29 abr. 2009

Las Rompecascarones del Dr. Krapp


Algunas pasan por tu lado sin prestarles la mayor atención ocupado como estás en tus propios asuntos.
Otras en cambio te rozan, te dicen perdón o sorry, en inglés, y sigues de largo sin darles demasiada importancia.
En un tercer grupo, están las que dejan un fuerte aroma a su paso, aunque muy pronto su repentina fragancia se disuelve sin dejar huella en el aire del mañana.
Las que me interesan son las del cuarto grupo, aquellas osadas y tumultuosas que entran con una potencia que creías casi imposible a estas alturas de tu escepticismo.

Estas son las que te rompen el cascarón.
Todas ellas tienen su sitio en el Gabinete de las Rompecascarones del Doctor Krapp.
Esta es la primera que voy a colocar en la vitrina:

22 abr. 2009

RVG


Podemos admirar la música en toda su excelsa belleza y recrearnos todo de lo que deseemos en ella, pero si no fuera por unos señores que pusieron un equipo técnico para producirla y grabarla siguiendo una determinada visión personal, nada hubiera existido.
Ha habido grandes ingenieros de sonido en la industria discográfica, pero el que más destaca en el terreno del jazz es Ruddy Van Gelder.
Rudy Van Gelder, ha sido y sigue siendo un ingeniero de sonido muy particular. Tan particular, que todavía sigue siendo un secreto su formula mágistral para crear el prototípico sonido RVC. Tan personal, que todas sus grabaciones las realizó en su propia residencia, al principio en el salón de su vivienda familiar de Hackensack, Nueva Jersey, a la que Thelonious Monk dedicó esta joya:




Imaginemos a los buenos señores Van Gelder, dejando cada noche, durante seis días a la semana, su confortable cobijo familiar para dejar paso a unos amigos de su hijo tan inquietantes como el propio Monk, Art Blakey o Sonny Rollins. Por entonces Rudy, compaginaba por el día su trabajo de optimetrista con sus legendarias grabaciones nocturnas. Para él, ningún lugar tenía la sonoridad de la casa de sus padres, donde podía conseguir ese ambiente relajado e íntimo que necesitaban los músicos para desarrollar toda su creatividad. Desde el principio contó con la colaboración de Alfred Lion, el jefe de Blue Note, que sabía que en aquel acogedor salón, conseguiría el sonido que buscaba para sus grabaciones.
A Rudy Van Gelder no le gustaba mezclar. Las tomas eran de dos pistas, y las grabaciones se hacían en vivo para que los músicos se sintieran en su salsa.
En el año 1959, decide dedicarse por entero a la música. Se muda a una casa estudio en Englewood Cliffs, muy cerca de Nueva York , practicamente diseñada por él mismo, buscando la mejor acústica y continua con sus grabaciones ahora beneficiadas por el uso de la estereofonía y la alta fidelidad. Por aquel entonces su prestigio era tal, que un maniático del sonido perfecto como John Coltrane, a pesar de ya no grabar para Blue Note, lo elige como ingeniero de sonido para su obra maestra absoluta, A Love Supreme:




En el año 1967, Alfred Lion deja Blue Note y nuestro hombre siguió con su actividad de forma practicamente independiente. Muy a finales de los 90, el sello EMI decide remasterizar las cintas de Blue Note eligiendo para ello la mejor opción: el propio Rudy Van Gelder, el ingeniero de sonido que marcó una época y quizás el rumbo del propio jazz:


17 abr. 2009

Wynton en El Olimpo del Jazz


Tiene que ser allí, seguro. Mejor preguntarle al tipo ese gordo que está fumando delante de la puerta.
  • Oiga patrón, ¿es éste el club El Olimpo del Jazz?
  • Efectivamente, my dear. Este es, sin ningún género de dudas, el auténtico y maravilloso Olimpo del Jazz.
  • ¿Ese acento inglés? Solo puedes ser tú, Charlie Parker. No te reconocía. Es el momento más emocionante de mi vida. Ufffff no sé si podré soportarlo. Estar con Bird en persona. ¡Dios, que generoso eres conmigo!
  • ¿Quién eres tú que tanto me aclamas?
  • Soy Wynton. Wynton Marsalis, el trompetista. El heredero de tu genialidad.
  • No te conozco pero si dices que eres el heredero de mi genialidad tendré que tomarte en serio. Toca algo, mientras llamo a los muchachos para que te oigan.
  • Chico, no voy a negar que tienes una gran técnica pero estás tocando Donna Lee casi como lo haría yo. Interpreta algo de tu época, quiero saber como os lo hacéis los nuevos músicos

  • Satchmo, aquí hay un tipo que te imita como nadie y quiere entrar en el club.
  • Ahh eso no, Bird. Jejeje, las reglas son muy estrictas. Originalidad o nada. ¿No tienes nada propio o que puedas tocar a tu manera?
  • Perdona Louis, interpretaré otra pieza. Teneis que entender que es muy difícil alcanzar la inspiración cuando te escuchan los más grandes.

