30 nov. 2008

Sólo tienes que decir Doo wop: The Platters


Buck Ram pertenece a esa impresionante nómina de personalidades de origen judío que tanto influyó en el nacimiento y desarrollo de la música popular del siglo XX. Nacido en Chicago, se educó musicalmente en un ambiente multirracial y abierto a las nuevas corrientes musicales afroamericanas. Muy joven, empezó a escribir música para las big bands de la era del Swing aunque su mayor frustración era no poder disponer del talento suficiente para poder interpretar su propia música. Entonces se le ocurrió la idea de crear un grupo vocal a su medida y apareció Tony Williams, un obrero de la Douglas con una fantástica voz de tenor, y con él el resto de cantantes que formaron inicialmente The Platters.

¿El hecho de que un grupo sea gestionado "de forma total" por un productor avispado quita legitimidad a la calidad del mismo? Esa es una pregunta que se viene haciéndose la música pop desde sus orígenes y todavía no ha encontrado una respuesta concluyente. Sea lo que sea, Buck Ram llevo a
The Platters a cimas difícilmente alcanzadas por cualquier otro grupo vocal.

El grupo primigenio, por intereses del propio Ram, sustituyó a Herbert Reed, el barítono, por un pianista de Nueva Orleans llamado Paul Robi. Más tarde entró Zola Taylor, una cantante de tan solo 15 años con experiencia anterior en un grupo de chicas. Sus primeras grabaciones, que incluían el célebre Only You, no llamaron demasiado la atención excepto a nivel muy local.

Cuando la poderosa discográfica Mercury se empeñó en contratar a su otro grupo The Penguins, Buck Ram
puso una condición: que en el lote entrase también The Platters. Fue una jugada maestra que permitió el relanzamiento del grupo con un tema estrella: Only You. El productor, hábil como siempre, consiguió que le quitasen al disco la etiqueta de "música racial", lo que frenaría su difusión entre el público blanco, y así pudo alcanzar en las listas generales un puesto nunca conseguido antes por un grupo vocal de color:

Es famosa la historia del segundo gran éxito del grupo. The Great Pretender , su primer número uno en las listas de pop, fue un tema comprado, incluyendo derechos de propiedad intelectual, por tan solo 25 dólares a un compositor arruinado. Fue retocado de prisa por Buck Ram que sufría las presiones de Mercury
deseosa de un nuevo éxito y rechazado inicialmente por Tony Williams que consideraba que sonaba excesivamente country. "Como si te suena a chino. Quiero que lo intentes" respondió el productor:

Los éxitos continuaron durante el resto de los 50. My Player, Twilight Time y Smoke get in Your Eyes, alcanzaron el número uno y otras 25 canciones ocuparon puestos de relieve en las listas. Twilight Time fue el tema con el que triunfó definitivamente el nuevo formato de single de 45 r.p.m. y le dio la puntilla a los viejos discos de pizarra; siendo Mercury, la primera compañía que renunció públicamente a su fabricación:

La viuda del célebre compositor Jerome Kern puso muchas trabas a la grabación de
Smoke get in Your Eyes por parte de The Platters e incluso pretendía plantear una demanda judicial. Finalmente los suculentos rendimientos futuros, visto los antecedentes, le hicieron desistir:
El grupo siguió en plena forma, apareciendo en programas de televisión o cine hasta un aciago día de 1959 en que los componentes masculinos fueron arrestados por "uso de drogas y solicitud de prostitutas" en un hotel de Cincinatti. Poco después Tony Williams, el solista y alma natural del grupo, decidió dejarlo. Le sustituyó Sonny Turner pero nada volvió a ser como antes. Tony Williams fundó un grupo paralelo al que llamó Tony Williams and The Platters, lo que provocó un pleito con Buck Ram que ganó éste bien avanzados los 70. El conflicto provocó la aparición de varios grupos que se disputaban el nombre de The Platters e incluso uno de ellos llegó a grabar con un sello español mientras existía otro grupo con el mismo nombre en su país de origen. Una triste despedida para un grupo legendario.

