant y todo un largo etcétera que cada uno puede ampliar con sus propios gustos.
Tony Curtis intepretó un buen montón de películas después de los años 80 cuando empezó a tomar en serio la pintura y dedicar menos tiempo al cine. Por entonces, era ya un actor envejecido y de pelo blanco. Ese inevitable deterioro físico está incluso presente en esa serie de principios de los 70 donde hacía tándem con el hierático Roger Moore . Por cierto, el tema principal de Los Persuasores,  la serie en cuestión,  es uno de los temas que cimentaron la fama de John Barry  más allá de sus colaboraciones en las primeras películas de James Bond. En la pieza, el rey absoluto es el sintetizador Moog usado por  Barry de forma innovadora.
Este último  Tony Curtis no deja de ser un personaje extraño, casi un intruso, en la imagen de galán joven y apuesto que ha permanecido en casi nosotros. Tenemos una imagen fija, a ella nos debemos y no a la de ese hombre mayor al que nos cuesta identificar.  

Sea como sea, en homenaje al actor, al mito y a la persona real que hubo detrás voy a poner algunos temas musicales que como el anterior están relacionados con su producción cinematográfica. 
El primero es una escena de Chantaje en Broadway (Sweet Smell Of Success), una película extraordinaria del cine negro tardío sobre la corrupción en la prensa. Tony Curtis es en ella un esbirro sin escrúpulos al servicio de un cronista de prensa, Burt Lancaster, chantajista, cruel y con poder absoluto sobre quien le rodea. La música incidental la pone el quinteto de Chico Hamilton.



Tres versiones de un mismo tema para esa incursión de Stanley Kubrick en el cine de romanos. Para Kubrick, el hombre de la perpetua insatisfacción, Espartaco fue una obra fallida. Para todos los demás es la mejor del género hecha en Hollywood. Aquí Tony Curtis como en otras producciones, está a la sombra del héroe, interpretado por Kirk Douglas con el que ya había compartido protagonismo en Los Vikingos, dos años antes. Una de las escenas más famosas de la película es el intento de seducción de Tony Curtis por un patricio romano interpretado por Lawrence Olivier. Una escena censurada por sus connotaciones homosexuales hasta su recuperación en los 90. El tema de amor de la película compuesto como el resto de la banda sonora por Alex North se ha convertido con el paso del tiempo en un clásico del jazz. Aquí dejo tres versiones soberbias de tres grandes del jazz: Bill Evans, Ahmad Jamal y Yusef Lateef.





No podemos rematar la jugada sin un tema archifamoso de un film emblema de la cinematografía de Curtis y de la comedia universal. Con faldas y a lo loco (Some like it) también conocida en Latinoamérica como Una Eva y dos Adanes es un ataque furibundo a las identidades personales. A los buenos propósitos y a los ideales de grandeza. Un monumento al sinsentido
de la vida. La pieza, cantado con una sensualidad torrencial por Marilyn Monroe había alcanzado popularidad a finales de los 20 en la voz casi infantil de Helen Kane, la cantante que inspiró el personaje de Betty Boop.

Y la actuación estelar de:

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