30/10/2014

La cantaré hasta que me muera

Cuesta mucho hablar de un tema musical que ha sido una de las canciones populares más interpretadas y grabadas a lo largo del siglo XX. Cuesta mucho porque apenas puedo poner un puñado de versiones de las más de 15000 que se han grabado de ella, pero también porque hay que discriminar muchas historias y leyendas que la tienen por protagonista.
 
(Hasta el minuto 2,30)
Su autor, Hoagy Carmichael (ver la entrada que le dediqué en su día) fue el primero en contribuir a la difusión de su leyenda cuando dijo que se le ocurrió cuando volvió a su viejo campus universitario y mientras miraba el cielo estrellado se acordó de una antigua amiga de entonces. Probablemente el proceso de creación fue más gradual y en él debió algo que ver la música intrincada que practicaba por entonces un viejo amigo suyo llamado Bix Beiderbecke.
Sea como sea, un Día de Difuntos de hace 87 años se grabó por primera vez Star Dust que era como se llamaba por la pieza por entonces.
 
Sí, tiene poco que ver con esa pieza ensoñadora, lenta y penetrante que conocemos todos, pero eso fue producto del trabajo de Mitchell Parish, el hombre que le puso letra y unificó el título convirtiéndolo en Stardust ya en 1929. No era una canción destinada al jazz, fue concebida como una melodía pop, pero siendo aquel género la música mainstream de la época fue inmediatamente incorporada al repertorio de las bandas de swing. Una versión canónica es la que aparece en el fragmento de arriba de Stardust Memories, homenaje de Woody Allen al tema, interpretada por Louis Armstrong en 1931. Luego pasó por todos las grandes figuras musicales del momento: Bing Crosby, Roy Eldridge que puse en la entrada anterior y la de Benny Goodman y Tommy Dorsey que curiosamente aparecen en un mismo disco. Para Buddy DeFranco, que de ese instrumento sabe mas que nadie, el mejor solo de clarinete de todos los tiempos es el que realizó, en su grabación del tema, Artie Shaw en 1941.
Semanas más tarde de esta publicación, la orquesta de Duke Ellington actúa en Fargo, la de la película y la serie, en Dakota del Norte. Dos aficionados graban el concierto - donde la pieza estelar es Stardust - y muchos años más tarde, en 1964, se publica, convirtiéndose en una joya musical para todos los aficionados. Sin duda en ello algo tuvo que ver el solo de Ben Webster.

En 1956 Nat King Cole con su álbum Love is the Thing consigue el primer puesto en las lista de éxitos de Estados Unidos y Gran Bretaña. Dentro del disco, su tema de bandera es su versión vocal de Stardust, que casi hace olvidar la que había hecho algunos años antes el mismísimo Frank Sinatra.
Puede parecernos un tema anticuado, casi como salido de un viejo baúl donde se guardan los discos de pizarra, pero el rock, el pop y el jazz postbop han usado este viejo tema sin gastarlo nunca. John Coltrane, Dizzy Gillespie, Paul Desmond con Dave Brubeck, Eddie Cochran, Billy Ward and His Dominoes, Mina, Rod Stewart, Ringo Starr  o Willie Nelson.
Mel Torme dijo una vez que es uno de los ejemplos más agridulces de amor perdido jamás compuestos. "La cantaré hasta que me muera".

Dos semanas más tarde de su última interpretación de Stardust - para un programa de televisión-  Mel sufrió un derrame cerebral que le impidió volver a cantar.

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