20 nov. 2008

Jazz en negro


El jazz y el cine negro siempre se movieron por territorios comunes. Son géneros que sólo tienen razón de ser con el auge del urbanismo contemporáneo, donde el crecimiento y desarrollo de las ciudades, crea y genera un estilo de vida que rompe con las tradicionales vínculos familiares y profesionales que caracterizaban a la sociedad occidental tradicional.
La mayoría de los grandes géneros de la música popular contemporánea nacieron en ambientes urbanos turbios más o menos cercanos a la delincuencia: clubs, cabarets, bares, burdeles, casinos etc. Es ese el caso del fado, nacido en tabernas populares. Del bolero, que siendo de origen europeo, eclosionó en los grandes y casinos salas de baile cubanas. El tango, una música que se autoafirmó en los arrabales y los prostíbulos. ¿Y que decir del jazz? nacido en los guetos negros de Nueva Orleans y luego difundido a través de los clubs de Chicago y Nueva York donde la gente deseosa de alcohol y fiesta, burlaba la estúpida Prohibición mientras hacía inmensamente poderosos a los ídolos del momento: gangsters y contrabandistas.
Esa turbiedad fue materia de trabajo por los grandes autores de novela negra y finalmente para los osados directores que en el Hollywood dorado intentaron reflejar, con más o menos éxito, aquel ambiente urbano que les había tocado vivir. Sin embargo ambos géneros, siendo expresiones paralelas del mismo tiempo vital, llegaron a combinarse convincentemente en raras ocasiones. En los años 30, 40 y 50 la gran industria del showbusiness no podía permitirse ligerezas en el tema racial. Los negros solo tenían utilidad como sirvientes caricaturescos en las comedias y dramas o como músicos tocando en segundo término en escenas que tenían como escenario los típicos clubs nocturnos de la época. Y aún así eso era rarísimo, lo normal es que los jazzmen de color se limitasen a componer parte de la banda sonora. Otra característica del jazz en el cine negro, cuando aparece en imagen, es el uso de sus motivos para ambientes perturbadores, pesadillescos y donde los protagonistas se abandonan a cierta perversión lúdica.
Dos ejemplos del uso del jazz como motivo musical y formando parte de la puesta en escena:
El combo de Kid Ory solo se oye de fondo en la fantástica Crossfire (1947) de Edward Dmytryk:


Sin embargo, Illinois Jacquet actúa endirecto enCon las Horas contadas
( D.O.A.) de (1950) Rudolph Maté :


Con los músicos blancos hubo más suerte. En Phantom Lady (1944), el actor secundario Elisha Cook, un eterno apaleado en sus papeles en el cine negro, interpreta a un baterista de jazz que participa en una jam session:


También la industria se permite cierta versatilidad si el músico negro es toda una institución o si a mayores va acompañado por una estrella blanca bien querida por el público. El caso de Louis Armstrong y Mickey Rooney en The Strip (1951). En la sesión también está Jack Teagarden al trombón, Barney Bigard al clarinete y Earl Hines al piano:


En 1958,el saxo barítono Gerry Mulligan y su grupo, en el que se incluye el trompeta Art Farmer, actúa en el intenso melodrama protagonizado por Susan Hayward, ¿Quiero vivir?.Es una de las primeras películas de ficción en la que el jazz posterior al swing aparece en primer plano:


Es imposible no acabar esta pequeño repaso sobre el jazz y el cine negro clásico, sin citar esa maravillosa banda sonora que compuso Duke Ellington en 1959 para una gran película de Otto Preminger. Es Anatomía de un asesinato y comienza de esta manera:


Habrá más en el futuro. Prometido.

11 nov. 2008

Azaroso Bola de Nieve


"Yo no sé si me inicié en el arte o si me iniciaron, no pude decir: quiero ser. Yo era un aspirante a la universidad, cuando vino una revolución en Cuba. Fue en la época de Machado (años 30) y yo tocaba el piano, sabía música, tenía nociones de lo que era hacer música popular, que es la que siempre he hecho. Pero entonces hubo que comer y me dediqué a tocar el piano en un cine, acompañando a una cantante".



"En eso tuve la suerte de conocer a una de nuestras más relevantes figuras del teatro en aquella época. Se llamaba Rita Montaner a la que le hizo mucha gracia verme rapada la cabeza a navaja(...)Fue suficiente para que nadie me dijera por mi nombre. Fui acompañante de Rita porque no había otro que lo hiciera en ese momento, sin ninguna idea de que fuera a ser solista ni mucho menos. Todo esto sin que nadie me conociera, sin saber si era bueno, malo, regular...si era artista o no. Era el pianista de Rita Montaner única y exclusivamente. Y fuimos a México y en México seguí siendo su pianista y ahí el mote de Bola de Nieve se popularizó".



"La cosa fue así: dos compañeros con los que trabajaba en la revista teatral me dijeron: "Por qué no haces para el público eso que haces para jugar y divertirnos a nosotros? Debes hacerlo en el escenario para que el empresario te vea" Y lo hice y gustó."



"Allá por 1933, conocí a Ernesto Lecuona, autor de "Siboney", "Malagueña" etc.. . Le gustó como yo actuaba y decidió ir a visitarme todas las noches. Luego me habló para traerme a Cuba, porque en Cuba nadie me conocía (...) Llegué a Cuba y debuté y me tocó la suerte de que no me tiraran hollejos de naranja, ni piedras, ni nada; me aguantaron. Yo seguí abusando de la gente y hasta ahora estoy trabajando en eso"



"No me creo que soy alguien por tocar la campanilla del éxito como compositor. Creo que la palabra compositor es demasiado seria y demasiado respetable. Yo he hecho cancioncitas (...) tengo voz de vendedor de mangos, voz de manguero, tengo voz de vendedor de duraznos, de ciruelos; entonces, me resigné con vender ciruelas en el escenario, sentado en el piano"



