27 ene. 2009

Los guardianes de los significados


No significa nada si no tiene swing. Sin embargo, ellos sin tener mucho swing creen conocer casi todos los significados. Son los porteros del jazz. Los guardianes de las esencias. Los guardianes de los significados.
Hugues Panassié, el primero de la fila de arriba a la izquierda, fue el fundador del Hot Club de France en los años 30, que es como decir que fue el que le dió carta de naturaleza al jazz en Europa. Él trajo a Francia a los grandes músicos de la época, difundió a través de su revista este estilo musical y fue el que estuvo detrás de las primeras grabaciones del grupo de Django Reinhardt. Pero a pesar de estas contribuciones decisivas, escribió un libro en 1942 titulado "El verdadero jazz" en el que sostenía que el único jazz auténtico era el de Nueva Orleans realizado por negros. "Los blancos saben música y esto les estorba para hacer jazz puro" . Más tarde cuando surgió el bebop, llegó a sostener que esa nueva música era cualquier cosa menos jazz. Los seguidores de sus teorías crearon un bando "panassieísta" acérrimo defensor del jazz tradicional.
Amiri Baraka, antes Leroi Jones y segundo de la fila, es un escritor afroamericano polifacético cuya obra está estrechamente vinculada a los derechos de la gente de color desde una perspectiva radical. Desde esa radicalidad defendió el jazz posterior al bop, en especial el Free Jazz, por considerarlo un exponente del arte de la nación negra frente a la hegemonía blanca. Lógicamente, fuera de esos parámetros cualquier otra música que se pretenda llamar jazz no tiene auténtica legitimidad.
El último de la fila es Ralph Ellison, autor de El Hombre Invisible, una novela de los 50 de gran importancia en los derechos de la gente de color. Las citas entresacadas de la obra de Ralph Ellison , gran aficionado al jazz clásico, son la base sobre la que asienta el controvertido documental Jazz: una historia de Ken Burns en el que se defiende una visión exclusivamente afroamericana de este género.
Abajo están de izquierda a derecha: Albert Murray, Gary Giddins, Net Hentoff y Stanley Crouch.
Albert Murray fue en su día gran amigo de Ralph Ellison y de alguna manera continuador de las ideas de éste. Su libro Stomping the Blues es el Corán de los naeotradicionalistas del jazz. Sus ideas de vuelta a los orígenes, representado por el blues, y el rechazo de cualquier forma de mezcolanza con géneros musicales no afroamericanos ha condicionado el desarrollo de esta música desde hace más de 30 años. Es cofundador, junto a su discípulo Wynton Marsalis, del programa Jazz en el Lincoln Center.
Gary Giddins es un importante crítico musical, premiado en múltiples ocasiones por su labor desde el The Village Voice, pero además como historiador del jazz qha escrito fantásticas biografías sobre los principales exponentes de esta música. Su visión entusiasta de los grandes nombres del pasado lo acerca mucho a ese modelo neotradicionalista que hemos comentado más arriba.
Net Hentoff, es uno de los principales divulgadores del jazz y considerado por muchos el más grande crítico vivo. Defensor a ultranza de los derechos individuales ve en la libertad musical del jazz un reflejo de las libertades democráticas que siempre ha defendido.
Si Albert Murray con su mesianismo ha creado escuela en el mundo del jazz, el mejor propulsor de su espíritu ha sido y es Stanley Crouch. En aquel gran país, hay pocos polemistas con la fuerza y beligerancia de este personaje. Tan beligerante, que aún se recuerda cuando se lío a mamporrazos en el First Annual Jazz Awards. El buen hombre tenía que presentar unos premios y lanzó comentarios ácidos sobre algunos de los nominados por no practicar la música que a él le gusta. Cuando al final el organizador del evento le exigió explicaciones, Stanley utilizando el método de los hechos consumados le envió un derechazo a. rostro. Crouch llegó a tocar en su juventud en un grupo de jazz vanguardista, pero en la actualidad se ha convertido en un feroz enemigo del rap y de otra corrientes culturales no suficientemente ortodoxas con la tradición cultural negra. Spike Lee, Amiri Baraka, Alex Haley, el autor de Raíces y últimamente hasta el propio Barack Obama, al que no considera suficientemente representativo del mundo afroamericano por no ser descendiente de esclavos negros, han sido pasto de su ensañada pluma. Sin embargo en el terreno musical es el mentor ideológico de Wynton Marsalis.




