18 dic. 2009

¿Jazz y/o arqueología?




Fue grabar y besar el santo. La cantante italiana Roberta Gambarini (ver la entrada Pasad por la puerta) lanzó su primer disco en solitario, "Easy to Love", en el 2006 y se convirtió en la nueva esperanza, luego han llegado otras, en el hambriento panorama del jazz vocal femenino. Su acompañante de aquel año, el viejo y siempre caballero Hank Jones dijo que no había aparecido una cantante tan buena desde los años 50. ¿Cosas del hambre?



Con Easy to love, fue nominada a los premios Grammy del año 2007, al igual que con el último, So in Love acaba de ser nominada para los del año 2010.



Aunque ahora las cosas le van viento en popa, Roberta ha trabajado duro para conseguirlo. Empezó a cantar en clubes del Norte de Italia y se presentó a varios concursos para nuevos talentos. En 1998 consigue una beca para estudiar en Boston y siendo una cantante completamente desconocida queda en tercer lugar en el Festival Thelonious Monk de Jazz Vocal. Luego todo fue sobre ruedas actuando con grandes big bands y pequeños grupos e imponiendo un estilo vocal de corte instrumental con predominio de temas en estilo scat, siguiendo la estela de su admirado Louis Armstrong



La prueba más admirable de su purismo vocal y de su conocimiento casi arqueológico de la historia del jazz, la tenemos en su interpretación de "On the sunny side of street" que reproduce nota a nota, solo a solo, una famosa grabación del mismo tema en un disco legendario de 1957 de Dizzy Gillespie, Sonny Stitt y Sonny Rollins.
Así aparece el tema en "Sonny Side Up"



Así lo canta ella, en Easy to love. Podéis hacer un juego: escuchar ambas versiones durante un determinado período de tiempo o un número determinado de acordes y comprobar si existen o no existen diferencias entre ellas:

12 dic. 2009

El chico salvaje de la armónica


Cadillac Records es una película que pretende reflejar el nacimiento y desarrollo del sello Chess, puntal imprescindible en el desarrollo del blues de Chicago y del posterior rock and roll en su vertiente afroamericana. 
Creo que es una propuesta fracasada a pesar de la buena recreación de ambientes y la aceptable interpretación de casi todos los actores, exceptuando al siempre flojo Adrien Brody.
Después de verla, uno tiene la sensación de que hay demasiados elementos sueltos y que el director necesitaba simplificar la trama para dar coherencia a ese batiburrillo de temas y personajes diferentes. En ese sentido el detalle más significativo es convertir la que fue creación conjunta de dos hermanos, Leonard y Phil Chess, en el protagonismo único del primero, ignorando al segundo.  Otro detalle simplificador es la dicotomía que se establece entre el pausado, seguro y siempre coherente Muddy Waters y el alocado, impulsivo y violento Little Walter. Sobre este último se  centra esta entrada:




La escena anterior corresponde al momento en que el armonicista graba su mítico My Babe, intercalándola con otras imágenes, como aquella en que le descerraja un tiro a un músico en plena carretera por plagiar su nombre artístico, un fenómeno muy habitual entre los cantantes de blues del período si recordamos el caso de los dos Sonny Boy Williamson. (Ver entrada)
Precisamente la estela de los  Sonny Boy Williamson fue la que tomó el pequeño Walter Jacobs cuando se escapó de casa de sus padres con 12 años. Trabajaba donde podía, vivía  en la calle y iba adquiriendo una soltura inusitada con su instrumento. Cuando llega a Chicago su vida cambia al entrar en contacto con el movimiento musical que iba cambiar el blues para siempre. Además en las primeras grabaciones de finales de los 40, consigue amplificar su instrumento de una forma novedosa ya que no se limita a aumentar su sonido si no que comsigue distorsionarlo creando otro diferente y desde entonces mil veces imitado. Sad Hours, su número 2 en las listas de 1952 es buena prueba de ello:



Aunque la película se recrea en sus actitudes extemporáneas y en las peleas con su mentor y jefe de grupo, Muddy Waters al que intenta arrebatar a su mujer, Little Walter fue cosechando éxito tras éxito en aquellos años 50. 




En los 10 primeros puestos de Billboard colocó  las siguientes canciones:
1952 "Juke" 1
1952 "Sad Hours" 2
1953 "Mean Old World" 6
1953 "Tell Me Mama" 10
1953 "Off the Wall" 8
1953 "Blues with a Feeling" 2
1954 "You're So Fine" 2
1954 "Oh, Baby" 8
1954 "You Better Watch Yourself" 8
1954 "Last Night" 6
1955 "My Babe" 1
1955 "Roller Coaster" 6
1956 "Who" 7
1958 "Key to the Highway" 6
1959 "Everything Gonna Be Alright" 25


Un éxito que ningún otro bluesman, incluyendo al propio Muddy Waters, ha conseguido alcanzar. Toda aquel esplendor se vino abajo con el triunfo del rock and roll y con la vida progresivamente más tumultuosa de Little Walter. Ni siquiera la gira europea de 1967 que tanto  influyó en la revalorización de muchos músicos de blues, le hizo salir de su relativo ostracismo. De aquella época son algunas de las pocas imágenes que se conservan de él actuando. Aquí toca la armónica con Hound Dog Taylor:



