8 ene. 2013

Exorcismos musicales frente al 2013

Se llama triscaidecafobia al miedo o repulsión al número 13. 
Estamos en el 2013 y la cosa no está para bromas. Seguro que algunos ilusos prefiera achacar nuestros males a una confabulación de números funestos. Hay gente que con tal de no ver la realidad es capaz de echarle la culpa a cualquier cosa. Pero bueno, siempre es mejor buscar  responsabilidades en esas abstracciones matemáticas que al parecer explican el mundo y no a las maniobras insidiosas de otros humanos con rasgos o comportamientos diferentes a los que estamos acostumbrados.   
Tiene su lado pintoresco esta repulsión al 13 y las anécdotas se suceden una tras otra. Entrando en el terreno musical está aquella referida a Arnold Schönberg. Al parecer el artífice del dodecafonismo, la música de los 12 tonos no lo olvidemos, fue un triscaidecáfobo de ley durante toda su vida. Huyendo del número 13, día de su nacimiento, falleció un viernes 13, 13 minutos antes de las 12 de la noche. 
Vistas así las cosas se hace necesario algún tipo de exorcismo musical para librarnos de tan nefastas influencias. Lo mejor será recurrir a nuestros geniales magos clásicos capaces de exorcizar el mal y atraer la belleza. 
Johann Sebastian Bach compuso sus invenciones en uno de los períodos más fructíferos de su carrera siendo maestro de capilla del príncipe Leopold de Anhalt-Cöthen (1717-1723), es decir, en el mismo período en el que escribió sus celebérrimos Conciertos de Bandeburgo. Las quince invenciones son obras breves para teclado creadas como ejercicios de aprendizaje´musical. La 13 está en la menor y es interpretado aquí por ese genial reciclador del maestro de Eisenach llamado Glenn Gould. 45 segundos mágicos.

 Wolfgang Amadeus Mozart, Wolfi para sus amigos, no debía tener muchos problemas con el denostado número 13 aunque no debemos de olvidar que esa numeración se debe más a los compalidores de su obra que a él mismo. Con 10 años, estando en una de sus giras extenuantes de niño prodigio, compone en La Haya sus sonatas para violín, entre las que se incluye la 13 en do mayor. En 1771 con 15 años y estando en Milán escribió su Sinfonía nº 13, quizás con la ayuda de su agobiante padre al que se atribuye el 3º Movimiento. 12 años más tarde ya en Viena compone su Concierto para piano nª 13.  Una obra discutida por muchos críticos ya que se le acusa de falta de integración entre el piano solista y la parte orquestal. En cambio, la  Serenata nº 13  más conocida por Pequeña Serenata Nocturna (Eine Kleine Nachtmusik) compuesta cuatro años antes de su muerte en 1791, es una de las obras más reconocidas y populares de su autor. Originalmente había 5 movimientos pero solo se han conservado cuatro de esta serenata inmortal.  Éste es el Rondo Allegro final interpretada por el grupo de cámara francés Les Dissonances.
  

De Mozart a Beethoven. La Sonata para piano n.º 13 en mi bemol mayor Op. 27 es una obra escrita por el autor entre 1800 y 1801 cuando con 30 años, estaba a punto de entrar con todos los honores en lo que se conoce como período intermedio de su carrera. La sonata dedicada a la Princesa de Lietchenstein, también es conocida como "Quasi una fantasía" ya que en sus en cuatro movimientos se expresa ese aire de libertad que caracteriza a esa forma musical de origen italiano. Aquí tenemos los dos primeros movimientos interpretados por el extraordinario Daniel Barenboim.
 

