"Nueva York es el sueño de una canción, la sensación de estar vivos y alerta, una ráfaga y un flujo de vitalidad que late como el gigantesco corazón de la humanidad entera (…)
Nueva York es su gente y su gente es la ciudad. Entre sus multitudes, en sus calles y en sus altos edificios, uno puede encontrar cualquier estado de ánimo, imagen y sonido, cualquier costumbre, idea y tradición, cualquier color, sabor, religión y cultura de la tierra entera. Se diría que todos los mejores chefs del mundo han enviado un pellizco de la especia más distintiva del país de cada uno para acentuar lo tentador del sabor de este gran y delicioso pot au feu llamado Nueva York."
"La vida nocturna es el recorte de un suntuoso rollo de terciopelo azul. La vida nocturna centellea de joyas y relampaguea de tonos hormigueantes y tintineantes. Algunos de sus destellos son más preciosos que las piedras preciosas; otros son simples brillos de bisutería. Se diría que la vida nocturna fue creada con toda su gente en ella, las personas que nunca fueron niños pequeños, sino que nacieron ya adultas, independientes por completo. Algunas de ellas eran fantásticas, mientras que otras eran meros personajes secundarios de uno u otro tipo. Algunas experimentaron infortunios nunca revelados, mientras que otros tuvieron suerte. Algunos centelleaban en la vida nocturna con más relumbrón que sus nombres en las marquesinas. Algunas iban a lo seguro, mientras que otras preferían arriesgarse. Había unos cuantos vividores que dependían de los pardillos para subsistir. Y también había los que eran demasiado prudentes para vivir del cuento, quienes lo único que querían era tener el dinero suficiente para permitirse el lujo de ser unos pardillos."
"La Ciudad del Jazz es un lugar habitado por una clase especial de personas. Unos están a punto de marcharse y otros acaban de llegar. Los hay que andan locos por integrarse en ella, y otros se acercan no muy convencidos y con cautela. Los hay que incluso dicen tener miedo y vacilan antes de adentrarse en ese territorio donde se sienten tan fuera de lugar, ese territorio extraño cuyos habitantes están a la última, son tan vivos y tan cool. Esos individuos que dudan se sentirán provincianos en la metrópoli o como los turista que recorren Chinatown a bordo de un autobús. No saben si les tomarán por remilgados o por palurdos."
(TEXTOS DE DUKE ELLINGTON EN SU AUTOBIOGRAFÍA: LA MÚSICA ES MI AMANTE)