Un año más tarde tuvo una pelea le provocó una trombosis coronaria y fallece mientras dormía en el apartamento de una amiga. En Cadillac Records las cosas son diferentes: malherido va a casa de Muddy Waters y muere en brazos de la esposa de éste, el gran amor de su vida. Muddy está presente cuando retiran el cadáver. (Muerte de Little Walter)

6 dic. 2009

Desde el puente a Camelot

Cuando Sonny Rollins abandonó el puente de Williamsburgh, donde se dice que se refugiaba cada noche para tocar su saxo y reflexionar sobre que iba a hacer con su vida...
No, ésta no es la forma más adecuada de empezar tratándose de Nueva York y Manhattan.
Mejor hablemos de Camelot y de como en aquel reino sin igual, el más gentil de los caballeros Sir Lancelot (del Lago) requería en amores a su señora la reina Ginebra:
 "Si alguna vez tuviera que dejarte no podría ser en verano. Ya que si te viera en verano no podría irme. Tu pelo manchado por la luz del sol, tus labios rojos como llamas...
Pero si yo tuviera que dejarte tampoco podría ser en otoño. No sé como podría dejarte en otoño...
¿Y podría dejarte corriendo alegremente por la nieve o en una tarde invernal cuando te captura el resplandor del fuego?
Si alguna vez me fuera. ¿Cómo iba a ser en primavera? Cuando en primavera yo estoy embrujado por ti.
No, ni en primavera, ni en verano, ni en invierno, ni en otoño. No, nunca podré dejarte del todo"
If I ever I would love es el tema de amor entre Lancelot y Ginebra con el que se inicia el segundo y definitivo acto de  Camelot
. Se trata de un musical de 1960, creación de Alan Lerner y Frederick Loewe, de éxito extraordinario en Broadway y cuya banda sonora  fue líder de ventas durante más de un año. El gran Richard Burton representaba al rey Arturo, la reina Ginebra era Julie Andrews y Lancelot era interpretado por Robert Goulet en su primer papel relevante:



En 1967
Joshua Logan rueda la versión cinematográfica del musical. Richard Harris es ahora el rey Arturo, Vanessa Redgrave es Ginebra y un sorprendente Franco Nero hace del casi invencible caballero:


Volvamos ahora al gran Sonny Rollins, esforzado y autocrítico paladín en pos de un anhelado Grial musical. En su vuelta a la escena, era el año 1962, unió sus fuerzas con otros bravos caballeros: Jim Hall a la guitarra, Ben Riley a la batería y Bob Cranshaw al contrabajo. Fichó por el sello RCA y demostró  con su disco The Bridge, que estaba preparado y dispuesto para combatir y triunfar en su noble causa musical. 

Creo que lo logró ya que considero a Sonny Rollins como la misma quintaesencia del jazz. 
Aquí lo tenemos interpretando, en el mismo año de su "resurrección", If I ever I would love. Se trata de una grabación desde San Francisco, del programa Jazz Casual de la televisión americana. Incluso los errores de retransmisión, típicos de la época, no pueden empañan la enorme calidad del grupo:

30 nov. 2009

Pasad por la puerta


Luis Demetrio fue un importante compositor mexicano de boleros desde los años 50 hasta casi la actualidad, falleció en el 2007. 50 años antes había escrito su pieza más memorable: La puerta.



El tema se convirtió uno de los grandes clásicos del bolero desde que en 1957 lo llevara a la inmortalidad el gran cantante chileno Lucho Gatica. Aquí tenemos la interpretación que hace del tema el trío los Tres Ases, grandes competidores de Los Panchos en la década de los 50:



Roy Hargrove y su flamante big band retoman la pieza en este 2009 con resultados realmente interesantes. Aquí tenemos imágenes de una actuación en directo:



Solo falta un detalle. En el disco original, Emergence, la big band se acompaña de una de las más importantes voces del jazz actual: la de la gran cantante italiana Roberta Gambarini.
Pasad por la puerta y disfrutad:

25 nov. 2009

Gino & Jazz

¿Qué le puede pedir a sus canciones un tipo de setenta y tantos años extravagante, comprometido políticamente, amante impenitente, suicida frustrado y adicto a mil sustancias?
 ¿Qué le pedirá a la vida un tipo que lleva 50 años en el escenario y que ha escrito e interpretado temas tan excepcionales como Sapore di sale, Senza fine, La gatta, Il cielo in una stanza o Che cosa c'e?
Pues bien, el setentón Gino Paoli se ha decantado por reunirse con los más prestigiosos músicos italianos de jazz y cantar sus viejos temas y otros standards en grandes escenarios y a veces con colaboraciones muy especiales.

Es cierto que ya tiene aquella voz, pero creo que su capacidad emotiva permanece intacta e incluso resalta acompañado por grandes músicos como Enrico Rava, el percusionista Roberto Gatto y el pianista Danilo Rea.

La siguiente es una interpretación en directo de uno de sus más famosos temas Che cosa c'e?
Imposible dejar a Gino, sin poner el tema que más me gusta de él en tres versiones diferentes. Empecemos por la versión más conocida, la que llevo a la fama Mina en un lejano 1961:

Frente a la pasión desatada de la Tigresa de Cremona, la interpretación de Franco Battiato empieza de una forma fría y lenta para ir progresivamente en crescendo hasta su eclosión final. Creo que la combinación de la canción con esos fragmentos de películas de Charles Chaplin está muy lograda.
Hay muchas versiones disponibles de Gino Paoli interpretando Il cielo in una stanza, me inclino ahora por ésta reciente en la televisión italiana.