La vida musical y personal de Dimitri Shostakovich es la lucha de un solo hombre por la libertad creativa en un país sometido a una feroz tiranía totalitaria. El estalinismo prohibió su obra en dos ocasiones y tras alguna concesión obligada, tanto en el plano político como en el musical, terminó siendo considerado unos de los grandes nombres de la escena musical rusa. Su Sinfonía nº 13 fue escrita en 1962 en un período de cierta tranquilidad tras su reciente boda y la mínima liberalización del régimen soviético en el tiempo de Khrushchev. Es conocida como Babi Yar en recuerdo de la matanza de judíos en las afueras de Kiev por parte de la Alemania nazi. Se trata de una obra coral  basada en poemas de Yevgeni Yevtushenko con toda esa grandilocuencia musical que ha pervivido desde los tempranas composciones del siglo XIX. Esta es su parte segunda interpretada por los Coros y la Orquesta del Teatro Maninsky dirigida por Valery Girgiev. El bajo solista es Mikhail Petrenko.

17 comentarios:

  1. Esta vez has hecho tú de rey mago Dr Krapp Mmmm qué maravilla. No puedo decirte nada de las preciosidades que has colgado, sobra todo y además no podría elegir ninguna todas, toodas fantásticas. Con esta música...que me maten el 13 del 13 del 2013 :-)

    Mejor te voy a contra algo que seguro que sabes. Verás, Barenboim, estuvo casado con la increíble violonchelista Jaqueline du Pré, que en lo mejor de su carrera con solo 28 años tuvo que retirarse por culpa de la esclerosis múltiple que la dejó incapacitada. Murió con poco más de 40. Bien a pesar de ello, siempre se la recuerda con la sonrisa puesta y curiosamente una de las obras que más fama le dio fue la pieza 13 del Carnaval de los animales de Saint-Saëns, justo la que corresponde al cisne, como ella... por eso uno de los 13 más preciosos y queridos para mi. AQUÍ TE LA DEJO, MI 13 ;-) para que lo sumes a los tuyos.

    Hoy ya no me parece nada preocupante lo del 13, nos irá bine ya verás:-)

    Mil graaaaacias y nuuuchos besos.


    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues muchas gracias María, espero que los regalos no hayan superado la fecha de caducidad a estas alturas.
      Es una historia muy interesante la de Barenboim y esa maravillosa y angelical Jacqueline du Pré. Su historia y su muerte tan joven ha dejado una estela de romanticismo detrás contribuyendo a hacer del violonchelo, un instrumento favorito de las intérpretes de vuestro sexo. El regalo que me haces es una joya deslumbrante.
      Espero que nos vaya bien.
      Un beso muy grande

      Eliminar
  2. Pues si estas son las "amenazas" del 13, bienvenidas sean. No conocía yo la inquietante coincidencia de fechas y momento en la muerte de don Arnoldo, pobre. Eso le pasa tal vez a los que se obsesionan mucho: que son alcanzados por su misma obsesión.

    El trío divino Bach-Mozart-Beethoven es indefinible: nunca lo he racionalizado, pero creo que posiblemente sea mi top 3 particular en la música sinfónica (con permiso de Vivaldi). Los rusos en cambio siempre me han parecido un poco recargados, quizá un poco tremebundos. Pero nadie les va a quitar mérito, de todos modos.

    Es curioso: siempre he identificado este tipo de música con los despertares amplios, jubilosos, las ventanas abiertas, las cortinas ondeando... o con las últimas horas del día, cerca del apaciguamiento y el sueño. Música de extremos temporales, así la veo yo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mi me da cierto mal rollo eso que le pasó a Schönberg siendo como era el creador de algo tan definitivo y radical como el dodecafonismo.
      Lo mejor de las divinidades es que no admiten posibles racionalizaciones. A mi de la música rusa me quedo con lo más clásico (Chaikovski, Musorgski ) y con Rachmaninov algo de Stravinski y un poco de Prokofiev aunque tampoco me disgusta Shostakovich del que vi hace poco un concierto con la OSG.
      Para mi eso que dices de lo que te sugiere esta música me pasa sobre todo con Mozart.

      Eliminar
  3. Deliciosas todas ellas, igual por estar impregnadas del número trece. Parece que de la triscaidecafobia -qué palabra- pueden surgir las melodías más bellas y armoniosas. Son especiales.