"Todo es bueno en la vida cuando uno cree o se engaña creyendo que está haciendo arte"



"Bola de Nieve se casó con la música y vive con ella en esa intimidad llena de pianos y cascabeles, tirándose por la cabeza los teclados del cielo. ¡Viva su alegría terrestre! ¡Salud a su corazón sonoro!". (PABLO NERUDA)

9 nov. 2008

Sólo tienes que decir Doo wop: los primeros 50


El Duduá empezó a ocupar posiciones de privilegio en las listas de Rhythm and blues (R&B) a principios de los 50. Los productores observaron el potencial comercial de la nueva música y fueron imponiendo un estilo comercial que atrayera al nuevo público de color. Se buscaron armonías sencillas, letras pegadizas, coros más repetitivos y se dejaron atrás algunas de las raíces musicales de las que había surgido el estilo.
Uno de aquellos grupos era The Dominoes, de donde se curtieron dos cantantes solistas que hicieron una importante carrera posterior. Uno, Clyde McPhatter, sería luego cantante solista en The Drifters. El otro, Jackie Wilson, fue uno de los grandes nombres del primer soul de finales de los 50 y principios de los 60. En 1951, antes de la llegada de Jackie Wilson al grupo, obtuvieron un primer puesto en las listas de Rhythm and blues con Sixty Minute Man:


En 1953 Alan Freed, el avispado disc jockey de Cleveland empeñado en llevar la música popular de color al público blanco y creador del término rock and roll, encontró su primera piedra filosofal en grupos como The Spaniels, The Flamingos o The Moonglows, el conjunto que pasaría a la posteridad con este tema de 1954: Sincerely.



The Penguins fue uno de esos grupos de un solo éxito, con la peculiaridad de que lo consiguieron gracias a la Cara B del disco que pretendía lanzarlos al estrellato. El tema era Earth Angel y consiguió en 1954 el número uno en las listas de R&B y el octavo en las listas pop:



The Crows era un grupo callejero que ganó un concurso de nuevos valores en el famoso teatro Apollo de Harlem. Su gran éxito, número 8 en las listas de R&B, lo consiguieron con un tema que rompía las barreras entre el Duduá y el naciente rock and roll. Este tema, Gee, daría nombre a una discográfica de gran éxito a finales de los 50:

1 nov. 2008

Sólo tienes que decir Doo wop: los orígenes


Si uno tuviera la oportunidad de meterse en el túnel del tiempo e ir a una metrópolis norteamericana de la coste este 60 o 70 años atrás, puede que se encontrase con un espectáculo curiosamente familiar. Me refiero a grupos de jóvenes negros en la esquina de cualquier barrio ensayando y cantando canciones. Instantáneamente uno piensa en la imagen de un grupo de raperos con sus ropas holgadas, sus gorras torcidas, sus gafas de sol, sus espectaculares zapatillas de deporte y sus movimientos vacilantes. Sin embargo en aquella época no existía el Hip hop y en su lugar predominaba un tipo de música que habiendo nacido en los coros de las iglesias afroamericanas había pasado a las calles. Un estilo que muchos años después sería bautizado como Duduá.
Aquellos muchachos nacidos en barrios duros y problemáticos no tenía un centavo y recurrían al instrumento barato más a mano: su propia voz. Normalmente eran grupos de 3 a 6 miembros con una voz solista y el resto haciendo coros en diversas tonalidades. Las letras eran románticas y reflejaban las problemáticas sentimentales de la juventud. Los coros recurrían a sonidos onomatopéyicos y de ahí deriva el propio nombre del movimiento aparecido por primera vez en una letra en 1955.
A principios de los años 40 se produjo una huelga de músicos de estudio que se prolongó hasta al final de la Segunda Guerra Mundial, es entonces cuando el hueco dejado por aquellos, es ocupado por grupos Duduá normalmente acompañando a famosos solistas del momento.
La primera grabación Duduá es de 1935 y fue llevada a cabo por The Ink Spots para el sello RCA Victor en Nueva York. Comenzaba una nueva época:



El segundo gran grupo que obtuvo un clamoroso éxito discográfico en las listas de Rhythm and blues, fueron The Mill Brothers con la maravillosa Paper Doll, un tema que superó el millón de ventas, algo que en plena guerra mundial, era el año 1943, solo estaba al alcance de algún cantante melódico y las grandes orquestas de swing:



Hubo un tercer conjunto vocal Duduá que tuvo gran éxito en los años 40: The Orioles, antes llamados The Vibranairs y conocidos más tarde como Sonny Till and The Orioles. Se pusieron nombre de pájaro en honor de su estado natal y eso crearía escuela entre los grupos posteriores. Su primer éxito data de 1948 aunque el tema que les haría más populares es de 1953. Es éste, aquí interpretado muchos años después:



Volveremos a territorio Duduá.

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