Sí, definitivamente con cualquier cosa se puede hacer música y la música, incluso la más hermosa, sirve para cualquier cosa. Por ejemplo, para ser la banda sonora de una célebre y escandalosa película de 1962 dirigida por Paolo Cavara y Gualterio Jacopetti. Hablo de Mondo Cane (en español Este perro mundo). Una película que fue el origen de cierto estilo de cine documental sensacionalista y morboso que ha tenido secuelas hasta la fecha y que incluso tiene mucho que ver con esos programas llenos de vídeos con catástrofes tan abundantes en la televisión actual.
Imágenes inquietantes, imágenes truculentas y falsificadas las de Mondo Cane envueltas en una banda sonora de singular belleza compuesta por Nino Oliviero y Riz Ortolani, un músico italiano procedente del territorio del jazz que consiguió un grammy con el inmortal y archifamoso tema central de esta obra, More (en italiano Ti guarderò nel cuore):
Esta es la versión de Judy Garland, la maravillosa y triste dama del cine y la música:
Aquí, por último, os dejo la interpretación de More del siempre intenso Jimmy Smith.
Me apetece dejaros una pregunta en el aire: ¿Por qué extraño mecanismo, temas musicales de los que apenas conocemos su título, adquieren tanta relevancia en nuestras emociones y sentimientos retrotrayéndonos a otros momentos que nos parecen luminosos desde el recuerdo?
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