10 comentarios:

  1. Menuda banda se haría con todos ellos.

    Muy buenas pistas

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  2. Esta interpretación sí que la he escuchado muchísimas veces. También tengo una hija forofa del swing. Va a clases y participa en exhibiciones...Saludos

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  3. Hola Dr. Krapp,

    esto no es un artículo, es un articulazo! Muy interesante.

    El tema It Don't Mean a Thing... es uno de mis preferidos del mundo mundial.

    ABRAZOTE.

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  4. Hola, Doc. ¡Vaya colección de amos del calabozo, je, je!

    La verdad que los críticos y afines (los enteraos) son raza aparte (no todos). Al Panassié lo tengo atravesao desde que dijo que Lester Young sonaba como el claxón de un coche. En fin.

    He visto ese documental, creo que tiene cosas buenas y flagrantes omisiones, aunque cada uno tiene su visión del jazz. El problema es el fundamentalismo que destilan algunos, esa "pureza" que impide cualquier movimiento en ninguna dirección.

    Siempre me han alucinado los labios de Stanley Crouch, parece la mujer del Banderas en horroroso.

    Salud.

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  5. Me ha encantado leerte, y la canción por supuesto. Sabes que adoro a Ella. Yo tengo una recopilación de swing de Ella que la hice yo mismo, buscando por distintos sitios. Me la pongo cuando voy a limpiar la casa. Me da un subidón.
    Saludos doctor.

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  6. Amigo Juan, algunos saben tocar instrumentos y no tan solo cierta parte relacionada con la genitalidad masculina.
    Me alegro lo de tu hija Luis Antonio, el swing se está poniendo de nuevo de moda convertido en una especie de pop swing.
    Gracias Esther, como siempre eres muy amable. Es un tema lleno de dicha que tiene el beneplácito general. Una obra maestra del viejo Duke.
    Troglo, yo lo que veo en los críticos, y no solo los de jazz, es que lo que te dan por un lado te lo quitan por el otro. Aprendemos de ellos, pero nos contagian sus fobias, sus manías hasta que no tenemos el suficiente conocimiento para tener una visión propia. El documental está muy bien hecho pero es muy parcial. Crouch es uno de los negros más negros que he visto en muchos años viendo negros.
    Soportándome, una gran idea esa de que te ayuda Ella a limpiar la casa; yo también lo hecho con Ella y otros grandes del swing. Bueno también me sirve Elvis y los viejos rockeros.

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  7. Hola Dr. Krapp. Hoy sólo me quedo a la música, que vengo en la escoba y no me lo puedo leer todo de una pasada, que se me juntan mucho las letras. ¡Entre lo novata que soy con el jazz y lo novata que soy con la escoba...!
    Besitos

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  8. Hola Dr. de Hugues Panassié fue el primer libro de jazz que leí, tenía alrededor de 16 años, con los años y otras lecturas, hoy lo considero un crítico excesivamente fundamentalista en su evaluación respecto de lo que es el jazz.

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  9. Angie deberías dejarte de escobas de gama tan sencilla y lanzarte de una vez por todas y comprar una Nimbus 2000 tal como te dije en su día, creo que en el Círculo de los Suicidas Perezosos.
    Hector, nadie puede rechazar el esfuerzo y el entusiasmo de gente como Panassié apoyando y desarrollando esta musica. Lo que pasa es que el poder cultural tiende hacia la canonización y lo que antes era apertura de miras se convierte en cerrado conservadurismo.

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  10. Si algo tengo claro es que jazz es una manera de entender la música. No un swing, un blues o una localización geográfica. Y mucho menos un color de piel.
    Lo que sí es cierto es que muchos músicos han pecado de defectillos que no les han servido de mucho a la hora de hacer jazz. Por ejemplo, Miles Davis, muy crítico con los músicas blancos, pero que siempre que los encontró valiosos, contó con ellos, considera que los blancos tocaban muchas notas, que eran incapaces de evitar tocar toda la partitura. Pues bien, tenía razón y es algo a corregir.
    Tocar con swing ya no es condición indispensable para hacer jazz, claro y lo de la pureza, bueno, mejor dejarnos de historias. El jazz de los setenta dejó claro que hay muchos caminos a recorrer en otros estilos y fusiones. ¡Seamos libres!

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