20 nov. 2009

Verdades amargas




El lado oscuro del corazón es una hermosa película argentina de 1992 dirigida por Eliseo Subiela.  En sus títulos finales, podemos escuchar uno de los más grandes boleros creados por extraordinario talento de Consuelo Velázquez. La interpretación de lujo corre a cargo de Los Panchos y María Martha Serra Lima.



Verdad amarga  es un bolero especialmente triste y desesperanzado dentro de la tristeza consustancial a cualquier bolero. De principio a fin, la cadencia musical y ese tempo lento muy remarcado, subraya el contenido agobiante, dejándonos tras la escucha una sensación de cierta agitación interior. 
Desde mi punto de vista, ni siquiera el
lirismo romántico del cantautor cubano Pablo Milanés puede aligerar la emotividad desgarrada de la pieza.



La tercera versión, la que motiva esta entrada, es la de Javier Colina, Marc Miralta y Perico Sambeat, el CMS Trío. Me parece el paradigma de como convertir un tema standard latino en un tema jazzístico de altísimo nivel sin perder ni una micra de su espíritu original. No necesitamos la letra, tan expresiva. La pura instrumentación
-desde la hermosísima entrada de Javier Colina ,algo habitual en él, que luego se desplegará por toda la pieza con un sonido taciturno y resonante, pasando por ese toque conmovedor de Perico Sambeat e incluso esa presencia mínima pero efectiva de Miralta- nos lleva a un territorio de emociones que encantaría sin ningún género de dudas a la autora de Bésame Mucho.
Este tema lo podeis encontrar en el disco Andando publicado por el trío hace apenas unos meses, junto a otras maravillas absolutamente recomendables.

14 nov. 2009

Desde los mares de China




"En lo musical Tony Zenet tiene un enorme poder de evocación. El que trae consigo de la herencia del bolero, de la vena del tango, del embrujo flamenco, del vacilón del swing y el jazz. Todo eso viene en la sentina de su disco Los mares de China. Pero Zenet no es de estilos puros, de ortodoxia a carta cabal; sino que la mezcla, la alquimia, el cocinar ingredientes dispares funciona en su obra musical como un reloj de bolsillo, viejo pero preciso. Zenet suena a vida normal, a pisito pequeño, a pila llena de cacharros por fregar, a amor cálido que trata de salvar a base de caricias todas las dificultades que nos plantea la vida con la sonrisa de los que saben que este paso por el mundo es un es/no es. Como él lo explica: "Hay un mensaje escondido en mi música: vida no hay más que una y hay que disfrutarla".
En tiempos tan ejemplarmente asépticos como los que estamos viviendo, no deja de ser curioso que, sabiendo Zenet y su música a humo y a alcohol y a club y a nocturnidad insalubre, su primer single Soñar contigo haya servido de enganche para la promoción de una serie de televisión "de médicos", como es Anatomía de Grey, aunque sea acompañando a algunas de sus escenas más tórridas: "Es cierto que mi música es un poco canalla, en el buen sentido. Pero también hay en su sonido mucha limpieza". Para ello insistieron mucho en la forma de grabar. Hicieron el disco en el estudio del teclista de jazz Joshua Edelman, en la calle del Rosario, en el corazón de Madrid. Allí se dio cita un impresionante elenco de músicos, "a los que yo sólo conocía de ir a verlos tocar en el Central y sentarme a escuchar de como hablaban de música".
La trompeta de Manuel Machado, el trombón de Owe Larsson, la armónica de Antonio Serrano, el piano de Edelman... Ahí es nada: "Este disco no tiene metrónomo", lo que significa que los tiempos los miden las almas de los músicos, "y desde el principio se intentó buscar la limpieza de cada uno de los instrumentos, esa atmósfera limpia que es fundamental".



"El bagaje musical le viene a Tony de una infancia andaluza y una vida viajera y vivida: "Soy malagueño y he tenido el flamenco siempre muy cerquita. Mi madre cantaba como aficionada. Pero mis padres eran también muy modernos y en mi casa he escuchado mucho Beatles, Sinatra, Chet Baker... Mis ficheros mentales de música tienden a buscar melodías de carácter anglosajón y esa mezcla con mi raíz es muy graciosa". Más aún cuando el banco de Zenet se completa con dos patas fundamentales: la guitarra de José Taboada -"a él y a mí nos gusta esa guitarra americana que mezcla el jazz con los ambientes latinos"- y a un letrista que sabe poner sobre papel esas historias de amor sudoroso que tan bien le van a Tony: "Javier Laguna es un poeta con desgarro, aunque también es cierto que no todo es dramático en mis canciones. Muchas de ellas tienen final feliz y mucha ironía. Hay mucho sentido del humor y frases que cuando la gente me oye cantar no puede evitar una sonrisa".
Zenet es un showman, actor, bailarín, mimo, carne de escenario que disfruta haciendo piruetas con su sombrero, que baila los solos, que vacila con el público, que pide pista en escenarios grandes, aunque también disfruta en el tête a tète de los shows acústicos. Este es su año. Su disco y la repercusión que ha conseguido lo dicen a voz en grito. Pero él no le da importancia. Fuma su cigarrito y bebe su cerveza con la gorra puesta y sonríe, sabiendo que el "agua de Levante" viene y se va sin avisar y que, como le ha pedido prestado a la gran Edith Piaf: "No, na de na, no, no reniego de ná, ni del mar que sufrí, ni del bien... todo me da igual".  

