15 de ene. de 2015

Isn´t it Romantic? en la forja de un género

No es uno de los standards que más me apasionan del cancionero popular norteamericano. Tampoco es uno de los temas que escogería dentro del inmenso repertorio de sus autores, los siempre extraordinarios Richard Rodgers y Lorenz Hart. Sin embargo es un tema importante, decisivo en el advenimiento del cine musical tras la llegada a las pantallas del cine sonoro. 
La clave está en este escena del film Love Me Tonight, en castellano Ámame esta noche, dirigido por Rouben Mamoulian en 1932.
 
El grave inconveniente del primer cine sonoro era el uso de cámaras ruidosas que obligaban a prescindir de exteriores y su sustitución por estudios insonorizados donde los actores además tenían limitada su movilidad por el corto alcance de los micrófonos. Se usaban más cámaras para mantener la agilidad de las escenas, pero todo se desarrollaba en un espacio reducido y poco natural. De alguna manera, es como si el cine hubiera perdido aquel ímpetu espectacular y dinámico que lo había caracterizado en los últimos tiempos de la época muda y volviera a ser un arte estático y teatral. 
El asunto se resolvió pronto, con cámaras mejor preparadas y micrófonos de mejor alcance pero para ello hubo que asumir riesgos y uno de ellos fue el uso del movimiento en esta estupenda escena musical de Love Me Tonight. Por cierto, el sastre del principio, Maurice Chevalier estaba tan feliz porque se había enamorado de la princesa del final, Jeanette MacDonald, a la que le llega la canción tras esa peculiar carrera de relevos. El colorín colorado era algo obvio pero aún satisface más saber que la comedia musical cinematográfica, tal como lo entendemos hoy, nació de tan sugestiva semilla. 
¿No es romántico?
Is n't It Romantic? siguió siendo una pieza importante en bastantes películas. En dos films del ácido Preston Sturges y en otras dos del incomparable maestro Billy Wilder: Berlín Occidente y en esa pieza de orfebrería dentro de la comedia romántica llamada Sabrina.

Musicalmente hay versiones para dar y tomar. Escojo tres.
La primera los All Stars de Coleman Hawkins en 1947 con una alineación de gala en la que junto al maestro se incluye a Miles Davis, Kai Winding, Howard Johnson, Hank Jones, Curley Russell y Max Roach.


Chet Baker en un notable concierto para la televisión con grandes jazzmen europeos.
Y Bill Evans en su esplendor.

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