    ¡Qué interesante es el número 13! ¿Igual preludio de buenos augurios?

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, el 13 les da un poco de sabor, quien sabe.
      La verdad es que es un número que se niega a ser un número, sin más siempre va en compañía de otras cosas buenas o malas.
      Besos

      Eliminar
  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Rayos, cuánto nombre interesante. Ni idea tenía yo de estas anécdotas. En cualquier caso, menos mal que la escala cromática no posee un intervalo más. De lo contrario habríamos perdido al Schoenberg dodecafónico, cosa que a mí tampoco me preocupa mucho en este momento, por eso de que jamás he llegado a entender una pizca de sus trabajos en ese periodo. De la 'Noche transfigurada' no paso. Y con Bach voy a paso lento. Es todo lo que puedo decir no habiendo escuchado los tres últimos audios. Ya me perdonará usted, pero es que hoy (ayer) me he pegado un atracón musical grande grande, y mi oído derecho dice que ya no más. El izquierdo no opina; él siempre ha sido muy de ocultar su voluntad. Y eso. Mañana le doy al play, que el de Shostakovich en particular me interesa bastante.
      Pd: Gustazo de entrada.

      Eliminar
    2. Bueno a lo mejor en vez de tener un Schoenberg dodecafónico tendríamos un Schoenberg tricaidecafónico lo cual pensándolo bien podría ser un auténtico engorro para los que siguieran ese estilo.
      Bach requiere siempre cierta lentitud, hay tanto que ver y conocer. Además con cada escucha uno descubre nuevos matices que no había observado antes. Es tremendo.
      Gracias. Un saludo

      Eliminar
  5. Me ha encantado esta entrada! Fantástica! Es genial! Cómo se te ha ocurrido? Es buenísima, Doc. Además me lo estoy pasando súper bien escuchando la maravilla de vídeos que nos has regalado. Muy ingeniosa.

    Pues Feliz 2013! El número 13 no me dice nada en particular ja ja ja ja ja. Prefiero la lucha diaria y no pensar en la suerte o no suerte o mala o buena racha. je je je je

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Esther. Se me ha ocurrido pensando en la importancia de la numeración en la música clásica y la escasa importancia que los músicos, y sus compliadores, le han dado a los efectos nefastos de ese número aunque ya ves el caso de Schoenberg y de otros músicos e intérpretes de este género con merecida fama de maniáticos.
      Es mejor la lucha y ni caso a esos que dicen que podemos hacer poco para que las cosas mejoren.

      Eliminar
  6. ¡Cuánto sabes de música, Krapp! Yo de clásica, poco y nada. Te agradezco el curso introductorio y el efecto terapéutico que estas melodías efectivamente ejercen sobre el alma humana.

    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Nunca es mi intención dar lecciones a nadie ya que no soy la persona más adecuada para hacerlo. Mi propósito es compartir músicas, sonidos e instantes. Agradezco mucho tus palabras, Fer.
      Un beso.

      Eliminar
  7. Hola Krapp, le decía a Fer, que me encanta el numero 13, para mi tiene una connotación especial, ya que mi hija nació un martes 13, y así quedó como mi numero de la suerte....
    Excelente tu información musical sobre el 13
    Saludos desde el Trópico

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El 13 es símbolo de buena suerte en muchas culturas y quizás si en la nuestra se mantiene como número fatalista es por su cercanía al 12 que parece contar con todos los parabienes universales. Buen motivo para resaltar sus no convencionales atractivos.
      Gracias, María.

      Eliminar
  8. Notable reseña sonorica sobre uno de los numeros mas emblematicos de la numerologia .Por mi parte como sufro una carencia abrumadora de clasica esto me vino de maravilla .
    Un abrazo y buen año doc

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si nos metemos por otros vericuetos menos clásicos el 13 también tiene una bella historia detrás.
      Abrazos y Feliz Año.

      Eliminar

Neboeiro de etiquetas