(El PAIS - FERNANDO MARTÍN -15/08/2009)

10 nov. 2009

PC en el recuerdo

Uno de los pocos momentos en que en su biografía se muestra amargo  Duke Ellington es cuando relata, y se queja, de la absurda muerte de Jimmy Blanton. El destino, en una de de esas piruetas tontas a las que nos tiene acostumbrado, hizo que el contrabajista más cercano al espíritu de Blanton muriese de la misma enfermedad, la tuberculosis, veintisiete años después:



Estoy hablando de Paul Chambers, la imprescindible figura del contrabajo desde mediados de los 50 hasta su muerte en 1969 con tan solo 33 años. Tres lustros de rara intensidad por parte de un instrumentista excepcional que consiguió la proeza de entrar en el sexteto prodigioso de Miles Davis con apenas 20 años. La misma edad, mes arriba mes abajo, que tenía Jimmy Blanton
cuando entró en la orquesta de Duke Ellington.
Su primer disco como lider, Whims of Chambers, fue publicado en 1956. Un disco delicioso desde el principio al final, donde los logros del maestro Blanton alcanzan nuevas cotas. Chambers se rodea de músicos excepcionales como Coltrane, Donald Byrd, Kenny Burrell, y sin embargo lo que perdura en nuestra mente es el sonido de su maravilloso contrabajo:



Aunque publicado con posterioridad a
Whims of Chambers, Chambers' Music, es la primera grabación en el que Paul Chambers es cabeza de cartel. Este es el hermoso tema final del disco. Todo un clásico:



Chambers publicó 5 discos mas entre 1957 y 1960. En uno de ellos, Bass of Top, aparece el tema que encabeza esta entrada. 

¿Por qué no sacó más discos como solista? 
¿Acaso la sombra de Miles Davis era tan alargada? 
Sin embargo dejó al trompetista en 1963, sin ninguna clase de miramientos, para irse con Wynton Kelly. Además sus discos como solista los hizo mientras participaba en el sexteto de Miles. Una incógnita que quizá tener alguna explicación en una vida de inaplazables adicciones. Sea lo que sea Paul Chambers era un hombre muy querido entre sus compañeros que le llamaban familiarmente "Mr. Pc". John Coltrane compuso en su honor un tema con ese apodo que con el tiempo se convertiría en uno de sus más conocidos standards. Aquí lo tenemos interpretado en directo por el tremendo grupo de Wayne Shorter:



Paul's Pal es otro homenaje a Paul Chambers. Compuesto por Sonny Rollins, adquirió cierta notoriedad en la versión cálida y aterciopelada de Donald Byrd:

5 nov. 2009

Visiones del Duke


 "El amante de las categorías tiene que mostrarse fiel a su particular categorización, y si lo que está escuchando es una cacofonía, tiene que exhibir una expresión de éxtasis para dejar claro que sí pilla la onda. Y lo cierto es que también hay quien de veras disfruta con la distorsión. La abstracción puede llegar a un punto en el que representa o expresa cualquier cosa que el artista diga. Como nadie habla su mismo lenguaje o el lenguaje en que ha sido escrita o pintada la pièce de resistance, él -el artista- es el único que la comprende. ¡Pero si quieres estar a la última más vale fingir que tú le pillas la onda al asunto! ¿Y qué sentido tiene culpar a las personas en un momento en que los requerimientos sociales son tan exigentes? Casi todo el mundo quiere ser alguien en términos sociales."



"Nueva York es el sueño de una canción, la sensación de estar vivos y alerta, una ráfaga y un flujo de vitalidad que late como el gigantesco corazón de la humanidad entera (…)
Nueva York es su gente y su gente es la ciudad. Entre sus multitudes, en sus calles y en sus altos edificios, uno puede encontrar cualquier estado de ánimo, imagen y sonido, cualquier costumbre, idea y tradición, cualquier color, sabor, religión y cultura de la tierra entera. Se diría que todos los mejores chefs del mundo han enviado un pellizco de la especia más distintiva del país de cada uno para acentuar lo tentador del sabor de este gran y delicioso pot au feu llamado Nueva York."








"La vida nocturna es el recorte de un suntuoso rollo de terciopelo azul. La vida nocturna centellea de joyas y relampaguea de tonos hormigueantes y tintineantes. Algunos de sus destellos son más preciosos que las piedras preciosas; otros son simples brillos de bisutería. Se diría que la vida nocturna fue creada con toda su gente en ella, las personas que nunca fueron niños pequeños, sino que nacieron ya adultas, independientes por completo. Algunas de ellas eran fantásticas, mientras que otras eran meros personajes secundarios de uno u otro tipo. Algunas experimentaron infortunios nunca revelados, mientras que otros tuvieron suerte. Algunos centelleaban en la vida nocturna con más relumbrón que sus nombres en las marquesinas. Algunas iban a lo seguro, mientras que otras preferían arriesgarse. Había unos cuantos vividores que dependían de los pardillos para subsistir. Y también había los que eran demasiado prudentes para vivir del cuento, quienes lo único que querían era tener el dinero suficiente para permitirse el lujo de ser unos pardillos."



