12/11/2014

Love for sale: censura, clandestinidad y consagración


Diciembre 1930. Broadway. Nueva York. 

Cole Porter, después del éxito de su obra anterior, estrena The New Yorkers
¿Será el momento de su consagración definitiva?  
La censura ha eliminado una de las piezas musicales de la obra por ser demasiado explícita respecto a la gran crisis originada por el crack de 1929, pero el autor no espera mayores problemas. Sin embargo, al día siguiente, se echa las manos a la cabeza y se escandaliza al ver como los críticos se lanzan como aves de rapiña sobre su obra. La infección procede de un temilla musical al que tildan de inmoral y de mal gusto. La historia va de una dama de alcurnia que  sueña en convertirse en prostituta para dar rienda suelta a su pasión amorosa.
¡Qué escándalo!

 
Las críticas no quedan en saco roto. Interviene la censura y los productores de la obra. Le piden a Cole que retire el tema, interpretado en escena por Kathryn Crawford. Él se niega. Afirma que si se puede escribir libros sobre putas o pintar cuadros sobre putas ¿por qué no se puede componer una canción sobre lo que siente una puta? "Los censores quieren hacer retroceder el país a cien años atrás y no se debe consentir". Posturas encontradas y al final alguien encuentra una solución. "¿Por qué no hacemos que el tema la cante una vocalista negra en vez de una blanca? Todos sabemos lo dificil que es encontrar una mujer negra de virtud intachable." Como resultas de lo anterior, la escena  se cambia de lugar. Ahora se desarrolla delante de un decorado del Cotton Club y es interpretado por la cantante negra Elizabeth Welch.(ver enlace). Todo un éxito, con su tufillo clandestino cuando las radios vetaron la emisión de la canción durante casi 20 años. La versión cantada, claro. Instrumentalmente no había nada que objetar. El jazz también puede servir para tapar disidencias. Y en esas llegó Billie. Ponle obstaculos a Billie, a ver si te atreves.
Billie Holiday hace del tema algo suyo. Quizás porque le resulta cercano a su propias vivencias. Quizás porque todo lo que vive acaba convirtiéndose en algo cercano a través de su voz. Ni que decir tiene que abierta la veda por Lady Day, se van sucediendo las versiones. Hasta la actualidad. Al principio era territorio para damas atrevidas: Eartha Kitt, Julie London, Anita O'Day y hasta la siempre angelical Ella Fitzgerald, que tuvo que ser convencida para que interpretara el tema. También con algún retoque fue interpretado por cantantes masculinos y con toda la barba. Sin embargo la versión de Billie es la definitiva. Forever.
En el terreno instrumental es un tema rico en posibilidades cromáticas. Dos de las versiones más memorables son del mismo 1958 y en ellas se repiten dos de sus componentes. Esta es alegre y juguetona y tiene como líder a Cannonball Adderley. A su lado, anda por ahí un tal Miles Davis.

 
Más especulativa y abstracta, es la versión que tiene como líder al propio Miles con el dream team de Kind of Blue. Es decir: Paul Chambers, John Coltrane, Wynton Kelly, Jimmy Cobb, Bill Evans y otra vez Cannonball Adderley. Los solos de este Love for Sale son ya parte de la historia.

Termino con Cecil Taylor, un tipo denostado por atreverse a ser diferente y romper los cánones de lo "musicalmente razonable". Algo así le pasó a Love for sale cuando salió a escena. Quizás no sea tan raro verlos juntos, aunque extrañe a muchos.

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