  • Mucho talento, una buena interpretación sin duda. Pero Wynton, esa pieza es y parece de Duke. Veamos, para que no piensas que tenemos prejuicios contra ti y la música de tu tiempo, llamaremos a alguien más joven.¿No te parece, Satchmo? Acércate, Miles.
  • Uauuuu, Bird, tienes muy buena cabeza, que pena que no la usaras cuando eras un yonki.
  • Deja eso ya, Louis, ¿estoy muerto, no? He pagado mis culpas. Oye ¿donde se ha ido ese negro?
  • Ni idea. Cuando citaste a Miles Davis salió de aquí como si no quisiera que le alcanzase un rayo. No entiendo a esta gente joven, Bird. Todo era más fácil antes.
  • ¿Tú crees, Satchmo?
(Como sabéis muchos, en los años 80 hubo una enorme rivalidad entre Miles Davis y Wynton Marsalis. Este acusaba al primero de abandonar las raíces musicales afroamericanas y preocuparse más por llevar trajes a la última moda y conducir coches caros. Aquel en venganza, lo expulsó del escenario cuando Wynton subió prentendiendo actuar con él en una jam session en Canada. Eran otros tiempos. Ahora cada uno ocupa el lugar que seguramente le corresponde en esta música.
La foto es mía y está hecha con un móvil en la puerta del famoso club Ronnie Scott. Pido perdón humildemente a Esther Cidoncha por semejante atrevimiento)

14 abr. 2009

La jungla de Miles



"Miles se parece a alguien que está dirigiendo a su cuadrilla de exploración a través de una densa y electrónica selva tropical. Al intuir un claro, Davis extiende los dedos haciendo una señal y su grupo se detiene y se queda inmóvil mientras un saxo soprano o una guitarra eléctrica o incluso la trompeta del lider avanza sola, para informar de lo que ve. El lider escucha y escoge un sendero. Arquea el cuerpo, marca con la cabeza el pulso deseado, le hace una seña a la guitarra rítmica, y todo el grupo forma filas para reanudar la travesía. Notas y frases con ecos, reverberaciones, siluetas electrónicas, dan forma a ese extraño y hermoso follaje y a los fuertes ritmos vitales del mundo musical de Davis".

(Gene Williams - The Washington Post -1974)

4 abr. 2009

Notas sobre un superviviente finalmente desaparecido


El jazz fue en su tiempo, ya no lo es, más un estilo de vida que una música. Pensemos en la cantidad de imitadores que le salieron a Charlie Parker incluso cuando estaba vivo. Imitadores de su estilo endiablado tocando; imitadores de su capacidad magistral para improvisar sobre cualquier material; pero también imitadores de su forma de estar en el mundo, al borde del precipicio, jugándosela en todo momento. Uno de sus imitadores fue Art Pepper:

Mentiría si dijera que accedí a Art Peper a través de su música. Fue su leyenda trágica la que llamó mi atención. Sin duda, dentro del estilo que le hizo popular, el cool, y concretamente dentro de los intérpretes de su instrumento sigo prefiriendo a otros músicos como Lee Konitz o Paul Desmond. Sin embargo, su historia es demasiado poderosa como para pasarla por alto. Una historia de sufrimiento y de pasión, donde lo más singular de todo, es que nada de lo que vivió perjudicó a su música que ganó calidad y técnica, una prodigiosa técnica, con el paso de los años:

De inusitada precocidad, con 17 años ya había tocado en las Orquestas de Benny Carter, Stan Kenton y se había casado. Pero en ese mismo año fue llamado a filas y todo cambió. El hombre que volvió del frente era un tipo amargado, triste con un hijo al que no había visto crecer y sin perspectivas de futuro, como tantos otros excombatientes. Se refugió en las drogas.
 
Stan Kenton, con el que permaneció hasta principio de los 50, volvió a acoger en su orquesta a aquel hombre que se había convertido en un yonki imprevisible capaz de empeñar su casa por una dosis de heroína. Cuando no podía conseguir dinero de forma legal, recurría a cualquier medio, incluso cometió atracos a mano armada. Tuvo su primera etapa carcelaria a principios de los 50 en su California natal y desde entonces visitó estas instituciones en repetidas ocasiones, siendo la más sonada su pasó por la temible San Quintín a principios de los 60, denunciado por su segunda mujer, drogadicta como él.
Su música, en cambio, mejoraba por momentos. Dice Ted Goia, que si al principio tenía un toque femenino, relajado y suave con el tiempo se volvió enérgico, emocional y desinhibido. En los 50. cuando empezó a actuar con su propio grupo solista. grabó discos memorables como el que realizó con la sección rítmica del prodigioso quinteto de Miles Davis. (Algunos de esos temas se escuchan de fondo)
En la cárcel descubre a las nuevas estrellas del jazz de vanguardia y esa música le ayuda a entender que su vida necesita un profundo cambio. Al salir, entre en la orquesta de Buddy Rich y finalmente ingresa en una clínica de desintoxicación de donde sale dispuesto a seguir dando batalla en actuaciones y grabaciones memorables. Escribe una patética autobiografía, Straight Life -como su famoso tema- y muere a causa de una hemorragia cerebral en 1982:

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