"La Ciudad del Jazz es un lugar habitado por una clase especial de personas. Unos están a punto de marcharse y otros acaban de llegar. Los hay que andan locos por integrarse en ella, y otros se acercan no muy convencidos y con cautela. Los hay que incluso dicen tener miedo y vacilan antes de adentrarse en ese territorio donde se sienten tan fuera de lugar, ese territorio extraño cuyos habitantes están a la última, son tan vivos y tan cool. Esos individuos que dudan se sentirán provincianos en la metrópoli o como los turista que recorren Chinatown a bordo de un autobús. No saben si les tomarán por remilgados o por palurdos."



(TEXTOS DE DUKE ELLINGTON EN SU AUTOBIOGRAFÍA: LA MÚSICA ES MI AMANTE)

31 oct. 2009

Masekela



Si alguien ha tenido la oportunidad de ver la excelente película Distrito 9 ya sabe en que consistían aquello guettos de África del Sur en el que el gobierno racista “contenía” a la población no blanca. Desde la Primera Guerra Mundial y hasta principio de los años 60 el más importante de ellos era Sophiatown, un lugar cercano a Johannesburgo que se convirtió en el centro de la cultura negra sudafricana.
Sophiatown constituía una isla de libertad, un centro de poder cultural, vivo y deslumbrante que desafiaba al genocidio en el que estaba empeñado el gobierno del Partido Nacional. Había escritores, pintores y sobre todo buena música. Una música que combinaba el swing instrumental con los ritmos africanos, especialmente de origen zulú. En los 60 este género mixto jazz-zulú se terminaría llamándose Mbaqanga:


El arzobispo anglicano Trevor Huddleston fue uno de los más grandes luchadores contra el apartheid. Desde Sophiatown fomentaba el desarrollo de los jóvenes para evitar que fueran presa fácil de la delincuencia, mientras qye en el campo político intentaba combatir la arbitrariedad del régimen desde su condición de inglés, pastor y blanco. En aquel “Harlem africano” creció Hugo Rampolo Masekela y allí el padre Trevor le regaló su primera trompeta:


Masekela entró con 14 años en la primera orquesta de jóvenes de Sudáfrica, grupo patrocinado por el propio arzobispo. Era un niño precoz y ya tenía alguna experiencia cantando y tocando el piano. Luego sus inquietudes musicales le hicieron interesarse por el jazz más progresista, el bebop, que empezó a desarrollarse en aquel país a través del Sophiatown Modern Jazz Club. Conoció entonces a Dollar Brand (que al hacerse muslmán pasaría a llamarse Abdullah Ibrahim), Kippie Moeketsi, Makaya Ntshoko o Jonas Gwangwa con los que en 1959 fundaría quizás el primer grupo de jazz africano estable y sin duda, el primero que hizo bebop: The Jazz Epistles.

La gran oportunidad para todos estos muchachos, entre los que estaba la gran Miriam Makeba, vino a través del musical King Kong, historia del boxeador negro Ezequiel Diamini, de gran éxito dentro como fuera del país,  tras su representación en los escenarios londinenses:



En 1960, a raíz de la matanza de Sharpeville, el régimen se quitó su careta formalista y enseñó al mundo su cara más siniestra. Asesinatos, detenciones masivas, deportaciones y destrucción definitiva de Sophiatown convertida tras el paso de las excavadoras, en una exclusiva urbanización blanca. Masekela, su esposa Miriam Makeba y el resto de sus compañeros tuvieron que huir. El trompetista marchó a Gran Bretaña y luego a Estados Unidos donde contactó con los grandes nombres del funky-jazz y la fusión de aquel período. En 1968 consigue un éxito memorable con la alegre Grazing in the Grass, entrando en las listas de éxito donde alcanzó una posición inaudita para un instrumental de los 60:



En los 80, tras una etapa de adicciones múltiples, renació su interés por los asuntos y la música de su tierra. Colaboró en las causas antipartheid- como en el famoso disco Graceland de Paul Simon-, con otros músicos afrianos como Fela Kuti e incluso participó en la puesta en marcha de un estudio móvil para emitir música desde Botswana hacia su oprimido país natal. En los 90, con la caída del régimen racista vuelve a su patria, escribe su biografía, sigue grabando su música y pasa a formar parte de la mitología vital de la nueva y democrática Sudáfrica.

24 oct. 2009

Canalla, cómico y cantarín


La caída del fascismo y la inmediata postguerra favoreció el desarrollo del jazz en Italia. En 1945, Giancarlo Testoni y Arrigo Polillo fundan la revista Música Jazz, el gran estandarte informativo del jazz en aquel país.
Ahora el swing debe ceder protagonismo a otros géneros nuevos. El pianista y director de orquesta Giorgio Gaslini, luego conocido por sus bandas sonoras para Michelangelo Antonioni, se atreve con el bebop. El guitarrista Franco Cherri coquetea con la música clásica. El pianista Armando Trovajoli es un gran compositor de cine que también hace comedia musical. Piero Piccioni sorprende a todos con su orquesta 013 y luego se irá a América durante una larga temporada donde compartirá escenario con el mismísimo Bird. Nunzio Rotondo, gran trompetista, se hace famoso por su programa de jazz en la incipiente televisión italiana:

  El compositor y pianista
Bruno Martino logra realizar una síntesis perfecta entre el lirismo propio de la portentosa canción italiana de los cincuenta con sus propias raíces jazzísticas. En un tema convertida en standard del cool jazz se resumen sus logros. El célebre Estate:

Pero no nos pongamos tristes, el final del swing clásico fue un final alegre, multicolor y escacharrante; tanto en su país de origen con el jump blues, como en Italia donde el humor es un producto de primera necesidad. Que se lo pregunten a aquel canalla, cómico y cantarín, llamado Fred:

Fred era Ferdinando Buscaglione, un tipo que empezó a cantar y tocar -tocaba de todo- en clubes de jazz siendo un muy joven adolescente. Un encuentro casual cambio su vida:

Fred Buscaglione trabajaba de animador radiofónico después de haber sido capturado por las tropas aliadas en Cerdeña mientras que Leo Chiosso, su amigo, había sido deportado por los alemanes a Polonia. Leo tenía dos pasiones en la vida: la novela policíaca y la música de jazz, de ahí que decidiera usar el seudónimo literario de Bruce Reid. Fue por la radio como se enteró de que su amigo Fred seguía vivo. Terminada la guerra, Leo decidió escribir canciones tomando contextos de la novela negra para retratar la realidad con un fondo irónico y ácido. Fred Buscaglione asumió sin reparos el papel de chico duro y camorrista aunque muy frágil y blando con el alcohol y las mujeres. El "gangster"
Buscaglione se convierte en una estrella tremendamente popular pero su estilo, desconcertante y extraño para la industria musical, no tiene una plasmación discográfica hasta el año 1955. Un error que se subsanará con el éxito alcanzado con su primer single, el que contiene Che Bambola,  con el que Buscaglione se convertirá en uno de los personajes del momento. Habrá muchas más grabaciones hasta 1960 y también actuaciones en televisión, en anuncios, en películas y en la incipiente prensa rosa que encontró un filón gracias a sus amores y desamores con su mujer magrebí  Fátima de Robin  y con otras grandes starlettes del momento. En sus últimas entrevistas reconoce que está harto del personaje de "Fred el Duro" y que quiere descansar. 
El descanso fue más largo de lo previsto, ya que fallece tras chocar su Ford Thunderbird contra un camión el 3 de febrero de 1960. 
Su muerte fue un fenómeno de relevancia nacional y el éxito de sus temas perduró durante los primeros 60. Luego hubo un período de cierto olvido hasta su resurgimiento actual. Sobre su vida se ha realizado una comedia musical y hasta una orquesta se ha dedicado a revivir su memoria:  La "Fred Forever Jumpin". 
Bravo, Fred.

20 oct. 2009

Con humor, el swing entra mejor

No non suonare del jazz,
del jazz,del jazz
ti prego non fare del jazz
del jazz ,del jazz

No jazz questa sera
no jazz per favore
ho nel cuore un ricordo d' amore
che mi fa soffrir così

No jazz è un tormento
no jazz è un rimpianto
sogna l' anima stanca
il ritorno di chi mi lasciò

Musica dolce tu, musica mia
scendi nel cuore
dimmi che posso ancor sperar

No jazz questa sera
no jazz per favore
voglio illudermi ancora
di vivere e amar come allor
no jazz,no jazz

No jazz questa sera
no jazz per favore
voglio illudermi ancora
di vivere e amar come allor
no jazz,no jazz
no jazz



Quizás esta letra cantada por el gran crooner italiano Natalino Otto en 1948 pueda sorprender a alguien a pesar de su palpable ironía. 
¿Qué tipo de daños puede provocar el jazz tanto en las emociones co,o en los sentimientos?
El régimen fascista italiano lo tenía claro, aquella era "antimúsica negra y bárbara" y por ello hicieron lo posible para prohibirla o por lo menos censurarla. En defensa de los valores patrióticos, obligaron a italianizar las canciones y a prohibir la radiodifusión de determinados temas y cantantes que tenían que ver con aquella música extranjera. Natalino Otto fue uno de los censurados, él había emigrado a USA donde llegó a presentar un programa de radio y al volver a Italia en 1937, vio como se le vedaba el acceso a la EIAR, es decir, a la radio pública italiana. Pensemos que en aquel momento, la radio era el principal divulgador musical entre el gran público lo cual pudo haber sentenciado mortalmente su carrera. No fue así y sus grabaciones musicales tuvieron un éxito tan rotundo que lo convirtieron en el "Rey del Ritmo" durante los años 40 y 50. 
Estos triunfos de la música sobre la barbarie, no hubieran sido posible sin la labor de los directores de orquesta que impulsaron el swing como género popular en la música trasalpina. Gente como Gorni Kremer, Cinico Angelini, Tito Petralia y el más grande, Pippo Barzizza.
Ba-ba-baciami piccina es el primer gran éxito internacional del swing italiano y uno de los más importantes en toda su historia. Compuesta en 1941, llegó a ser muy popular en Estados Unidos en la década de los 50. Pippo Barzizza a la batuta y Alberto Rabagliati cantando fueron sus intérpretes:


Alberto Rabagliati
es uno de los personajes más singulares del swing italiano y el otro gran crooner de aquel momento junto a Natalino Otto. Sus contactos con la música norteamericana se producen ya en los años 20 cuando se presentó en aquel país para un concurso de imitadores de Rodolfo Valentino. Fracasa como actor en Hollywood pero vuelve a Italia deseoso de llevar  a su tierra los nuevos aires musicales que tanto le habían maravillado. En principio trabaja con 
Pippo Barziza y luego canta ritmos caribeños con una orquesta cubana, finalmente consigue entrar en la EIAR con su propio programa de radio. Su éxito es tal que el propio gobierno de Mussolini cede y le deja hacer su música hasta de hacerle protagonista de campañas de propaganda.  Otro de sus grandes temas ha sido mil veces interpretado por los grandes de la canción italiana, Ma l' amore no.


Las otras grandes figuras del swing italiano de los 40 estaba compuesto por unas jóvenes hermanas holandesas, el trío Lescano


Las hermanas Lescano llegaron a Italia como grupo de baile a principios de los años 30 y sus habilidades vocales les hicieron descollar en los programas de la radio estatal. Su éxito apoteósico duró hasta 1942, cuando se descubrió el origen judío de su madre. Perdieron sus contratos y finalmente fueron detenidas acusadas de enviar mensajes codificados a los aliados a través de sus canciones. Se les comparó con las Andrews Sisters  aunque su actividad artística no es posterior al de las norteamericanas.
El otro gran crooner italiano de los cuarenta fue Ernesto Bonino apodado "Mr. Swing". Tuvo una época de gran esplendor en la postguerra. En su larga gira americana   recaló en Estados Unidos donde cumplió su sueño de cantar los grandes temas del jazz en los mejores clubes del momento. Luego su carrera sufrió un declive importante y pasó sus últimos años viviendo gracias a un subsidio gubernamental.

El Quartetto Cetra es el otro gran grupo vocal del momento y su nombre son las siglas de las letra iniciales de los componentes del grupo en su etapa primera. Su estilo siempre estuvo muy vinculado al jazz vocal estadounidense y al primitivo doo- wop de la postguerra. Si hay un tema que ha hecho famoso al grupo es el celebérrimo Nella Vecchia Fattoria. Temas sencillos, fáciles de tararear pero con arreglos sofisticados y brillantes que crearon todo una escuela:

14 oct. 2009

Sonny Boy & Sonny Boy

La llamada "música del diablo" tiene cosas endiabladamente extrañas. Robert Johnson fue poseído por su Satánica Majestad en persona. Más modesto, Alex "Rice" Miller fue poseído por el alma de John Lee Williamson, otro cantante y armonicista de blues, más joven y tan vivo como él.



¿Tan vivo? Sin duda menos que el propio Rice Miller que no tuvo mayores reparos en usar en su programa de radio -King Biscuit Time de la KFFA de Arkansas- y a sugerencia de sus patrocinadores, el mismo apodo, Sonny Boy Williamson, que era con el que había triunfado en Chicago, John Lee. Habiendo oído hablar del carácter irascible de aquel, un tipo que no tenía reparos en sacar la pistola si la ocasión lo precisaba, Rice Miller no publicó ninguna grabación ni se aventuró a actuar más allá del Delta del Misisipi hasta la muerte del otro.



La trayectoria musical del primer Sonny Boy, el original, se trunca bruscamente en 1948. El 1 de junio es asesinado a pocas manzanas de su casa, en el Southside de Chicago, por un marido celoso. Tenía 34 años y era el hombre que habiendo popularizado la armónica en el blues se había convertido en su rey indiscutible. Este es su primer éxito de 1937:



Hasta 120 temas llevó a grabar en apenas 10 años John Lee, Sonny Boy Williamson I y su forma de tocar la armónica, por debajo de la afinación, creó el estilo que con posterioridad sería el imperante en el género. También fue uno de los pioneros del nuevo blues urbano de Chicago, siendo mentor y modelo para las jóvenes promesas del movimiento.




Un tipo raro Rice Miller, al que desde ahora llamaré Sonny Boy Williamson II. Su pinta excéntrica en las imágenes de su gira europea -con su barba de chivo, sus trajes oscuros, su bombín- lo hacen más parecido a un enterrador de película del Oeste que a un cantante de gran éxito y adorado por los adalides del blues blanco. El mismo Miller se preocupo de dejar en tinieblas muchos datos primordiales de su vida. Pudo haber nacido entre 1897 y 1912, aunque en su lápida aparece como fecha 1908, y procedía de una familia de aparceros agrícolas. En los 30 actuó con el seudónimo de Little Boy Blue y compartió escenario con todos los grandes del Delta, incluyendo a Robert Johnson. En 1941 se "rebautiza" y se convierte en un personaje fundamental en el mundillo del blues gracias a su famosísimo programa donde debutarán gente tan fundamental como Elmore James. Temas como Nine Below Zero, Help Me, Eyesight to the Blind, One Way Out o Bring It on Home lo hicieron ser en uno de los grandes compositores del género en los 50 y convertirse en uno de los ídolos indiscutibles para la generación del blues británico en los 60. Aquel hombre, acostumbrado a los pequeños clubs y tugurios de su tierra natal, quedó absolutamente deslumbrado cuando en su primera gira europea en 1963. le resultaba asombroso comprobar que allí podía actuar en grandes teatros y pabellones, alojarse en los mejores Hoteles y ser solicitado para grabaciones por los jóvenes músicos británicos: The Animals, Eric Clapton, Jimmy Page etc... Cuando volvió a su tierra le costó Dios y ayuda convencer a sus paisanos de que había recorrido mundo y conocido a grandes personalidades. En realidad, le costó mucho volver a su tierra donde era un negro más y como tal, debía soportar los latigazos de la discriminación racial. Pero lo hizo, quizás sabiendo que le quedaba poco tiempo de vida, aunque eso sí, agradecido como era a su tierra de acogida, adoptó para siempre la vestimenta de un verdadero "gentleman british": desde el bombín a los pies.
Extraño y endiablado mundo, el mundo del blues.


8 oct. 2009

¿Existe realmente el punk jazz?


Punk jazz es un término con el que Jaco Pastorius titula un tema suyo aparecido en su disco en directo de 1981, The Birthday Concert, con el que celebraba su 30 cumpleaños.



Nada de punk, puro jazz rock tal como lo concebía Jaco y su banda, Weather Report.
Uno se imagina que en las redomas musicales, allí donde se cuecen los estilos a fuego lento, el punk rock debe ser algo más parecido a ésto:



Acoustic Ladyland, es un grupo formado
en Londres en el 2001 y compuesto por Chris Sharkey (guitarra), Ruth Goller (bajo, antes a cargo de Tom Herbert ), Pete Wareham (saxos y voz), Seb Rochford (batería) y Tom Cawley (piano y teclados). Su nombre es un homenaje a uno de los más grandes discos de Jimi Hendrix, Electric Ladyland al que dedicaron su primer disco, de 2004, Camouflage:


Su segundo disco es Last Chance Disco, del 2005. Más experimental, más electrónico, con composiciones propias. Con él consiguieron el premio a la mejor banda
británica de jazz del 2005.



En su tercer álbum Skinny Grin (2006) se permiten alguna incursión en el trip-hop, el sonido de Bristol:



Su última aportación discográfica es de este mismo año y lleva el título de Living With A Tiger:



La pregunta sigue en pie: ¿existe el punk jazz?
Ellos, a su manera, creen tener la respuesta.



2 oct. 2009

Ahogarse en las propias lágrimas


It brings a tear,
Into my eyes,
When I begin,
To realize,
I've cried so much,
Since you've been gone,
I guess I'm drowning in my own tears,
I sit and cry,
Just like a child
My pouring tears
Are runnin' wild
If you don't think
You'll be home soon
I guess I'll drown in my own tears
I know it's true
Into each life
Some rain, rain must pour
I'm so blue
Here without you
It keeps raining
More and more
Why don't you
Come on home
Oh yes so I won't
Be all alone
If you don't think
You'll be home soon
I guess I'll
(drown in my own tears)
Ooh, don't let me
(drown in my own tears)
When I'm in trouble, baby
(drown in my own tears)
Oh, yeah, baby don't let me
(drown in my own tears)
I guess I'll drown in my own tears
Oh, mmmmm.

Drown in my own tears
, también conocida como I'll Drown in My Own Tears, es un tema de Henry Grover grabado en un single de 1951 interpretado por el pianista de sesión Sonny Thompson y la cantante Lula Reed. Siendo cara B llegó a ocupar el 5º puesto en el Billboard de rhythm and blues:



En 1956, Ray Charles grabó la versión canónica de este tema coincidiendo con su celebrada etapa de Atlantic Records. Con Drown in my own tears consiguió por tercera vez un número 1 en las listas. La canción se prestaba al estilo de Ray con ese piano omnipresente en la melodía principal. Se dice que la eficacia del coro de voces femeninas que acompaña esta canción, tuvo mucho que ver en la decisión de Ray de contratar un grupo permanente de acompañamiento vocal, las luego conocidas como Realettes:



En 1967 Aretha Franklin ficha por la Atlantic tras una carrera desangelada en la CBS. El factotum de la discográfica, Jerry Wexler estaba convencido de que era una cantante desaprovechada y se encargó de la producción de su primer LP I Never Loved a Man the Way I Love You que convertiría a Aretha en la indiscutible reina del soul. Tras el célebre Respect con el que comienza el álbum, se hallaba el tema de Henry Grover. La cantante siendo muy fiel al estilo de Ray ralentiza el tiempo y le da un toque más dramático a la composición:



Johnny Winter debuta en Columbia en el año 1969 con un disco que lleva su propio nombre. El hombre más blanco que se haya acercado jamás a la música negra -recordemos que tanto él como su hermano Edgar son albinos- hace su mejor álbum en su debut como solista y se convierte en el portaestandarte del blues blanco norteamericano.
Drown in my own tears era uno de sus temas.



Jeff Beck recrea el tema desde un punto de vista instrumental demostrando una vez más, porque es un guitarrista tan extraordinario. En la imagen se le ve actuando con la orquesta del músico y presentador Jools Holland, en un concierto de fin de año en la televisión británica.

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